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Deshielo vuelve carroñeros a osos

Deshielo vuelve carroñeros a osos

Por Erica Goode

The New York Times, Reforma, México, 31 diciembre 2016

Kaktovik, Alaska

NADA MÁS LLEGA el otoño, y los osos polares están en todas partes alrededor de esta aldea ártica, tomándose una siesta en un banco de arena, jugueteando en las aguas poco profundas, recorriendo la playa seguidos por oseznos y atrayendo a cientos de turistas que viajan grandes distancias para verlos. En las noches, los osos entran sigilosamente al poblado, lo que hace peligroso salir sin un arma de fuego o spray para osos. Se alejan, pero renuentemente, ahuyentados por la patrulla anti osos polares con proyectiles de petardos y cañones de luz.

A primera vista, estos osos podrían no parecer miembros de una especie que enfrenta una posible extinción. Los científicos han contado hasta 80 a la vez en o cerca de Kaktovik y muchos lucen saludables y regordetes, particularmente a principios del otoño, cuando su presencia se traslapa con la temporada de caza de ballena de la aldea inupiat. Pero los osos que vienen aquí son refugiados climáticos, en tierra porque el hielo marino del que dependen para cazar focas está reduciéndose. El Ártico está calentándose con el doble de rapidez que el resto del planeta y la cubierta de hielo se está retrayendo a un índice que asombra incluso a los científicos climatológicos que predijeron el decaimiento.

Gran parte del 2016 registró temperaturas más cálidas de lo normal y el congelamiento llegó tarde. Durante un periodo de cinco días a mediados de noviembre, la cubierta de hielo perdió casi 50 mil kilómetros, una disminución que el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo, en Colorado, calificó "casi sin precedentes" para esa época del año. En el sur del Mar de Beaufort, donde los 260 residentes de Kaktovik ocupan la esquina noreste de la Isla Barter la pérdida de hielo marino ha sido particularmente abrupta.

Como dijo Steve Amstrup, científico titular de Polar Bears International, una organización de conservación: "La suerte del hielo marino es la suerte del oso polar".

Símbolo imperfecto

 Un superpredador, el carismático oso polar se convirtió en la imagen del cambio climático.

"Una Verdad Incómoda", la cinta del 2006 de Al Gore, que retrató a un solitario oso polar batallando en un mar del Ártico prácticamente carente de hielo, vinculó a los osos al cambio climático en las mentes de muchas personas. Y la decisión en el 2008 de Estados Unidos de listarlos como amenazados bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción cementó el vínculo.

Pocos científicos disputan el hecho de que, a la larga, los osos polares estarán en problemas. Una evaluación en el 2015 para la Unión Internacional para la Conservación de la Lista Roja de la Naturaleza proyectó una reducción de más del 30 por ciento en el número de osos polares para el 2050.

Sin embargo, el efecto del cambio climático a menor plazo es menos claro y aún no es aparente una merma a nivel poblacional. Diecinueve subpoblaciones de osos polares viven en cinco países que rodean al Círculo Ártico -Canadá, Estados Unidos, Noruega, Groenlandia y Rusia. De ellas, tres poblaciones, incluyendo a los osos polares en el sur del Mar de Beaufort, tienen números decrecientes. Pero otras seis se mantienen estables. Una está creciendo. Y los científicos tienen tan poca información sobre nueve que son incapaces de evaluar su salud. Los investigadores concluyeron que los osos polares deberían continuar siendo listados como "vulnerables".

Los biólogos dicen que hay poca duda de que la tendencia es a la baja. La decadencia de una especie, señalan, nunca es una marcha sostenida a la extinción.

 Del mal a tierra firme

Una docena de osos polares hurgan en la pila de huesos que yace justo afuera de la aldea. Los balleneros habían depositado los restos de una ballena en el montón algunas horas antes. Incluso hace unas cuantas décadas, la mayoría de los osos polares en el sur del Mar de Beaufort permanecían en el hielo durante todo el año. El hielo marino les proporcionaba un acceso fácil a las focas, el ingrediente principal de su dieta alta en grasa.

