Agua: Factor de Vida y Muerte para una Ciudad
Una historia

Guillermo Agudelo Murguía

Prólogo

La evolución humana está íntimamente ligada al medio ambiente que el propio ser humano se crea. A partir de la emergencia del pensamiento, el Hombre tiene la responsabilidad de conducir su evolución teniendo en cuenta todos los elementos que conforman el ecosistema planetario, pero para que ésta sea adecuada tiene que seguir las leyes que la naturaleza nos ha marcado: tendencia al orden, a la complejidad, a la diversidad y a la convergencia de un propósito que parece ser el adquirir más y más Información, misma que nos llevará al siguiente estado evolutivo.

El ir en contra de estas leyes provoca a mediano y corto plazo catástrofes destructivas que mantienen estancada la evolución de la conciencia, provocan catástrofes en las poblaciones y causan grandes costos en la economía de las naciones.
Dar un ejemplo de lo que puede ocurrir al ir en contra de las citadas leyes es uno de los propósitos del presente artículo.

Introducción

Destruir es más económico que construir y es, además, mucho más rápido. Una cuenca que tardó 36 millones de años en formarse se convirtió en un valle ecológicamente destruido en sólo 300 años.
“Cualquiera que haya vivido en la ciudad de México en la temporada de lluvias, cuando el cielo se obscurece y suelta un ensordecedor diluvio, jamás podrá sospechar que la ciudad se está quedando sin agua. Cuando los residentes de la ciudad de México piensan en la amenaza ambiental para su ciudad, voltean a ver su contaminada atmósfera. Pero esto es sólo porque ellos no pueden ver lo que está sucediendo bajo sus pies. El acuífero del subsuelo que provee el 70 por ciento del agua que requiere, no sólo la ciudad, sino los municipios conurbados se está vaciando rápidamente. Su vida útil se puede medir en décadas” (SIMON, Joel, 1997).

Antecedentes

El poblamiento de América, mayoritariamente se dio a través del estrecho de Bering, situado entre su extremo más occidental y la punta más oriental de Asia. José Luis Lorenzo, refiere que “Es muy interesante, y a la vez un tanto cuanto triste para nosotros, constatar que la mejor respuesta al poblamiento nos la haya dado el jesuita José de Acosta en su obra publicada en 1590, hace ya más de 400 años.
Y pues por una parte sabemos de cierto que ha muchos siglos hay hombres por estas partes…quedamos sin duda obligados a confesar que pasaron acá los hombres de allá de Europa o de África, pero como y por qué camino vinieron todavía lo inquirimos y deseamos saber…Este discurso que he dicho es para mí una gran conjetura, para pensar que el nuevo orbe, que llamamos Indias, no está del todo diviso y apartado del otro orbe. Y por decir mi opinión, tengo para mí días ha, que la una tierra y la otra en alguna parte se juntan y continúan o a lo menos se avecinan y allegan mucho.(LORENZO, José Luis, 2000)
Existen pruebas de la presencia del hombre en México, hace por lo menos 30,000 años, pero para nuestro propósito vamos a considerar que hace 11,000 años ya existía una cultura bien caracterizada. (LORENZO, José Luis, 2000)
Enfocándonos ya en la región que nos concierne, remitámonos a los informantes indígenas de Sahagún, (LEÓN-PORTILLA, Miguel, 1983) que hablan de una remota llegada de sus antepasados por la orilla del mar. Según esta vieja tradición, Tamoachan, un sitio no identificado, fue la cuna donde floreció la cultura que sería la base de los pueblos de idioma náhuatl. Durante los primeros siglos de la era cristiana surgió en el altiplano la llamada ciudad de los dioses, Teotihuacán, con sus pirámides y sus múltiples palacios y adoratorios. Alrededor del siglo X D.C., coincidiendo con los últimos tiempos de Teotihuacán, surgió otro brote cultural de gran importancia en Tula, donde nuevos grupos nómadas procedentes del norte, muchos de ellos de filiación y lengua náhuatl, recibieron el influjo de la antigua cultura.
Así fue surgiendo el nuevo centro ceremonial de Tula, conservando instituciones e ideas religiosas –como el culto a Quetzalcóatl– derivadas de Teotihuacán. Los moradores de este nuevo centro se conocen con el nombre de toltecas. Algunos grupos, al parecer se establecieron en Culhuacán, al sur de los lagos del actual Valle de México. Dentro del culto de Quetzalcóatl, antigua divinidad suprema, hubo un sacerdote de igual nombre, que se empeñaba en mantener la pureza del culto tradicional, y es a quien se atribuye la formación de toda una doctrina teológica. El sacerdote Quetzalcóatl, que nunca quiso aceptar los sacrificios humanos, acosado por sus enemigos, después de un auténtico drama religioso, tuvo que marcharse. Sus seguidores, toltecas que habían aceptado el culto y la tradición antigua, acompañaron en su huida a Quetzalcóatl. Algunos de ellos iban a dispersarse por la orilla de los lagos en el Valle de México (NOTA 1) y en otros lugares cercanos estableciéndose así nuevas ciudades de origen tolteca. “Quedó así tan solo el recuerdo de Quetzalcóatl, que había marchado por el oriente a Tlapalan o tierra del color rojo, y la esperanza firme de que algún día habría de regresar nuevamente, para salvar a su pueblo e iniciar tiempos mejores”.
Así empezó una nueva etapa cultural en el Valle de México, comparable al renacimiento italiano, cuando florecían numerosas ciudades estado convertidas en nuevos focos de cultura. En ellas, los nómadas chichimecas fueron asimilando la cultura tolteca. La hegemonía sobre el valle y sus alrededores pasó sucesivamente de una ciudad a otra, siendo durante los siglos XII a XIV, primero Culhuacán al sur de los lagos, y luego Atzcapozalco, al Poniente, los dos centros de mayor poderío militar y económico.
A mediados del siglo XIII, hizo su aparición un último grupo nómada, venido también del Norte: los aztecas o mexicas, de igual lengua que los moradores del valle, un pueblo pobre pero indomeñable. Aun cuando tardía, su llegada iba a modificar por completo la fisonomía política del valle y de toda la zona central y meridional de México. Pero lo más importante, desde el punto de vista que tratamos, es que iban a iniciar en gran medida la modificación de la fisonomía física del paisaje del Valle de México. Establecidos momentáneamente en Chapultepec, comenzaron pronto a ser hostilizados por la gente de Atzcapozalco, debiendo continuar su marcha, refugiándose en la región sur del lago, en las inmediaciones de Culhuacán. Llegados allí, suplicaron al señor Coxcoxtli, rey de los culhuacanos, les concediera un sitio donde pudieran establecerse. Los culhuacanos, con el objeto de deshacerse de ellos, los enviaron a la región pedregosa de Tizapán, cerca de la actual Villa Obregón, al sur de la actual ciudad de México, con el propósito de que las víboras ponzoñosas, que abundaban en esa región, acabaran con ellos, pero en vez de morir, los aztecas mataron a las serpientes y las convirtieron en su alimento. Aprovechando la cercanía de Culhuacán, los aztecas empezaron a buscar mujeres entre sus vecinos y así fueron emparentando con gente de origen tolteca.
De este modo vivieron hasta el año de 1323, cuando su dios tutelar, Huitzilopchtli les dio a conocer su destino, visto con ojos no aztecas, siniestro. Los aztecas, mediante engaños, pidieron al nuevo señor de Culhuacán a su hija para convertirla en diosa y la sacrificaron. A causa de esta nueva confrontación religiosa tuvieron que huir, penetrando en el lago, donde poco después, en 1325, llegaron por fin al lugar donde habían de construir su gran capital: el islote de México-Tenochtitlan.(LEÓN-PORTILLA, Miguel, 1983)

