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Amenazan bancos a selvas tropicales

Amenazan bancos a selvas tropicales

HIroko Tabuchi

The New York Times, Reforma, México, 10 de diciembre de 2016

A PRINCIPIOS DEL 2015, los científicos que monitoreaban imágenes satelitales en Global Forest Watch hicieron sonar la alarma sobre la destrucción de selvas tropicales en Indonesia.

Grupos ambientales se lanzaron al área en la Provincia de Kalimantan Occidental, en la isla de Borneo, y encontraron un yermo carbonizado: incendios que ardían lentamente, orangutanes expulsados de sus nidos, y señales de una extensa liberación de dióxido de carbono a la atmósfera.

"Prácticamente no quedaba selva", dijo Karmele Llano Sánchez, directora del grupo de rescate de orangutanes de International Animal Rescue, organización sin fines de lucro. "Toda la selva se había quemado".

Se apuntaba al Rajawali Group, un extenso conglomerado local conocido por sus vínculos con políticos poderosos como el Primer Ministro plagado de escándalos de Malasia. Pero menos conocido es cómo algunos de los bancos más grandes del mundo han ayudado a Rajawali -y otras potencias agrícolas globales- a expandir sus imperios de plantaciones.

El año antes de la tala de árboles en Kalimantan Occidental, la división de plantaciones de Rajawali obtuvo 235 millones de dólares en préstamos -fondos que la compañía indonesia usó para adquirir el control mayoritario de un socio y reforzar su tenencia de tierras- de bancos entre los que se contaban Credit Suisse y Bank of America, según un análisis de The New York Times de los datos de los préstamos.

El trato forma parte de al menos 43 mil millones de dólares en préstamos y seguros a empresas vinculadas con la deforestación y la quema de bosques tan sólo en el sureste de Asia, de acuerdo con Rainforest Action Network, con sede en California, la consultoría holandesa Profundo y la organización no gubernamental indonesia TuK Indonesia. Más de un tercio de eso proviene de bancos estadounidenses, europeos y japoneses. Esa cifra casi seguramente está incompleta porque no todo el financiamiento se hace público.

El dinero ayuda a un proceso que los científicos dicen destruye los ecosistemas, desplaza a comunidades indígenas y cubre la región cada año con un smog denso y asfixiante que se extiende desde Yakarta hasta Hong Kong.

La deforestación -y los incendios que frecuentemente la acompañan- también genera una décima parte de las emisiones del calentamiento global totales, lo cual hace que la pérdida forestal sea uno de los mayores contribuidores al calentamiento global, de acuerdo con la Unión de Científicos Preocupados.

"Destruir los bosques del mundo hace que combatir el cambio climático sea casi imposible", dijo Andrew W. Mitchell, director ejecutivo del Global Canopy Programme, grupo pensante sobre la silvicultura. "El sector de las finanzas está realmente rezagado en desarrollar esa consciencia".

Al financiar las plantaciones de aceite de palma de Rajawali, los bancos parecen haber violado sus propias políticas de sustentabilidad. En su política, Credit Suisse indica que no financiará ni aconsejará a compañías con operaciones en "selvas tropicales húmedas primarias" como las de Kalimantan Occidental. Bank of America afirma que no financiará proyectos comerciales que resulten en la tala de selvas tropicales húmedas primarias.

El trato del 2014 financió la incursión de Rajawali en el aceite de palma. La demanda por el aceite de palma se dispara a nivel mundial, impulsada por los ingresos al alza en mercados como China e India y el rechazo de estadounidenses y europeos de las grasas trans.

Las plantaciones de Rajawali han sido acusadas por grupos ambientales y laborales de deforestación y quema ilegal. Indonesia es uno de los productores de aceite de palma más grandes del mundo, y la pérdida forestal allí y en otras partes figura como uno de los mayores contribuidores al calentamiento global.

Sebastian Sharp, vocero de la división de plantaciones de Rajawali, reconoció que la quema y tala en los sitios forestales en Kalimantan Occidental podrían ser ilegales, pero dijo que comunidades locales que invadían sus propiedades y provocaban los incendios tenían la culpa.

Credit Suisse se negó a comentar sobre su trato con Rajawali. Un portavoz de Bank of America, Bill Halldin, dijo que las acusaciones más serias contra Rajawali se dieron tras el préstamo del 2014, en que el banco tuvo "un papel muy pequeño".