Pero el deshielo de primavera se ha adelantado y la helada de otoño se ha atrasado. La placa de hielo que alguna vez era visible desde Kaktovik incluso en el verano, ha retrocedido cientos de kilómetros frente a la costa. El borde de la placa de hielo ahora se halla sobre aguas profundas, donde escasean las focas y la distancia a tierra se traduce en un nado largo.

Como resultado, una mayor proporción de los osos están eligiendo pasar tiempo en tierra firme: un promedio del 20 por ciento, comparado con el 6 por ciento hace dos décadas, de acuerdo con un estudio.

En el sur del Mar de Beaufort y en la Bahía Hudson, los osos entran al invierno más delgados y en peores condiciones. Además, su tamaño es menor. 

'Urgencia' por visitar 

Unas mil 200 personas fueron al lugar para ver a los osos en el 2015, y el número aumenta año con año, de acuerdo con Robert Thompson, un guía inupiat.

Algunos se sorprenden del pelaje oscurecido de los osos, sucio gracias a revolcarse en la arena y en los restos de ballenas. "No parecen osos polares", dijo un hombre de los Países Bajos. "Pero no importa. Les haré photoshop cuando llegue a casa".

Susan Trucano, que llegó con su hijo, dijo que querían ver a osos polares en su hábitat antes de que quedaran extintos. "Venir era una urgencia", dijo. "Mi temor era que perderíamos la oportunidad de ver a estos majestuosos animales".

Los residentes tienen tolerancia hacia los osos y, dados los restos de ballena, tienen poca razón para atacar a humanos. Pero la interacción entre osos y humanos se está volviendo común. Hasta ahorita no ha habido ataques, pero sí algunas situaciones que podrían haberse agravado. "Antes jamás entraban a la aldea, o quizás ocasionalmente, como una vez al año", dijo Thompson. "Ahora están aquí todas las noches".

Hábitat en peligro

Algunos científicos han sugerido que los osos podrían aprender a sobrevivir con otro tipo de comida o que podrían aprender a atrapar a focas en el agua, sin depender del hielo como plataforma. Sin embargo, la mayoría de los investigadores dice que eso es poco probable. Cambios así por lo regular evolucionan a través de miles de años, dijo David Douglas, biólogo investigador de fauna en el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Sin embargo, la pérdida de hielo marino "está ocurriendo en un marco de tiempo potencialmente muy rápido, donde podría no haber muchos tiempo en generaciones de osos polares para identificar comportamientos que podrían brindar alguna ventaja", dijo.

De acuerdo con algunos modelos climáticos, si se toman pasos para controlar las emisiones de gas invernadero, la especie podría recuperarse. Y hay alguna evidencia de que durante un periodo anterior de calentamiento, los osos polares se refugiaron en un archipiélago en el Ártico canadiense. En Kaktovik, por lo menos por ahora, las ballenas están proporcionando a los osos una fuente alternativa de comida. Sin embargo, la ballena muerta no es un platillo predilecto.

"Los osos no están aquí porque nosotros cazamos ballenas", dijo Thompson. "Están aquí porque su hábitat ha desaparecido y hoy queda a varios cientos de millas de mar abierto de distancia".

Amenazan bancos a selvas tropicales

Amenazan bancos a selvas tropicales

HIroko Tabuchi

The New York Times, Reforma, México, 10 de diciembre de 2016

A PRINCIPIOS DEL 2015, los científicos que monitoreaban imágenes satelitales en Global Forest Watch hicieron sonar la alarma sobre la destrucción de selvas tropicales en Indonesia.

Grupos ambientales se lanzaron al área en la Provincia de Kalimantan Occidental, en la isla de Borneo, y encontraron un yermo carbonizado: incendios que ardían lentamente, orangutanes expulsados de sus nidos, y señales de una extensa liberación de dióxido de carbono a la atmósfera.

"Prácticamente no quedaba selva", dijo Karmele Llano Sánchez, directora del grupo de rescate de orangutanes de International Animal Rescue, organización sin fines de lucro. "Toda la selva se había quemado".