La fuente de un problema

Cuando los aztecas construyeron sus templos y palacios, tuvieron que rellenar zonas del lago, ya que la superficie del islote resultaba insuficiente para el desarrollo de la población. Mostrando una gran intuición ingenieril, construyeron chinampas, clavando troncos en el fango y rellenando los espacios con lodo y vegetación. También, tomando en cuenta que sus construcciones no se soportarían en el deformable subsuelo del lago, construyeron las más ligeras en las zonas más firmes y pilotearon las más pesadas, como el Templo Mayor, usando para ello cientos de miles de troncos de árboles, con lo que lograron una sólida cimentación a la par que una modificación en el ambiente. Así se inició la merma de los ricos bosques que cubrían gran parte del valle.
En el período de Moctezuma I, Tenochtitlan adquirió su aspecto urbano con cinco calzadas que unían la ciudad con tierra firme, y fue también en este período cuando los moradores de este notable centro urbano, que había sido embellecido con los recursos que el sistema tributario impuesto por el poder central adquirido les proporcionó, dependerían más del agua, que sería en lo futuro, factor de vida y muerte. Ya desde la fundación de Tenochtitlan, lo que más preocupación causó a sus habitantes fue la constante fluctuación de los niveles del lago que a menudo se desbordaban sobre la indefensa población.
En 1469 ocurrió la peor inundación sufrida por la metrópoli, a causa de la cual murió el 10% de su población. Moctezuma solicitó la ayuda del señor de Texcoco, Nezahualcóyotl y de los señores de Ixtapalapa, Tenayuca y Culhuacan quienes con veinte mil hombres construyeron el dique o albarradón de Nezahualcoyotl con una longitud de 16 km. En 1498 aumentó el nivel de las aguas de los manantiales y los lagos en casi 2 m., quedando destruidas muchas casas, amenazaba el hambre y quienes pudieron se refugiaron en tierra firme y en sus canoas. Por este motivo, se decidió elevar el nivel del suelo, teniéndose que reedificar la ciudad.
La tercera inundación importante ocurrió en el reinado de Moctezuma II en 1502, cuando unas incesantes lluvias provocaron el aumento de los ríos al grado que la ciudad se convirtió en un archipiélago y muchos de sus pobladores se vieron forzados a abandonarla.(NOTA 2) Sin embargo, los aztecas supieron adaptarse a su ambiente lacustre usando canales y acequias para navegación y transporte de productos agrícolas tal como se aprecia en el conocido pasaje de Bernal Díaz del Castillo:
Y desde que vimos tanta ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grande poblazones, y aquella calzada tan derecha y por nivel como iba a México, nos quedamos admirados, y decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís, por las grandes torres y cúes y edificios que tenían dentro en el agua, y todos de calicanto y aun algunos de nuestros soldados decían que si aquello que veían, si era entre sueños…Después de bien visto todo aquello, fuimos a la huerta y jardín, que fue cosa muy admirable verlo y pasearlo, que no me hartaba de mirar la diversidad de árboles que cada uno tenía, y andenes llenos de rosas y flores, y muchos frutales y rosales de la tierra, y un estanque de agua dulce, y otra cosa de ver: que podían entrar en el vergel grande canoas desde la laguna por una abertura que tenían hecha sin saltar, y todo muy encalado y lúcido, de muchas maneras de piedra y pinturas en ellas que había harto que ponderar, y de las aves de muchas diversidades y raleas que entraban en el estanque…Ahora todo está por el suelo, perdido, que no hay cosa… y diré que en aquella sazón era muy gran pueblo, y que estaba poblada la mitad de las casas en tierra y la otra mitad en el agua, y ahora en esta sazón está todo seco y siembran donde solía ser laguna. Está de otra manera mudado, que si no lo hubiere de antes visto, dijera que no era posible que aquello que estaba lleno de agua que está ahora sembrado de maizales.(DÍAZ del Castillo, Bernal, 1944)
La última gran catástrofe para Tenochtitlan fue su sitio y derrota, cuando una vez más el agua fue factor determinante al inundar el conquistador Cortés la ciudad, al tiempo que sus huestes iban derrumbando casas y templos para rellenar los canales y finalmente, después de una gran destrucción, construir sobre las ruinas la nueva ciudad.
En lo personal pienso que fue un grave error de los conquistadores, sabiendo lo vulnerable de la ciudad al agua, el no haber fundado la nueva ciudad en tierra firme, pues al haberla construido en un terreno fácilmente inundable, mal rellenado con escombros y sobre una base pantanosa, condenaron a quienes la habitaran a padecer constantes inundaciones, problema que persistió durante la colonia y aun hoy continúa. Y a este problema se le añadió otro igual de complejo, pues los pesados edificios coloniales empezaron a tener fuertes hundimientos, que por lo deficiente y errático de los rellenos resultaron en graves daños a dichas construcciones.
En ésta época, las constantes inundaciones obligaron a la construcción de largos diques que subsistieron por cerca de dos siglos. La primera gran inundación sucedió en 1555 cuando se notaba ya una bonanza en la ciudad, causando graves daños a la mayoría de los inmuebles, algunos de los cuales se desplomaron y otros estuvieron a punto. A esto hay que añadir las consiguientes epidemias que diezmaban a la vulnerable población indígena, lo que a las clases dominantes afectaba al producirse un decremento en la mano de obra para la construcción. Desde entonces, la necesidad de construir un desagüe ha sido de capital interés para la ciudad. Pero esto ha tenido grandes dificultades para habitantes y autoridades, quienes luego de grandes esfuerzos sólo han tenido éxitos parciales, pues finalmente, como veremos, la lucha para abastecer de agua, así como para protegerse de ella no tiene fin.(ABASCAL, Fernando, 1994)
Pero lo más trascendente para la historia del valle se inició con la desecación artificial de los lagos, cuando en el siglo XVII se empezó a trabajar en el Tajo de Nochistongo y después en el de Tequisquiac, para dar salida al agua. Estos trabajos se decidieron a partir de la que fue quizá la más grave inundación padecida por la ciudad de México, la cual estuvo a punto de desaparecer, ocurrida en 1629. En palabras de Heriberto Frías:
Fue ese año cargado de aguas; las lagunas no habían podido bajar desde la imprudente experiencia del Marqués de Gálvez. Desde entonces también todas las defensas de la ciudad habían quedado abandonadas, y se hallaban maltratadísimas, supuesto que su construcción no era sólida y subsistían en fuerza de cuidados y dinero, reponiéndolas a menudo;…el año 27 había sido también lluvioso… y aunque el año 28 no fue abundante en lluvias y bajó el agua de manera que en las calles no la hubo, no quedaron los vasos tan expeditos que pudieran recibir, sin ningún peligro, el copioso raudal que se desato el año de 1629 sobre el Valle de México… El mayor aguacero de ese año cayo el 21 de septiembre, aguacero tan formidable, que en nuestra historia lleva el nombre de San Mateo, porque en tal día celebra la iglesia a este santo apóstol. Al siguiente amaneció la ciudad anegada por completo, excepto el espacio de la primitiva isla de los mexicanos…
Con la (altura) que alcanzó (el agua) fue bastante para que todas las casas y los bajos de todas, aun las altas, se inutilizaran y hubiera crecidas pérdidas en almacenes y tiendas; cesaron los tribunales y el servicio divino, todo el tráfico se interrumpió y ningún vecino podía salir de su casa sino en canoa…Lo que perdió esta ciudad en habitantes se sabe por la carta que escribió el Arzobispo D. Francisco Manso de Zuñiga a D. Felipe IV, con fecha 14 de octubre siguiente en la cual decía que treinta mil naturales habían perecido aquellos días, ya ahogados, ya debajo de las ruinas, y acaso, gran parte de necesidad; que de veinte mil familias españolas que aquí estaban avecindadas, apenas restaban cuatrocientas.
(MARTÍNEZ, Rafael y Heriberto Frías, 1925)
Estos desastres producidos por el agua eran comparables a los que pudo haber padecido la ciudad en un asedio.