Las preocupaciones climáticas se han puesto de relieve marcadamente por la inminente Presidencia de Donald J. Trump, que ha calificado al cambio climático como un engaño. Trump ha dicho que sacará a Estados Unidos del Acuerdo de París, un compromiso de 195 países de tomar medidas concretas para reducir las emisiones de carbono que calientan el planeta.

Las emisiones diarias de los incendios forestales de Indonesia el año pasado en ocasiones excedían las emisiones producidas por toda la actividad económica en EU. Un estudio reciente halló que los incendios causaron 100 mil muertes prematuras en el sureste de Asia. El Banco Mundial estima que los fuegos costaron 16 mil millones de dólares a la economía de Indonesia.

Rajawali originalmente operaba su negocio de plantaciones de palmas, Green Eagle Holdings, como una coinversión con el conglomerado francés Louis Dreyfus. Pero en el 2014, Rajawali tomó el primer paso para consolidar el negocio del aceite bajo su control e invertir en infraestructura nueva.

Sus préstamos de bancos occidentales eran críticos. En enero del 2014, Green Eagle atrajo un préstamo de 120 millones de dólares de un grupo de prestamistas dirigido por ABN Amro. En julio de ese año, consiguió 235 millones de dólares de un grupo dirigido por Credit Suisse. Bank of America participó en ese préstamo.

El financiamiento permitió que Green Eagle adquiriera el control mayoritario de Louis Dreyfus. En noviembre del 2014, Green Eagle se fusionó con otro operador de plantaciones, BW Plantation; Rajawali es el accionista mayoritario de la compañía resultante, Eagle High Plantations.

Los bancos emitieron esos préstamos mientras Rajawali era acusado de la destrucción extensiva de bosques y turberas, la quema ilegal y el uso de mano de obra infantil. Organizaciones de los derechos humanos han reportado que niños desde los 6 años trabajan para apoyar a sus padres en otra plantación controlada por Rajawali en la Provincia de Papúa.

Los rescates de orangutanes continúan. El mundo ha perdido el 60 por ciento de su población de orangutanes de Borneo desde 1950, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En julio, el orangután de Borneo fue clasificado como en peligro crítico de extinción.

En septiembre, la división de plantaciones de Rajawali obtuvo un préstamo de 192 millones de dólares de Bank Negara Indonesia, un banco paraestatal, para duplicar la capacidad de refinerías de aceite de palma en Papúa y Kalimantan Occidental.

Las políticas de sustentabilidad de Bank Negara Indonesia dicen que sus clientes deben adoptar "estándares ambientales, sociales y de gobernanza mínimos". El banco no respondió a peticiones de comentarios.

Se cierne amenaza para casas en la costa

Se cierne amenaza para casas en la costa

Por Ian Urbina

The New York Times, Reforma, México, 3 de diciembre de 2016

MIAMI.- Los agentes inmobiliarios que buscan vender propiedades costeras normalmente se enfocan en una cosa: qué tan cerca está el hogar de la orilla del agua. Sin embargo, en vez de ello, los compradores preguntan cada vez más qué tan lejos está de la línea del agua. ¿Cuántos metros sobre el nivel del mar? ¿Está fortificado contra marejadas ciclónicas? ¿Cuenta con generador de emergencia y bombas de sumidero?

Los crecientes niveles del mar están cambiando la manera en que piensa la gente sobre las propiedades junto al mar. Un planeta en calentamiento ya ha forzado a algunas industrias -como las de carbón, petróleo, agricultura y servicios públicos- a contemplar los potenciales costos futuros de un clima cambiado. La industria inmobiliaria, particularmente a lo largo de las costas vulnerables, lentamente se da cuenta de la necesidad de tomar en consideración los riesgos de daño catastrófico a raíz del cambio climático, como el provocado por el creciente nivel de los mares y las inundaciones generadas por tormentas.

Sin embargo, muchos economistas señalan que este entendimiento necesita darse mucho más rápido y que a los compradores de casas les urge estar mejor informados. Algunos analistas dicen que el impacto económico de un colapso en el mercado de los inmuebles frente al mar podría rebasar el del estallido de la burbuja de las punto com y de las burbujas inmobiliarias del 2000 y el 2008.