Se apuntaba al Rajawali Group, un extenso conglomerado local conocido por sus vínculos con políticos poderosos como el Primer Ministro plagado de escándalos de Malasia. Pero menos conocido es cómo algunos de los bancos más grandes del mundo han ayudado a Rajawali -y otras potencias agrícolas globales- a expandir sus imperios de plantaciones.

El año antes de la tala de árboles en Kalimantan Occidental, la división de plantaciones de Rajawali obtuvo 235 millones de dólares en préstamos -fondos que la compañía indonesia usó para adquirir el control mayoritario de un socio y reforzar su tenencia de tierras- de bancos entre los que se contaban Credit Suisse y Bank of America, según un análisis de The New York Times de los datos de los préstamos.

El trato forma parte de al menos 43 mil millones de dólares en préstamos y seguros a empresas vinculadas con la deforestación y la quema de bosques tan sólo en el sureste de Asia, de acuerdo con Rainforest Action Network, con sede en California, la consultoría holandesa Profundo y la organización no gubernamental indonesia TuK Indonesia. Más de un tercio de eso proviene de bancos estadounidenses, europeos y japoneses. Esa cifra casi seguramente está incompleta porque no todo el financiamiento se hace público.

El dinero ayuda a un proceso que los científicos dicen destruye los ecosistemas, desplaza a comunidades indígenas y cubre la región cada año con un smog denso y asfixiante que se extiende desde Yakarta hasta Hong Kong.

La deforestación -y los incendios que frecuentemente la acompañan- también genera una décima parte de las emisiones del calentamiento global totales, lo cual hace que la pérdida forestal sea uno de los mayores contribuidores al calentamiento global, de acuerdo con la Unión de Científicos Preocupados.

"Destruir los bosques del mundo hace que combatir el cambio climático sea casi imposible", dijo Andrew W. Mitchell, director ejecutivo del Global Canopy Programme, grupo pensante sobre la silvicultura. "El sector de las finanzas está realmente rezagado en desarrollar esa consciencia".

Al financiar las plantaciones de aceite de palma de Rajawali, los bancos parecen haber violado sus propias políticas de sustentabilidad. En su política, Credit Suisse indica que no financiará ni aconsejará a compañías con operaciones en "selvas tropicales húmedas primarias" como las de Kalimantan Occidental. Bank of America afirma que no financiará proyectos comerciales que resulten en la tala de selvas tropicales húmedas primarias.

El trato del 2014 financió la incursión de Rajawali en el aceite de palma. La demanda por el aceite de palma se dispara a nivel mundial, impulsada por los ingresos al alza en mercados como China e India y el rechazo de estadounidenses y europeos de las grasas trans.

Las plantaciones de Rajawali han sido acusadas por grupos ambientales y laborales de deforestación y quema ilegal. Indonesia es uno de los productores de aceite de palma más grandes del mundo, y la pérdida forestal allí y en otras partes figura como uno de los mayores contribuidores al calentamiento global.

Sebastian Sharp, vocero de la división de plantaciones de Rajawali, reconoció que la quema y tala en los sitios forestales en Kalimantan Occidental podrían ser ilegales, pero dijo que comunidades locales que invadían sus propiedades y provocaban los incendios tenían la culpa.

Credit Suisse se negó a comentar sobre su trato con Rajawali. Un portavoz de Bank of America, Bill Halldin, dijo que las acusaciones más serias contra Rajawali se dieron tras el préstamo del 2014, en que el banco tuvo "un papel muy pequeño".

Las preocupaciones climáticas se han puesto de relieve marcadamente por la inminente Presidencia de Donald J. Trump, que ha calificado al cambio climático como un engaño. Trump ha dicho que sacará a Estados Unidos del Acuerdo de París, un compromiso de 195 países de tomar medidas concretas para reducir las emisiones de carbono que calientan el planeta.