Siglos de agonía acuífera

El exceso de agua, como vemos, fue un problema grave, pero también la obtención de agua potable para consumo urbano lo fue. El primer intento para llevarla a Tenochtitlan se hizo desde Chapultepec, para lo cual se construyó en tiempos de Atzayacatl (1475) un caño con estacas, carrizos y varas que llegaban a la ciudad, y cuyo trazo fue aprovechado en la época colonial para construir el acueducto del que aún quedan restos en la Av. Chapultepec. La nueva ciudad construida sobre los restos de Tenochtitlan tuvo que enfrentarse al problema de abastecimiento de agua. Lo urgente de esto y la atención que le ponían las autoridades quedó testificado en innumerables Actas de Cabildo.
Todos los pobladores demandaban agua y a todos se trataba de satisfacer lo que en ocasiones no era posible debido a la ruptura de tuberías y al abuso de algunos que la desviaban para beneficio propio. Dada la demanda de agua y al irse agotando el manantial de Chapultepec, se utilizó el agua de fuentes alternativas como Atzcapotzalco desde donde se proveía a la zona de Tlatelolco y más tarde se usaron los manantiales de Santa Maria Nativitas y Xochimilco para proveer de agua a diversos sitios de la ciudad.
Desde el punto de vista económico, tanto el abastecimiento de agua como su desalojo siempre ha necesitado de enormes recursos, al igual que el mantenimiento de acueductos y empedrados, al grado que en determinado momento las autoridades prohibieron el paso de carretones pesados que deterioraban el empedrado, necesario para mantener con el menor lodo posible a la ciudad y según se creía, evitar encharcamientos.
Las inundaciones continuaban y durante el imperio de Maximiliano se autorizó otra gran obra de drenaje, el gran canal del desagüe, inaugurado en 1900 por el presidente Porfirio Díaz. Y así llegamos al siglo XX. En pleno auge del progreso del Porfiriato, el Ing. Roberto Gayol construyó a principios de siglo el primer drenaje sanitario de la ciudad. En esta época todavía existían varios de los dieciséis ríos que en tiempos de la colonia llegaban a los lagos, uno de tales ríos bajaba desde los glaciares del Popocatépetl y moría en lo que hoy es la calle de Manuel Doblado. En forma desafortunada, estos ríos fueron utilizados para verter en ellos las aguas de desecho. En estos años se incrementó el desecamiento de los lagos, debido en parte a que la cuenca ya no estaba reponiendo el agua que ahora salía por la mano del hombre, y en parte por azolvamiento, con lo cual se cimentó el grave deterioro ecológico que actualmente afecta al Valle de México.
A principios de siglo y debido al aumento de población (NOTA 3) se empezaron a extraer grandes volúmenes de agua del subsuelo, aunque ya para 1886 existían 1000 pozos y se observaron los primeros indicios de hundimiento en la ciudad. Esto trajo como consecuencia un incremento del hundimiento de toda la zona construida sobre lo que anteriormente fue lago.(NOTA 4) Por tal motivo se decidió emplear el agua de los manantiales de Xochimilco, aprovechamiento que entró en operación en 1913, año en que se terminó la construcción de la nueva red de agua potable. Llama la atención que un proyecto que se inició en 1903 no se haya suspendido con motivo de la Revolución.
Para desecar más rápidamente el agua de los lagos se trajo a científicos europeos. El cosmógrafo alemán Enrico Martínez (Heinrich Martin) había construido en Huehuetoca un túnel de 7 km. de largo, a 50 m. de profundidad para enviar el agua del lago de Zumpango al Golfo de México a través de los ríos Tula, Moctezuma y Pánuco.(Departamento del Distrito Federal, 1996)
Porfirio Díaz inició grandes obras, pero desafortunadamente hizo uso de tecnología y técnicos extranjeros que tenían un desconocimiento absoluto de como afrontar las especiales condiciones del subsuelo de la Ciudad.(SANTOYO, Enrique, Efraín Ovando, Xavier Cuanalo, Oscar de la Torre, 1998)

Las últimas gotas

Hacia 1938 se llega a un punto en el cual el problema de abasto de agua potable a la ciudad y el del desalojo de las aguas residuales se vuelven problemas imposibles de aislar. Por una parte, como ya expusimos, al extraerse grandes cantidades de agua del subsuelo, se provocó el hundimiento de las zonas lacustres del valle, esto provocó la ruptura continua de las tubería del desagüe y por lo tanto continuaron las graves inundaciones durante la temporada de lluvias. En los años de 1951 a 1953 debieron usarse botes y canoas para cruzar algunos puntos de la ciudad, sobre todo lo que ahora se conoce como Centro Histórico de la Ciudad de México. La solución en gran escala para evitar inundaciones fue la construcción y operación progresiva de plantas de bombeo, solución obligada por la diferencia de niveles entre el drenaje de las áreas urbanas afectadas por el hundimiento, y los colectores en que se convirtieron los antiguos ríos como el de La Piedad, Becerra, Churubusco, etc., además del Gran Canal del Desagüe.
En la década de los años cuarenta, con el objeto de obtener mayores volúmenes de agua, reduciendo los abastos de extracción de los mantos subterráneos, se construyen las obras para captación de agua del Alto Lerma, pero la operación del sistema se formalizó hasta 1953, debido a que los primeros pozos afectaron las aportaciones de los manantiales, por lo que se suspendieron las etapas subsiguientes del proyecto.(ARREGUÍN, Mañón, José P., 1994) En cuanto al drenaje de la ciudad, en 1956 se inició el llamado drenaje profundo, con la construcción de los interceptores poniente y central. En ese mismo año se terminó el segundo túnel de Tequisquiac, que ayudaría al primero a desfogar aguas residuales, pluviales y fluviales del valle de México.
En 1953, siendo regente de la ciudad el Lic. Ernesto Uruchurtu se dio a conocer un plan general para resolver los problemas del hundimiento, las inundaciones y el abastecimiento de agua potable. Dicho plan contemplaba la restricción del crecimiento de la ciudad, al prohibir la instalación de tomas de agua a excepción de las casas que no la tuvieran y se localizaran dentro de la zona permitida de urbanizar; preveía reducir la extracción de agua del subsuelo y la explotación de otras fuentes dentro y fuera del Valle de México. Desde entonces, Uruchurtu ha sido fuertemente criticado por muchos políticos e historiadores quienes lo han definido como un dictador y aun más, lo culpan del crecimiento de los asentamientos ilegales alrededor del Distrito Federal. Pero no son del todo correctas las anteriores críticas. La ciudad estaba creciendo anárquicamente y el problema del abasto y desalojo del agua eran prioritarios. Siguiendo el modelo de desarrollo impuesto por el presidente Miguel Alemán, se construyeron las grandes obras que apuntamos anteriormente pero, como sucedió finalmente, éstas no servirían si no se controlaba de alguna manera el crecimiento de la ciudad. Los asentamientos ilegales fueron permitidos por el gobierno del Estado de México, que así anuló lo que pudo haber sido una solución aceptable al problema.
Hay que recordar también que de esta época datan las famosas tolvaneras provenientes del ex-lago de Texcoco. Testimonio de esto nos lo da el ingeniero José P. Arreguin, actor en la historia de los aprovechamientos hidráulicos en México:
Comenzábamos a trabajar en el sitio a las ocho de la mañana, poco antes de las tronadas (NOTA 5) …A eso de las diez y media empezaba a soplar el viento y levantar las tolvaneras más espectaculares que me ha tocado apreciar en la vida, seguramente semejantes a las que tienen lugar en los grandes desiertos, y que afectaban terriblemente a la ciudad de México, al grado de representar uno de sus graves problemas.(ARREGUÍN Mañón, José P., 1994)
A partir de 1953 se construyeron algunos pozos de absorción en varios puntos de la ciudad para recargar los mantos subterráneos, pozos que funcionaron desde 1956 hasta 1975.(ARREGUÍN Mañón, José P., 1994) El motivo de su clausura fue la contaminación de las fuentes.
Así llegamos a una etapa más compleja de la historia del agua. Se sabe que las bacterias no viajan muy lejos en el subsuelo, en cambio los agentes químicos contaminantes viajan más lejos y más rápido que las bacterias, por lo que una contaminación de origen químico resulta más peligrosa que una orgánica. El problema es que en la época del presidente Miguel Alemán, con el incremento del desarrollo industrial se incrementaron las descargas de aguas residuales con desechos químicos.
A partir de 1970 se nota una reducción en los hundimientos de la parte de la ciudad afectada, pero los fuertes hundimientos continúan ahora en otras zonas como ciudad Nezahualcoyotl y zonas lacustres entre Xochimilco y Tlahuac. En cuanto al abasto de agua, para 1976 se comenzó a trabajar en otro megaproyecto para traer agua de la cuenca del Cutzamala, para lo cual hay que bombear el agua hasta 2700m. de altura. Económicamente, el abastecer de agua al Valle de México, que paradójicamente era una cuenca natural, se ha convertido en algo muy oneroso para la hacienda pública.