Las inquietudes han tomado nueva urgencia desde la elección presidencial de Donald J. Trump, quien tiene mucho tiempo de ser un escéptico del calentamiento global, al afirmar en el 2012 que era un concepto "creado por y para los chinos para restarle competencia a la manufactura estadounidense". Trump, un desarrollador inmobiliario, también es dueño de varias propiedades en el sur de Florida.

En abril, Sean Becketti, economista en jefe en Freddie Mac, el coloso de las hipotecas respaldado por el Gobierno, escribió que es sólo cuestión de tiempo antes de que el incremento en el nivel del mar y las marejadas ciclónicas obliguen a la gente a marcharse, abandonando sus hipotecas y detonando potencialmente otro colapso inmobiliario -excepto que es probable que los precios de estas viviendas jamás se recuperen.

"Algunos residentes venderán desde un principio y sufrirán pérdidas mínimas", escribió. "Otros no tendrán tanta suerte".

Florida tiene 6 de los 10 centros urbanos estadounidenses más vulnerables a marejadas ciclónicas, de acuerdo con un reporte del 2016 de CoreLogic, firma de datos inmobiliarios. El sureste de Florida ya sufre unas 10 inundaciones de marea al año. Es probable que esa cifra alcance las 240 inundaciones al año para el 2045, dicen investigadores climáticos.

En el último año, las ventas de casas han aumentado un 2.6 por ciento en EU, pero han disminuido un 7.6 por ciento en zonas de alto riesgo de inundación en el Condado de Miami-Dade, según datos de vivienda. Muchas ciudades costeras están tomando pasos para la mitigación, al cavar túneles de desagüe, elevar carreteras y construir embalses de retención.

Florida no es el único. Un 40 por ciento de los estadounidenses vive y trabaja en zonas costeras, y quienes pueden costearlo están protegiendo su inversión al construir terraplenes y elevar sus hogares sobre pilotes. Pero los escépticos cuestionan la lógica de proteger propiedades individuales si los alrededores no hacen lo mismo y las inundaciones o la elevación de los niveles del mar anegan las carreteras y caminos cercanos.

Para muchos compradores y propietarios de hogares, el costo del seguro contra inundaciones es una preocupación cada vez mayor. A medida que aumentan las primas, caen los valores de las propiedades, una tendencia que ya está afectando a los precios de viviendas en lugares como Atlantic City; Norfolk, Virginia; y St. Petersburg, Florida, de acuerdo con agentes de bienes raíces locales.

En EU, los precios promedio de hogares en áreas de alto riesgo de inundación son un 4.4 por ciento menos que hace 10 años, mientras que los precios de hogares en áreas de bajo riesgo aumentaron un 29.7 por ciento en el curso del mismo periodo, de acuerdo con datos de vivienda.

David Jacobs, de 54 años, dijo que suponía que su hogar -a unos 15 metros de la orilla del mar en Wrightsville Beach, Carolina del Norte- será arrastrado en el futuro cercano por el agua

"Me duele pensar que mis hijos y nietos quizás no podrán disfrutarlo", apuntó.

Mortal Smog en India

Mortal Smog en India

Por Sabrina Tavernise
The New York Times, Reforma, México,
26 de noviembre de 2016

En diciembre de 1873, Londres se vio cubierto una semana por una neblina amarilla tan densa que la gente no podía verse los pies.

Unas 780 personas murieron y 50 reses premiadas en exhibición en el Club Smithfield jadearon, pillaron y terminaron por asfixiarse. Aun así, pasarían 83 años más de aire nocivo antes de que el País aprobara el Acta de Aire Limpio, en 1956.

Esta historia, descrita en "London Fog: The Biography", es una lección de lo difícil que es para los gobiernos dar prioridad a la salud pública cuando entra en conflicto con el desarrollo económico, el poder político de la industria e incluso los hábitos contaminantes de su pueblo.

El Gobierno de India enfrenta todas esas cosas. Nueva Delhi, la capital, una inmensa ciudad de 20 millones de habitantes, acaba de vivir un episodio extraordinario de contaminación ambiental que cerró las escuelas durante 3 días.

El País es uno de un buen número de países de ingresos medios, entre ellos China, que está lidiando con problemas de contaminación que han aumentado de la mano con el crecimiento económico y ciudades en rápida expansión.