Las emisiones diarias de los incendios forestales de Indonesia el año pasado en ocasiones excedían las emisiones producidas por toda la actividad económica en EU. Un estudio reciente halló que los incendios causaron 100 mil muertes prematuras en el sureste de Asia. El Banco Mundial estima que los fuegos costaron 16 mil millones de dólares a la economía de Indonesia.

Rajawali originalmente operaba su negocio de plantaciones de palmas, Green Eagle Holdings, como una coinversión con el conglomerado francés Louis Dreyfus. Pero en el 2014, Rajawali tomó el primer paso para consolidar el negocio del aceite bajo su control e invertir en infraestructura nueva.

Sus préstamos de bancos occidentales eran críticos. En enero del 2014, Green Eagle atrajo un préstamo de 120 millones de dólares de un grupo de prestamistas dirigido por ABN Amro. En julio de ese año, consiguió 235 millones de dólares de un grupo dirigido por Credit Suisse. Bank of America participó en ese préstamo.

El financiamiento permitió que Green Eagle adquiriera el control mayoritario de Louis Dreyfus. En noviembre del 2014, Green Eagle se fusionó con otro operador de plantaciones, BW Plantation; Rajawali es el accionista mayoritario de la compañía resultante, Eagle High Plantations.

Los bancos emitieron esos préstamos mientras Rajawali era acusado de la destrucción extensiva de bosques y turberas, la quema ilegal y el uso de mano de obra infantil. Organizaciones de los derechos humanos han reportado que niños desde los 6 años trabajan para apoyar a sus padres en otra plantación controlada por Rajawali en la Provincia de Papúa.

Los rescates de orangutanes continúan. El mundo ha perdido el 60 por ciento de su población de orangutanes de Borneo desde 1950, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En julio, el orangután de Borneo fue clasificado como en peligro crítico de extinción.

En septiembre, la división de plantaciones de Rajawali obtuvo un préstamo de 192 millones de dólares de Bank Negara Indonesia, un banco paraestatal, para duplicar la capacidad de refinerías de aceite de palma en Papúa y Kalimantan Occidental.

Las políticas de sustentabilidad de Bank Negara Indonesia dicen que sus clientes deben adoptar "estándares ambientales, sociales y de gobernanza mínimos". El banco no respondió a peticiones de comentarios.

Encuentran en Perú nuevas especies

Encuentran en Perú nuevas especies

STAFF de Reforma
México, 3 enero de 2017

LIMA.- Seis especies de insectos, dos de aves y una de rana fueron descubiertas en la selva del Bajo Urubamba, al sur de Perú.

El hallazgo se dio dentro del Programa de Monitoreo de la Biodiversidad, que ha registrado 2 mil 200 especies terrestres y acuáticas en la zona desde hace 12 años con un equipo de 185 científicos.

Los estudios agregaron un número importante de especies en la lista de flora y fauna para la región, que puede ser comparable con el Parque Nacional del Manu, uno de los más ricos en biodiversidad, dijo Elena Mendoza, jefa de Medio Ambiente de Pluspetrol, consorcio argentino que financia el programa.

En esa zona de tupida vegetación no hay carreteras, por lo que es una región con alta conservación de sus recursos, indicó.

También se han instalado cámaras-trampa para fotografiar a los animales que transitan por la región y son difíciles de encontrar por los investigadores.

"A raíz de este estudio hemos identificado algunas especies de perros de selva, que casi no se sabe nada de ellos en el mundo, de felinos mayores en nuestra zona de trabajo, como otorongos, tigrillos y pumas, además de armadillos gigantes, marsupiales y venados, explicó Fabricio Niquen, gerente de Medio Ambiente de la empresa.

EFE

 

Se cierne amenaza para casas en la costa

Se cierne amenaza para casas en la costa

Por Ian Urbina

The New York Times, Reforma, México, 3 de diciembre de 2016

MIAMI.- Los agentes inmobiliarios que buscan vender propiedades costeras normalmente se enfocan en una cosa: qué tan cerca está el hogar de la orilla del agua. Sin embargo, en vez de ello, los compradores preguntan cada vez más qué tan lejos está de la línea del agua. ¿Cuántos metros sobre el nivel del mar? ¿Está fortificado contra marejadas ciclónicas? ¿Cuenta con generador de emergencia y bombas de sumidero?