Hoy

Las consecuencias de la sobreexplotación de los acuíferos se han hecho manifiestas: grandes grietas que afectan casas y edificios, especialmente en el oriente de la ciudad. Lo mismo en el valle de Lerma donde la escasez de agua ha redundado también en pobres cosechas.(NOTA 6) La demanda de agua impone presión por acudir a fuentes más lejanas y costosas. Se ha llegado al absurdo de tener que elevar muchos metros el agua de la cuenca del Pacífico, para descargarla en la cuenca del Golfo de México.
Ha sido mi intención no llenar de datos técnicos, finalmente intrascendentes, esta breve monografía, pero es imprescindible ahora, para comprender la magnitud del problema dar algunos números:
En 1997 se disponía, para el área metropolitana de la Ciudad de México, de un abastecimiento de agua potable de 65 metros cúbicos por segundo, de los cuales la mayoría sigue obteniéndose del subsuelo del Valle de México. En importancia le sigue el sistema Cutzamala que atiende también parte del suministro a la ciudad de Toluca. El Sistema Lerma todavía suministraba, según la Comisión Nacional del Agua,(Comisión Nacional del Agua-SEMARNAP, 1997) casi el 8% del abastecimiento y finalmente un 2% de aprovechamientos superficiales mediante la presa Madín y manantiales dentro del propio Valle.
Si se mantiene la dotación promedio de abasto de agua hasta el ya no tan lejano año 2010, la demanda de agua se elevará cerca de 20 metros cúbicos por segundo, cantidad de agua superior a la que hoy suministra el sistema Cutzamala. A esto hay que agregar el complejo problema de la contaminación de los mantos subterráneos de los que dependemos mayoritariamente y que cada día se vuelve más preocupante. En un estudio de la Comisión Nacional del Agua,(Comisión Nacional del Agua, 1997) se presentan zonas donde se han sobrepasado las normas de la Secretaría de Salud para el agua potable. Sulfatos, cloruros, nitratos y amonio son algunos de los contaminantes que sobrepasan las normas, pero aparece uno muy sintomático: el boro. La presencia del boro en el agua extraída significa que el bombeo ha llegado a las aguas fósiles y este elemento puede producir graves daños al sistema reproductor humano, atrofia testicular y arresto espermatogénico.(VARGAS Solena, Rafael, 2000)
En cuanto al desalojo de aguas residuales son importantes las obras que continuamente se realizan en el sistema de Drenaje Profundo y en el Gran Canal del Desagüe. Pero a últimas fechas ha surgido un problema severo: debido a los hundimientos de la zona lacustre, varios tramos de los interceptores han invertido su pendiente, obligando a instalar grandes sistemas de bombeo.

Conclusión

Después de tres siglos de abuso, la hidrología del Valle de México ha sido permanente e irreparablemente destruida. Los edificios se dañan, las tuberías de agua y drenaje se rompen, y el gobierno, que nunca prestó oídos a las malas noticias sobre el futuro, ha seguido permitiendo y en algunas ocasiones fomentando el crecimiento del área urbana y extrayendo grandes volúmenes de agua del subsuelo. El drenaje de los lagos, especialmente el de Texcoco ha sido una de las más monumentales transformaciones ambientales en la historia humana.(SIMON, Joel, 1997)
Dentro del Valle de México se localiza una de las concentraciones urbano-industriales más importantes del mundo. Esto es hoy por hoy la causa de múltiples problemas que agobian la ciudad, y que siempre creemos que están a punto de resolverse. Sin embargo, no es la concentración de seres humanos lo que causa los grandes problemas actuales, sino la gran industria. Otra vez me veo en la necesidad de proporcionar algunos datos: De la demanda total de agua en el Distrito Federal el 75.7% es para las diez industrias más consumidoras. Y las que tienen el agua como insumo en un estimado de 80% de sus propios pozos (Diagnóstico de la Región XIII, Valle de México de la Comisión Nacional del Agua). En este mismo Diagnóstico se lee textualmente “Esto significa que esa parte del suministro propio de las industrias, solo paguen los costos de explotar la fuente, su adecuación de calidad y la puesta en fábrica, ello implica que las industrias que se autoabastecen tengan plena libertad de explotar sus captaciones, y por ello no se conocen con exactitud los volúmenes explotados”.
Hay que tener en cuenta que la gran industria necesita de grandes cantidades de agua para sus procesos. Para obtener 1m3 cúbico de gasolina se requieren 91 m 3 de agua, para 1 ton. de acero, 233 ton. de agua y así por el estilo. También contribuye en mucho la ineficiencia del sistema. La mayoría de los grandes centros comerciales pagan sólo una pequeña parte del agua que consumen. Las grandes compañías refresqueras y cerveceras cuentan con pozos propios. El metro cúbico de agua cuesta al usuario dependiendo del volumen que consuma, entre $3.00 y $33.00,(NOTA 7) al estado, entre suministro, mantenimiento y operación, le cuesta $25.00 y las compañías de refrescos y cervezas lo venden a más de $1000.00. Pero yo quisiera saber quién podrá meter en cintura a la industria, reubicándola.
El problema no está en la falta de conocimiento, el problema está en la incapacidad de percibir las consecuencias, de no actuar conforme a una correcta interpretación de la información y el conocimiento que ya poseemos, y esto es un problema de conciencia, de conciencia política. La economía del país ha estado siempre confiada en despegar, pero el costo de los problemas que abaten a la ciudad, en parte, ha sido un obstáculo.
Estoy leyendo en estos momentos un interesante artículo sobre el tema aquí abordado, publicado en el diario Reforma el 2 de Marzo de 2001, donde Adolfo Aguilar Zínser, un político aparentemente preocupado por el problema ecológico dice:
La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) finaliza los preparativos para lanzar en los próximos días una Cruzada Nacional por el Agua y los Bosques. Las acciones que formarán parte de esta cruzada constituyen un reconocimiento de que el problema del agua y el bosque ha rebazado con mucho los programas existentes y se ha convertido en un serio asunto de seguridad nacional, que limita el desarrollo económico y social del país e incluso amenaza la supervivencia de muchas comunidades…
Es de esperarse que al elevar el gobierno de Fox la jerarquía del tema forestal al rango de seguridad nacional, el Congreso de la Unión lo asuma también como compromiso primordial de la actividad legislativa… También debe ser tarea del Congreso evaluar las acciones del Poder Ejecutivo y vigilar que efectivamente los programas propuestos se ejecuten con eficacia. Llegó la hora del agua y del bosque, la tarea es gigantesca y hay que comenzarla ya.