La contaminación ambiental es la cuarta causa principal de muerte a nivel global, después de dieta deficiente, alta presión arterial y fumar, con más de una de cada 10 muertes en el 2015 vinculadas con ella, de acuerdo con el Global Burden of Disease, un inmenso acervo de datos recabado por más de 2 mil investigadores.

Alrededor de 6.5 millones de personas murieron debido a contaminación ambiental interior y exterior en el 2015, de acuerdo con los datos. Dos millones de ellas murieron en India.

Sin férrea acción en políticas, la cifra de muertes sólo empeorará al tiempo que se multiplican las megaciudades. Y para que puedan cambiar las políticas, la población debe ejercer presión, dijo Christine L. Corton, autora de "London Fog".

En Inglaterra, eso ocurrió en 1952, cuando otro episodio pesado de smog -en esta ocasión debido a estufas y chimeneas quemando carbón- causó hasta 12 mil muertes.

El famoso smog londinense, perpetuado en la historia por escritores como Dickens y pintores impresionistas como Monet y Whistler, alguna vez fue un símbolo de prosperidad, dijo Corton. Significaba fuegos del hogar encendidos y fábricas en operación.

"La gente había pasado por tantas cosas -la guerra, el Blitz. Decía que no había pasado por tantas penurias para morir por el humo del carbón. Estaban hartos y querían una mejor calidad de vida".

En cuanto a India, Joshua Apte, profesor asistente de ingeniería ambiental en la Universidad de Texas, en Austin, dijo que cree que la opinión pública ha cambiado y hay un mayor reconocimiento de la contaminación ambiental como un problema. Espera que se recaben datos de hospitales de los episodios recientes.

"Podríamos estar llegando al punto de inflexión con este episodio del smog en Delhi", dijo.

Se inundan las costas de EU

Se inundan las costas de EU


Por Justin Gillis
NORFOLK, VIRGINIA

The New York Times, Reforma, México, 10 septiembre DE 2016

Enormes reglas verticales están apareciendo junto a puntos bajos en las calles de Norfolk, Virginia, para que la gente pueda juzgar si las crecientes mareas que cada vez más inundan sus vialidades son demasiado profundas para atravesarlas en sus vehículos.
A ochocientos kilómetros al sur por la Costa del Atlántico, el único camino a la Isla Tybee, Georgia, desaparece bajo el mar varias veces al año, aislando al poblado de tierra firme.
Y 800 kilómetros más adelante, en Fort Lauderdale, Florida, la mayor inundación de la marea está obligando al Ayuntamiento a gastar millones de dólares para reparar caminos y drenajes averiados -y en ocasiones a enviar gigantescos camiones aspiradores para absorber el agua salada de las calles.
Durante décadas, mientras el calentamiento global creado por las emisiones humanas causaba que el hielo de la tierra se derritiera y el agua del océano se expandiera, los científicos advirtieron que el acelerante ascenso del mar a la larga pondría en peligro a la costa estadounidense.
Ahora, esas advertencias ya no son teóricas: la inundación de la costa ha iniciado.
El mar ha crecido poco a poco al grado que una marea alta y un viento fuerte es todo lo que se requiere para que el agua llene las calles y los hogares.
Los científicos del Gobierno de EU han documentado un marcado aumento en este tipo molesto de inundación -a menudo llamada "inundación de día soleado"- a lo largo de las Costas Este y del Golfo de México en años recientes. Estas inundaciones por mareas a menudo son de menos de un metro de profundidad, pero pueden detener el tráfico, anegar sótanos, acabar con jardines y bosques y envenenar pozos de agua con la sal.
Además, los mares altos interfieren con el drenaje pluvial. En regiones costeras, eso complica el daño ocasionado por las lluvias cada vez más intensas, como las que recientemente causaron inundaciones en Louisiana. Los científicos dicen que estas precipitaciones también son consecuencia de las emisiones humanas de efecto invernadero.
Los gobiernos locales, presionados por los ciudadanos, empiezan a movilizarse. Miami Beach pone el ejemplo, al incrementar las cuotas locales para financiar un plan de 400 millones de dólares que incluye elevar las calles, instalar bombas y levantar rompeolas. Los líderes locales están pidiendo ayuda de los gobiernos federal y estatal. Sin embargo, el Congreso ha ignorado en gran medida estas peticiones.
El atolladero en Washington significa no sólo que EU carece de una amplia política nacional en materia del aumento del nivel del mar, sino que tiene algo parecido a lo contrario: el Gobierno federal gasta miles de millones de dólares en maneras que agravan los riesgos, al subsidiar a aquellos que construyen en zonas de peligro.
"Es como si el País estuviera siendo atacado, simultáneamente, en todas las fronteras", dijo Andrea Dutton, científica del clima en la Universidad de Florida y destacada experta internacional en el aumento de los mares. "Es un ataque lento y gradual, pero amenaza la seguridad y protección de EU".
 