Los crecientes niveles del mar están cambiando la manera en que piensa la gente sobre las propiedades junto al mar. Un planeta en calentamiento ya ha forzado a algunas industrias -como las de carbón, petróleo, agricultura y servicios públicos- a contemplar los potenciales costos futuros de un clima cambiado. La industria inmobiliaria, particularmente a lo largo de las costas vulnerables, lentamente se da cuenta de la necesidad de tomar en consideración los riesgos de daño catastrófico a raíz del cambio climático, como el provocado por el creciente nivel de los mares y las inundaciones generadas por tormentas.

Sin embargo, muchos economistas señalan que este entendimiento necesita darse mucho más rápido y que a los compradores de casas les urge estar mejor informados. Algunos analistas dicen que el impacto económico de un colapso en el mercado de los inmuebles frente al mar podría rebasar el del estallido de la burbuja de las punto com y de las burbujas inmobiliarias del 2000 y el 2008.

Las inquietudes han tomado nueva urgencia desde la elección presidencial de Donald J. Trump, quien tiene mucho tiempo de ser un escéptico del calentamiento global, al afirmar en el 2012 que era un concepto "creado por y para los chinos para restarle competencia a la manufactura estadounidense". Trump, un desarrollador inmobiliario, también es dueño de varias propiedades en el sur de Florida.

En abril, Sean Becketti, economista en jefe en Freddie Mac, el coloso de las hipotecas respaldado por el Gobierno, escribió que es sólo cuestión de tiempo antes de que el incremento en el nivel del mar y las marejadas ciclónicas obliguen a la gente a marcharse, abandonando sus hipotecas y detonando potencialmente otro colapso inmobiliario -excepto que es probable que los precios de estas viviendas jamás se recuperen.

"Algunos residentes venderán desde un principio y sufrirán pérdidas mínimas", escribió. "Otros no tendrán tanta suerte".

Florida tiene 6 de los 10 centros urbanos estadounidenses más vulnerables a marejadas ciclónicas, de acuerdo con un reporte del 2016 de CoreLogic, firma de datos inmobiliarios. El sureste de Florida ya sufre unas 10 inundaciones de marea al año. Es probable que esa cifra alcance las 240 inundaciones al año para el 2045, dicen investigadores climáticos.

En el último año, las ventas de casas han aumentado un 2.6 por ciento en EU, pero han disminuido un 7.6 por ciento en zonas de alto riesgo de inundación en el Condado de Miami-Dade, según datos de vivienda. Muchas ciudades costeras están tomando pasos para la mitigación, al cavar túneles de desagüe, elevar carreteras y construir embalses de retención.

Florida no es el único. Un 40 por ciento de los estadounidenses vive y trabaja en zonas costeras, y quienes pueden costearlo están protegiendo su inversión al construir terraplenes y elevar sus hogares sobre pilotes. Pero los escépticos cuestionan la lógica de proteger propiedades individuales si los alrededores no hacen lo mismo y las inundaciones o la elevación de los niveles del mar anegan las carreteras y caminos cercanos.

Para muchos compradores y propietarios de hogares, el costo del seguro contra inundaciones es una preocupación cada vez mayor. A medida que aumentan las primas, caen los valores de las propiedades, una tendencia que ya está afectando a los precios de viviendas en lugares como Atlantic City; Norfolk, Virginia; y St. Petersburg, Florida, de acuerdo con agentes de bienes raíces locales.

En EU, los precios promedio de hogares en áreas de alto riesgo de inundación son un 4.4 por ciento menos que hace 10 años, mientras que los precios de hogares en áreas de bajo riesgo aumentaron un 29.7 por ciento en el curso del mismo periodo, de acuerdo con datos de vivienda.