¿Será? ¿Dejando en el olvido el programa de rehabilitación del Lago de Texcoco? Así se eliminará la posibilidad de que generaciones venideras si son más concientes retomen la solución natural para el abasto de agua potable y den solución al problema del desagüe de las aguas residuales.
Aún a riesgo de ser etiquetado de catastrofísta, de mostrar una visión deprimente y de no aportar soluciones, hasta aquí, lo que he querido enfatizar es que, existiendo éstas soluciones para mitigar el grave problema que siempre ha afrontado la población del Valle de México, políticamente no ha habido, en ninguna época, una seria disposición a adoptarlas. Por lo tanto, para complementar el trabajo se terminará con unas conclusiones propositivas, acordes a las leyes naturales.

La solución

Para iniciar ésta segunda parte me voy a permitir reproducir la intervención que con el titulo de Reinventando la Ciudad Lacustre el Arq. Teodoro González de León tuvo en el Congreso “Vuelta a la ciudad lacustre” auspiciado por el Instituto de Cultura de la Ciudad de México del Gobierno del Distrito Federal, realizado en octubre de 1998 donde se reunieron destacadas personalidades.
Hace cerca de 30 años el ingeniero Fernando Hiriart me obsequió un ejemplar del “Proyecto Texcoco”, un estudio que proponía la creación de una serie de lagos en el valle de México. Esos lagos formarían un sistema de regulación para evitar inundaciones, servirían para abastecer de agua potable a la ciudad y reciclar las aguas usadas para el campo y la industria. Lo había concebido el ingeniero Nabor Carrillo con un grupo de ingenieros y científicos. Era un grupo notable que reunía todo el conocimiento sobre comportamiento del suelo del valle.
El estudio se centraba justamente en el análisis de distintas tecnologías para crear los lagos y demostraba su factibilidad económica. Era una nueva manera de pensar el problema que rompía con una tradición de mal manejo del agua, e incluía la solución de tres problemas capitales: evitar las inundaciones, resolver el abastecimiento de agua del valle (sin recurrir a otras cuencas), y detener el hundimiento del suelo de la ciudad. Yo imaginé que los nuevos asentamientos irregulares que en ese tiempo se desarrollaban: Nezahualcóyotl, Ciudad Azteca, etcétera, podrían ser áreas habitacionales en medio de lagos. Nació en mi imaginación una nueva ciudad posible, que recuperaba la ciudad lacustre originaria.
Después me enteré que el proyecto dejaba de tener prioridad. En su lugar se emprendía otra obra a la cual se le aplicarían todos los recursos: el drenaje profundo, que fue en dirección totalmente opuesta al Plan Texcoco. Con el drenaje profundo se deja escapar el 90% del agua que sube a este valle, a tres mil metros de altura. Dependemos de otras cuencas para abastecernos de agua y hemos provocado desastres ecológicos como el del valle del Lerma; seguimos bombeando intensivamente dentro del valle y aceleramos el hundimiento del centro de la ciudad. Todas estas son evidencias muy claras de que la decisión fue equivocada o de que el drenaje profundo requería el apoyo de otro programa paralelo. Me parece que con esa obra culmina una tradición defensiva ante el agua. No hemos manejado el agua, sólo nos hemos defendido de ella. No sólo son los lagos los que desecamos; todos los ríos y arroyos que alimentaban los antiguos lagos los hemos convertido en drenajes abiertos y luego los entubamos. Este comportamiento contra el agua lo hemos observado en todo el país. Por eso hablo de una tradición triste y nefasta.
Sabemos que las ciudades no las hacen los planificadores, ni mucho menos los arquitectos, las construyen la sociedad en su conjunto con la ayuda del tiempo.
(NOTA 8) Y ésta ha cambiado, no es la sociedad homogénea y ordenada del siglo pasado. Es plural, con aspiraciones y gustos diversos y contrarios, que se retrata en la forma contrastada y diversa de la ciudad actual. La ciudad es una manufactura humana que refleja a sus autores. En esta diversidad los planes de ordenamiento no operan, la sociedad no los sigue. En la ciudad de México, se construyen aunque nunca al ritmo deseado, obras de transporte subterráneo, de reestructuración vial, libramientos externos y se tienden redes de comunicaciones. Pero el problema más urgente, el del agua, se ha esquivado, no se ha planeado a fondo.
Creo que es el momento de revivir el gran plan de los lagos, como solución integral al problema del agua. Multiplicar lo que se ha realizado en el Proyecto Texcoco, en el que durante treinta años, trabajando lentamente, se ha hecho una labor encomiable. Con la dirección de Gerardo Cruickshank se han regenerado miles de hectáreas y se han creado bosques y praderas a las que sorprendentemente han regresado las aves acuáticas. Para poner esas acciones a la escala de una de las ciudades más grandes del mundo, hay que abrir la discusión de este tema con todos los sectores. Aún quedan huecos suficientes para un programa espectacular: la reinvención de la ciudad lacustre.

De esta misma reunión muchas opiniones dignas de tomar en cuenta, pero en aras de la brevedad solo mencionaremos lo siguiente:
El arquitecto Alberto Kalach expresó que “Nuestra inconsciencia ante los milenarios ciclos de la cuenca lacustre de México, de su topografía, hidrología y geología, nos ha llevado a sostener una costosa batalla, de antemano perdida, contra la naturaleza”. El arquitecto Kalach, a la cabeza de un grupo de estudiantes del Taller Ciudad de México, de la Facultad de Arquitectura, planteó el proyecto que dio nombre al congreso “La vuelta a la ciudad lacustre”, un plan de rescate hidrológico-ambiental de la zona del ex-lago de Texcoco que se basa en la reducción del consumo hidráulico; el aprovechamiento máximo de las precipitaciones; el reciclaje de aguas residuales, la rehidratación de lagos y el rescate de ríos y canales. Un sueño no solo realizable sino imprescindible para quienes saben que la única manera de sobrevivencia de nuestra metrópoli es revertir el actual estado de las cosas.
El ingeniero Rafael Vargas Soleno quién fuera miembro del equipo de proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo, en el análisis, operación y administración del sistema Cutzamala propone una solución muy similar a la anterior. Hace énfasis en las grandes pérdidas del caudal recibido (65%, reportadas en el Plan de Acción para el Incremento de las Eficiencias y el Desarrollo Institucional de la Zona Metropolitana del Valle de México, formulado por la CNA, el Gobierno del Distrito Federal y el Gobierno del Estado de México en 1997), pérdidas debidas a fugas físicas y comerciales, integradas estas últimas, por consumos clandestinos, errores en la macro y micro medición, por lo que también –nos dice– es urgente que, cuanto antes, la sociedad civil pida a los organismos operadores cuentas claras sobre pérdidas o agua no contabilizada. Al respecto del auto-abasto de las industrias, el ingeniero Vargas nos recuerda una realidad insoslayable: Lo anterior es una aberración, es una gran inequidad, en realidad quienes tienen sus propios pozos, no pagan ni el costo marginal. El agua es un bien común y de ninguna manera puede ser propiedad de nadie en particular. De ninguna manera es justo que los usuarios domésticos deban pagar el costo del agua que proviene de Cutzamala y los industriales la obtengan de “sus pozos”.
Si no se rescata el Plan Texcoco, pensé utópicamente cuando escribí este trabajo, se perderá la oportunidad de llevar a cabo un proyecto que justificaría con creces la confianza, que la mayoría de los mexicanos depositó en el actual gobierno. Vivimos en una democracia, ya no se le puede pedir al Presidente o al Jefe de Gobierno del Distrito Federal que se convierta en un Cesar Augusto y haga por la ciudad lo que éste hizo por Roma, pero si podemos pedir a nuestros representantes que en los foros para la discusión en el Congreso que se avecina, tomen muy en cuenta la opinión de los expertos, y sobre todo, de las personas que conociendo a fondo la problemática, amen a su ciudad, a sus hijos y nietos, y quieran legarles un lugar digno donde vivir.
Termino con la misma premisa que inicié. Es más fácil destruir que construir, pero en este caso, el destruir la labor de hombres como el ingeniero Gerardo Cruickshank y no seguir e incrementar un proyecto viable y benéfico para el 20% de los mexicanos, es además de antieconómico, deprimente.

México, D. F., abril de 2001

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Sobre el artículo “Agua: Factor de Vida y Muerte para una Ciudad.

(junio de 2016)

En el año 2001 escribimos el artículo titulado “Agua: Factor de vida y muerte para una ciudad”. En resumen, es la historia de la problemática del abastecimiento de agua potable y el desalojo de las aguas residuales y de lluvia, del Valle de México, desde la época prehispánica a la fecha. Este artículo se escribió con la idea de dar a conocer las soluciones viables para el aprovechamiento de las aguas, pero también para presentar los grandes inconvenientes que tiene el hacer un aeropuerto, en el antiguo lago de Texcoco desde un punto meramente ecológico, dejando la posibilidad a las futuras generaciones de poder terminar el proyecto ya iniciado, del rescate del Lago de Texcoco.

No estamos en absoluto convencidos de que el problema del agua en el Valle de México sea solucionado ni a mediano plazo. A 15 años de haberse publicado este trabajo la situación parece haber empeorado. Las afirmaciones del desaparecido Adolfo Aguilar Zinser quedaron en promesas incumplidas. La construcción del Nuevo Aeropuerto de la ahora llamada CDMX (ver anexo) ha logrado anular por completo la solución del problema del agua en el Valle de México, arriba propuesta. Pero se debe seguir insistiendo en aprovechar el agua de lluvia para paliar el desabasto de agua que más pronto que tarde nos agobiará.

Y la solución sólo es cuestión de voluntad política.

Desde su arribo al poder en el gobierno de DF, el PRD poco ha hecho para siquiera frenar algo este problema y creemos que se seguirá la política impuesta por el Sr. López Obrador de dedicar los recursos a obras suntuarias y espectaculares que benefician sólo a una pequeña parte de la población.
Durante 50 años hemos estudiado las causas de la desatención al problema del agua a nivel mundial y nuestra conclusión es que el actual sistema económico ha aprovechado este serio problema para beneficio de las grandes empresas que ya poseen el control del agua (ver el interesante artículo ¡Aguas con el agua!) con el riesgo de provocar en un plazo no muy lejano serios problemas sociales.
Las aguas del tercer río más caudaloso del mundo, el Río Negro, afluente del Amazonas, está concesionada por el gobierno de Brasil a una empresa francesa. Pero resulta que el río fluye gran parte en Colombia, en una zona controlada por la guerrilla.
El agua del lago Victoria en la frontera de Tanzania, Zambia y Ruanda, está vedada para estos países, pues los ingleses la tienen destinada para abastecer el río Nilo y ser aprovechada en Sudán y Egipto.
De ninguna manera pretendemos hacer el papel de adivinos, pero es preocupante pensar en lo que va a suceder en un futuro cercano.
El clima en la Tierra está cambiando, el calentamiento global es ya un proceso que no puede ser detenido ni siquiera dejando de contaminar. El daño está hecho y la naturaleza se encargará de continuarlo. Los científicos lo saben y muchos de ellos lo han dicho desde hace tiempo pero también han dicho que la evolución está controlada por el azar y que la misma naturaleza se encarga de destruir lo construido. Por supuesto, la segunda ley de la termodinámica es quizá la segunda ley más importante de las que rigen el universo, pero los sistemas pueden ser durables en la medida en que se mantengan apropiadamente.

Casi la totalidad de las grandes urbes o están cerca del mar o tienen ríos que les proporcionan múltiples beneficios, pero la CDMX, que carece de ellos, está condenada al colapso, si por motivos que no se comprenden, no se actúa a la brevedad para solucionar los problemas que la agobian. En el tema del abastecimiento de agua, todavía existe solución, Consiste en captar el agua de lluvia y mediante tratamientos, hacerla útil tanto para uso industrial como doméstico.

Se podrá discutir que no hay ya terrenos adecuados cercanos al área urbana para construir grandes plantas de tratamiento, pero lo más adecuado sería hacer múltiples pequeñas plantas de tratamiento dentro del área urbana. Hacer un adecuado proyecto global no sería problema, lo que si lo será el conseguir la voluntad política para hacerlo realidad.

Después de 65 años de ver como se han agravado los problemas de la CDMX y otras grandes ciudades del país, es triste predecir que en futuro cercano los problemas serán tan graves que ya no tendrán solución.

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Anexo

En seguida se transcribe la opinión autorizada de un capitán de aviación, cuyo nombre nos abstenemos de dar debido a los problemas que ha tenido por difundirla:

“Seguramente ya se nos olvidó a los mexicanos la millonaria construcción, semi utilización y cierre del aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez en la época del General Absalón Castellanos, Gobernador del Estado más pobre de la República. Desde su construcción se le señalaron, tal como se hace ahora en el caso del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, todos los inconvenientes de construir un aeropuerto en el lugar equivocado. Por supuesto, han hecho oídos sordos los funcionarios de antes y los actuales, que son asesorados y aconsejados por especialistas en aviación, pero posiblemente pagados por las constructoras que pretenden hacer el más jugoso negocio de la historia en México y nunca se voltean a ver otras opiniones u opciones ya que siempre tienen muchos argumentos para llevar a cabo estos proyectos y convencer a todos los sectores de la sociedad en programas de radio, tv, periódicos, etc. de las maravillas que tendrá su nuevo proyecto, o mejor dicho: "producto".

Así que sistemáticamente hemos escuchado al Secretario de Comunicaciones hablar y hablar de las maravillas y bondades que tendrá el nuevo aeropuerto, diseñado por el arquitecto que dibujó los aeropuertos de los países árabes más ricos del planeta; solo que de maravilloso no tiene nada, ya que está ubicado geográficamente en el mismo sitio del actual. Quizá en auto sea un viaje de media hora o un tanto más trasladarse del actual aeropuerto al nuevo, pero en un mapa aéreo no se podría distinguir la diferencia de un lugar a otro. Además, fue seleccionado con mucha precisión en terrenos vecinos del Estado de México... ¿negocio, casualidad, realidad o control?

Al estar en el mismo lugar, comparten los mismos problemas como construir en terrenos que originalmente fueron un lago rodeado de cerros y he aquí  el principal inconveniente del actual aeropuerto y del que pretenden construir: los aviones se tienen que aproximar en línea, o sea, uno detrás del otro, ya que no hay manera de hacer lo que tanto han mencionado: las aproximaciones y despegues paralelos o simultáneos. Simplemente es imposible por la cercanía de las montañas; ¡el aeropuerto está rodeado de montañas! eso no lo han tomado en cuenta para nada.