David Jacobs, de 54 años, dijo que suponía que su hogar -a unos 15 metros de la orilla del mar en Wrightsville Beach, Carolina del Norte- será arrastrado en el futuro cercano por el agua

"Me duele pensar que mis hijos y nietos quizás no podrán disfrutarlo", apuntó.

Mueren miles de gansos blancos en lago tóxico

Mueren miles de gansos blancos en lago tóxico

Por  Jim Robbins

The New York Times, Reforma, México, 24 diciembre 2016

BUTTE, Montana.- La muerte reciente e miles de gansos blancos en un lago artificial tóxico en Butte, en lo alto de las Montañas Rocosas, volvió a subrayar el devastador legado ambiental de más de un siglo de extracción de cobre.

En plena temporada migratoria, entre unos 3 mil y 4 mil de estos gansos blancos grandes extendieron inocentemente sus alas de punta negra y se asentaron sobre el agua residual ácida que llena al lago, lo que solía ser una mina a cielo abierto de 280 hectáreas.

Aún no se sabe con precisión qué fue lo que acabó con la enorme parvada. Sin embargo, la última vez que un gran número de aves murió allí -342 en un incidente de 1995- fue porque bebieron el agua tóxica café rojiza y eso dañó sus órganos.

En lo que es un espectáculo natural, enormes bandadas de gansos blancos han migrado al sur, desde Canadá hasta el suroeste de EU, pasando decenas de miles de ellas a través de Montana. El cielo está tan atestado en algunos lugares que la gente se queja porque el estruendo colectivo del aleteo y los graznidos no la deja dormir por las noches.

"Por lo común, vemos de 3 mil a 5 mil en un año", señaló Mark Thompson, gerente de asuntos ambientales para la compañía minera Montana Resources.

"En este caso, hubo decenas de miles en una noche", apuntó Thompson.

Los empleados de la mina intentaron desesperadamente ahuyentar a las aves. Utilizaron disuasores sónicos, que producen ruidos fuertes; lanzaron fuegos artificiales y bombas de sonido; y dispararon rifles al aire. Nada dio resultado.

La gran mayoría de las aves probablemente estaba demasiado exhausta de sus recorridos migratorios como para dejar el lago, explicó Stella Capoccia, catedrática asistente en el departamento de biología del Tecnológico de Montana, en Butte. "Aterrizan de noche y necesitan descansar durante varios días".

Un pequeño número de aves sí logró escapar, pero fue hallado moviéndose con dificultad en estacionamientos y en otros lugares por toda la región.

El cambio climático también figura en la ecuación. A raíz del clima inusualmente cálido, las aves partieron de sus zonas de hibernación en el norte semanas más tarde de lo usual. Para cuando llegaron a Montana, un frente frío había congelado sus paraderos usuales. Sin embargo, el agua en la mina raras veces se congela.

El lago, en lo que se llama la fosa Berkeley Pit, alguna vez fue una montaña donde se halló cobre y otros metales en la década de 1860.

En 1955, la Anaconda Company empezó a devorar la montaña agujerada por túneles con excavadoras gigantes para reclamar el mineral de cobre restante; en el proceso, creó una fosa de 542 metros de profundidad. Para mantener la fosa viable para la extracción, el agua del subsuelo que se filtraba tenía que ser extraída con bomba. En 1977, Anaconda fue adquirida por lo que entonces era la Atlantic Richfield Company y en 1979 fue cerrada la mina. En 1981, ARCO dejó de bombear agua y empezó a dejar que la fosa se llenara con el agua contaminada que se crea cuando se mezcla el agua con tierra expuesta.

El extraño lago, rodeado por las paredes multicolor de la fosa, se ha convertido en una atracción turística, con todo y un mirador y una tienda de recuerdos.

Hasta la fecha, limpiar la fosa ha costado casi 2 mil millones de dólares.

Está contemplado que a medida que suba el lago alcanzará el nivel del manto freático de Butte para el 2023. Para evitar eso, en algún momento en los siguientes años, 26 millones de litros de agua tóxica al día tendrán que ser extraídos con bomba y tratados.