Dicen que va a tener 6 pistas pero eso no sirve para nada ya que el espacio comprimido es arriba ¡y no en tierra! así que podrían construir 10 pistas o más y seguirán aterrizando de uno en uno y despegando igual, de uno en uno; esa fue la razón del accidente del Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, que su avión venía alineado detrás de un poderoso Boeing 767 de Mexicana, reconocido como uno de los aviones que genera más turbulencia originada en las puntas de las alas, también conocida como vórtices, que son como dos rizos invisibles pero peligrosísimos para los aviones que vienen detrás. Todo el mundo sabe de este fatal accidente que, repito, fue causado por la cercanía del pequeño Lear Jet en línea detrás del avión de Mexicana que venía de la ciudad de Buenos Aires, así que ¿cómo le van a hacer para alinear dos aviones para aterrizar paralelo a dos de las 6 pistas? y ¿cómo van a despegar dos aviones al mismo tiempo? ¿acaso van a rebanar el Ajusco o el cerro de la Estrella y el ahora más cercano cerro de Chimalhuacán?

"¡No manchen, ahora si se la jalaron!" como dirían los chavos de hoy, el aeropuerto de la Ciudad de México, es cierto, está saturado, es insuficiente y necesita adecuarse, pero la solución jamás será lo que pretenden hacer. Será un gran error que pagaremos todos los mexicanos igual que Grecia está pagando su error de vivir y derrochar con dinero prestado.

Entonces, ¿qué hacer para mejorar el aeropuerto de la Ciudad de México sin 'endrogar' a 10 generaciones de mexicanos? Utilizar lo que ya está ahí, y hay mucho de donde agarrarse, con los aeropuertos casi en desuso que ya están construidos: al sur Cuernavaca, al norte la base militar de Santa Lucía en Hidalgo, que podría seguir funcionando, pues la aviación militar y la civil son compatibles y por razones estratégicas es conveniente dejarla ahí (este el mejor sitio para un aeropuerto por clima benigno y tierras firmes), al este Toluca y al oeste Puebla. Todos están funcionando actualmente y con vías de comunicación terrestre ya construidas y funcionando que podrían aún mejorar con algunas reformas, como un tren para comunicar estas ciudades.

¿Ahora resulta que estos funcionarios ignorantes en este tema le van a demostrar a los inventores de la aviación que están equivocados al tener varios aeropuertos operando alrededor del principal o hub? igual que otros aeropuertos y ciudades importantes en el mundo, se beneficia a toda la población en general y no sólo a los viajeros aéreos. La idea no es mía, este proyecto se conoce como el "Plan Metropolitano Aeropuertario", ignorado por la actual administración. Este plan contempla al actual aeropuerto como un hub o centro con aeropuertos alrededor en los cuatro puntos cardinales para alimentar al hub o central. Alguno sería para vuelos nacionales, otro para vuelos internacionales, otro para carga, o uno u otro, brindando servicio dependiendo de la estructura que se necesite.

Esto es lo que se usa actualmente en aeropuertos como Chicago, con aeropuertos de apoyo como Midway y otros; en Los Ángeles internacional como el hub con Long Beach, Ontario, Van Nuys, etc. En Nueva York el Kennedy, que es también el hub, tiene a Newark en New Jersey, La Guardia y otros más alrededor. En Londres, Heatrow es el hub y Watwick, Manchester y otros alrededor lo apoyan; entonces, ¿por qué cerrar el aeropuerto actual? si todas las ciudades importantes del mundo, como es el caso de la Ciudad de México tienen en operación otros aeropuertos, nuevamente pregunto, ¿por qué cerrar el actual?

Además, el plan es cerrar también la base militar de Santa Lucia en el estado de Hidalgo, que vuelvo a mencionar, es el mejor lugar geográficamente hablando para un aeropuerto. ¿Dos aeropuertos cerrados? difícil de creer, pero ese es el proyecto para imponernos el nuevo producto o proyecto.

Otra de las muchas preguntas sin respuesta aún: ¿qué va a pasar con los inmensos terrenos que van a quedar vacíos con este proyecto? ¡Adivinaste!, se van a llenar de casas, malls y de productos construidos por ya sabes quién.

No voté por López Obrador, ni lo haré nunca. Los pilotos aviadores, en nuestra mayoría, no somos simpatizantes de los partidos de izquierda, pero en esto tiene razón. Es un error la construcción del nuevo aeropuerto y peor error es cerrar el actual y la base militar de Santa Lucía, dicho públicamente por los que pretenden meterle este 'gol' al jodido pueblo de México. Este es el proyecto más importante en todos los aspectos, especialmente en lo financiero, en toda la historia de esta grandiosa nación. ¿Necesidad, negocio o estupidez?

He volado en los cielos de Anáhuac por casi 40 años, así que conozco el funcionamiento y la problemática del espacio aéreo de la Ciudad de México, ya que fue mi aeropuerto de salida y llegada por todo este largo tiempo. Actualmente cuento con una experiencia de más de 21 mil horas de vuelo certificadas, comandante de vuelos transatlánticos, instructor de vuelo, asesor, diseñé el Plan de Ahorro de Combustible de la compañía Mexicana de Aviación, cuando el combustible no valía nada y ahora es lo más costoso para las aerolíneas, fui el Presidente de la Delegación Mexicana en el sindicato de pilotos y otras funciones más; así que sé y puedo sostener perfectamente lo que estoy diciendo.”

Pero el aeropuerto se hará y la siguiente generación tendrá que erogar grandes sumas de dinero para poder tenerlo en operación, nivelando las pistas constantemente, ya que están sobre el peor terreno que pudo haberse elegido.
Vulnerable será, para las fuerzas de la naturaleza y para las del ser humano.

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Notas

(NOTA 1) La cuenca de México, comúnmente denominada Valle de México, es una cuenca interior, cuyas aguas, por lo tanto, no tenían salida. La formación de la cuenca data de hace treinta y seis millones de años y el terreno bajo los lagos se formó con el agua y el producto de una intensa actividad tectónica. La cuenca se fue rellenando paulatinamente con derrames de lava, depósitos lacustres, erosivos, glaciales, etc. y agua, siempre agua. En algunos puntos, estos rellenos alcanzaron un espesor de 1700 m. En la época que nos ocupa estaba formada por 3 lagos principales –en otras épocas llegaron a ser 8, ya que eran siempre cambiantes- cuya extensión dependía de las variaciones climáticas, ya que la salida del agua era solo por filtración o evaporación.
[al texto]
(NOTA 2) Y las inundaciones no solo afectaban al pueblo, pues Atzayacatl murió a causa de una inundación cuando el agua lo alcanzó haciéndolo golpearse en la cabeza con las piedras de un pasadizo.
[al texto]
(NOTA 3) Para apreciar lo que fue el crecimiento poblacional en el siglo XX tenemos que hacer comparaciones:
El censo de 1900 reportó alrededor de 350,000 habitantes, el de 1910 alrededor de 420,000, o sea que en 10 años la población aumento mas o menos 70,000 habitantes o en porcentaje el 20%. El censo de 1921 registró 615000 habitantes, un aumento en diez años de un 46%. Pero a fines de siglo la población del área metropolitana llegó a casi 20,000,000 de habitantes, 19,400,000 más, lo que significa un aumento porcentual de más de 3000% en 8 décadas (ver bibliografía “Macrópolis mexicana”)
[al texto]
(NOTA 4) El principal efecto secundario derivado de la sobreexplotación de los acuíferos, era y sigue siendo, el asentamiento del terreno natural por consolidación de los estratos arcillosos del subsuelo, sobre todo en las zonas lacustres del Valle, donde sus espesores son mayores.
[al texto]
(NOTA 5) Tronadas se llamaban los salvajes disparos a ras de agua que los lugareños del lago de Texcoco hacían con cañones hechizos, cargados de perdigones, y que causaban una terrible mortandad en las hermosas bandadas de patos y demás aves migratorias que llegaban a lo que quedaba del lago en su peregrinar por el continente americano en los meses de invierno.
[al texto]
(NOTA 6) Los daños económicos provocados por el hundimiento son incuantificables y fueron constatados durante los trabajos de asesoría estructural y proyectos que realice para la Dirección General de Construcción y Operación Hidráulica en los años noventa.
[al texto]
(NOTA  7) Los precios están en pesos mexicanos (1 dólar= 9.5 pesos) 
[al texto]
(NOTA 8) No estoy de acuerdo en esta afirmación. En México, las ciudades las construye el gobierno, los políticos, con sus decisiones marcan el rumbo del crecimiento citadino y el destino de sus habitantes.
[al texto]

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Bibliografía

(1) Simon, Joel, Endangered México, An Environment on the Edge, Sierra Club Books, San Francisco, CA, 1997, 275 págs., patrocinado por El Centro de estudios para América Latina de la Universidad de Stanford.
[al texto]
(2) Lorenzo, José Luis, Los Orígenes Mexicanos en Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, Historia General de México, versión 2000, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, México, 2000, págs. 95-128., il; mapas.
[al texto]
(3) Ibíd.
[al texto]
(4) León-Portilla, Miguel, Los Antiguos Mexicanos, Fondo de Cultura Económica, México, 1983, Colección Popular, No. 88, págs. 15-44.
[al texto]
(5) Ibíd.
[al texto]
(6) Díaz del Castillo, Bernal, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, Pedro Robredo, México, 1944, págs. 326-331. 
[al texto]
(7) Abascal, Fernando, Traza, desarrollo urbano de la ciudad de colonial y tendencias arquitectónicas, en La muy noble y leal ciudad de México, Departamento del Distrito Federal-Universidad Iberoamericana-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1994, Colección Ensayos sobre la Ciudad de México, 1994, Vol. II, págs. 19-29
[al texto]
(8) Martínez, Rafael y Heriberto Frías, Album Histórico Popular de la Ciudad de México, Ediciones del H. Ayuntamiento para celebrar el 6o. Centenario de la Fundación de Tenochtitlan, México, mayo de 1925.
[al texto]
(9) Departamento del Distrito Federal, México, Ciudad de Retos y Oportunidades, Departamento del Distrito Federal, México, 1996, 24 págs.
[al texto]
(10) Véase: Santoyo, Enrique, Efraín Ovando, Xavier Cuanalo, Oscar de la Torre, Palacio de Bellas Artes. Campaña de Inyección del Subsuelo 1910, 1912 y 1913, 1921, 1924 a 1925, TGC Geotecnia, México, 1998, 253 págs.
[al texto]
(11) Arreguín Mañon, José P., Dos testimonios sobre historia de los aprovechamientos hidráulicos en México, Comisión Nacional del Agua-Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 1994, 120 págs.
[al texto]
(12) Ibíd.
[al texto]
(13) Ibíd.
[al texto]
(14) Comisión Nacional del Agua, SEMARNAP, Sistema Cutzamala, agua para millones de mexicanos, Comisión Nacional del Agua-SEMARNAP, México, 1997, 47 págs.
[al texto]
(15) Comisión Nacional del Agua, Diagnóstico de la Región XIII. Valle de México. Informe Final. Inédito, Comisión Nacional del Agua, México, 1997, Tomo II, ver págs. 5.38 a 5.42
[al texto]
(16) Vargas Soleno, Rafael, en estudio enviado a La Sociedad Mexicana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental del Distrito Federal A. C., , 31 de Enero del 2000, Inédito. El Ingeniero Vargas fue administrador entre otros, de los prestamos que el BID otorgo a SADM y a CESPT. 
[al texto]
(17) Simon, Joel, Op. cit.
[al texto]

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Otras Obras Consultadas

Departamento del Distrito Federal, Plan Maestro de Agua Potable del Distrito Federal 1997-2010, Inédito, Departamento del Distrito Federal, Secretaría de Obras y Servicios, México, 1997. Un amplio estudio donde se indica en la pag. 4-21 lo siguiente ”Una de las alternativas que se propone para la solución del hundimiento es el dejar de sobreexplotar el acuífero e importar más agua de otras cuencas para satisfacer la demanda actual, sin embargo el costo que este proceso implica es muy elevado por lo que se han adoptado programas de ahorro de agua y de disminución de pérdida en las redes de distribución. [eventos que nunca se han llegado a realizar a plenitud hasta el día de hoy, marzo del 2001] En paralelo, actualmente se está recargando artificialmente el acuífero, mediante la inyección de agua residual tratada a nivel terciario. Se planea incrementar la cantidad de agua de recarga en los próximos años.”

McNeill, J. R., Something New Under The Sun (an environmental history of the twentieth-century world), W.W. Norton & Co., Nueva York-Londres, 2000, 421 págs..
En este libro McNeill pone como ejemplo de las ciudades que no ha podido mejorar su calidad del aire a La Ciudad de México, y erróneamente la coloca como una de las que más ha mejorado su sistema de drenaje.

Fernández Zayas, José Luis y Norberto Chargoy del Valle, Características y Riesgos en el Sector Agua de México, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, preparado para el CISEN, México, octubre del 2000. La obra consta de 5 Tomos:
1. Uso sustentable del agua en México
2. Propuesta de la CNA
3. Análisis y Perspectiva del Recurso Hídrico en México
4. Problemas de la Segunda Generación que tienen las Asociaciones de Usuarios del agua 5. Elaboración del índice de riesgo en el sector
En la introducción de este estudio se menciona lo siguiente:
“Se puede afirmar que el crecimiento de las demandas urbanas de agua será cada día mayor, si bien las fuentes convencionales de agua podrían disminuir, sino por tal razón, por la sobreexplotación de los acuíferos. Este problema es especialmente grave en las grandes ciudades, de las que México suele tener primeras experiencias. Así, el valle de México tiene uno de los índices de estrés más altos del mundo, dado que no se han continuado las obras de abasto y tratamiento para el reúso, es previsible que la integridad del servicio se vea disminuida en los próximos años.
Aparejado está el problema del drenaje en las ciudades. Naturalmente, el crecimiento de la mancha urbana lleva a que las lluvias aportan más escurrimientos superficiales, por las calles y los desarrollos urbanos. Los sistemas centrales de drenaje se ven continuamente rebasados, y se hacen necesarias obras de desalojo de agua de lluvia cada vez más complejas y costosas, No es casual que, dadas las restricciones técnicas, se hagan mezclar las aguas negras o servidas del drenaje con las aguas pluviales, con lo que se daña aún más la calidad del agua que se extrae de las ciudades. Esta tendencia es, claramente, insostenible.

Simonnet, Dominique, En busca de la naturaleza perdida. El Ecologísmo, Gedisa, México, 1987, 2ª ed., 188 págs.

María Eugenia Negrete Salas, Evolución de la población y organización urbana. Enfoque ecológico-demográfico del cambio metropolitano. En Macrópolis mexicana, Departamento del Distrito Federal- Universidad Iberoamericana- Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1994 Colección Ensayos sobre la Ciudad de México, vol. IV págs. 67-82

Enildo Iglesias y Gerardo Iglesias.
Montevideo (Uruguay), agosto de 2001
Aguas con el agua http://habitat.aq.upm.es/boletin/n20/aeigl.html