'Lo estamos viviendo'
 
 Una noche hace ocho años, Karen Speights, una residente de Norfolk, estaba sentada en el comedor con su madre. Sintió un hormigueo. "¡Mamá!", gritó. "¡Tengo los pies mojados!". Una casa que no se había inundado desde que la familia se mudó en 1964 estaba llena de agua salada. Speights esperaba que esa inundación fuera una casualidad. Resultó ser la primera de tres.
Ahora, Speights se pregunta cómo salir del vecindario. Pone atención a lo que una vez parecía remoto: las advertencias sobre el creciente nivel del mar. "Lo creo porque lo estamos viviendo", dijo. "El agua tiene que estar creciendo si nunca nos inundábamos y de repente nos hemos inundado tres veces en ocho años".
Este verano, en un recorrido en auto por Norfolk, William A. Stiles Jr. apuntó hacia las señales de que el océano está invadiendo la región. Detectó costras de sal seca en las calles, hierbas de pantanos que se apoderaban de jardines y árboles destruidos por el agua de mar. Por sugerencia de él, estudiantes de dos universidades locales empezaron a analizar el vecindario donde vive Speights.
Los estudiantes ayudaron a desarrollar un programa para salvaguardar al vecindario durante décadas. La Administración Obama acaba de otorgar a Virginia más de 100 millones de dólares para llevar a cabo el plan. Pero proteger a un solo vecindario de las crecientes aguas puede costar fácilmente decenas de millones de dólares. Tan sólo Norfolk, una ciudad de 250 mil habitantes, tiene una lista de necesidades con valor de 1.2 mil millones de dólares.
Varios estudios han concluido que la Estación Naval Norfolk, la base naval más grande del mundo, está altamente amenazada por el creciente nivel del mar. El Departamento de Defensa ha construido compuertas y otras medidas protectoras en algunas instalaciones. Pero los intentos por desarrollar planes más amplios para el cambio climático se han topado con una férrea resistencia en el Congreso.
Ése fue el caso este verano, cuando un esfuerzo del Ejército para designar oficiales encargados de la resistencia al clima llevó a una votación de la Cámara de Representantes prohibiendo que dinero de los contribuyentes sea gastado en el plan.
"Cuando distraemos a nuestro Ejército con una agenda radical de cambio climático, distraemos la atención de su principal propósito de defender a EU de los enemigos", como el Estado Islámico, dijo Ken Buck, congresista republicano de Colorado.
 
Creciente evidencia
 
En los Cayos de Florida, una broca perforaba piedra caliza antigua, extrayendo evidencia del pasado geológico que podría arrojar luz sobre el futuro. Dutton inspeccionó sus muestras. Detectó corales fosilizados, prueba de que lo que ahora es el suelo seco de Cayo Lignumvitae alguna vez estuvo bajo el agua.
Dutton persigue lo que podría ser la pregunta más urgente en la ciencia del clima: ¿qué tan rápido aumentará el nivel del océano? "¿Sucederá en décadas, o siglos, o en mil años?", preguntó. "Esto nos dará un ejemplo para decir, 'bueno, la última vez que esto sucedió, se tomó este tiempo'".
Los detractores de la ciencia del clima han argumentado que las preocupaciones de miles de científicos importantes sobre el futuro están basadas en pronósticos computacionales no comprobados. A través de décadas de investigaciones, ha resultado claro que la civilización humana, de unos 6 mil años de antigüedad, se desarrolló durante un periodo inusualmente estable en los niveles de los mares del mundo. Sin embargo, durante periodos más largos, las costas han sido mucho más dinámicas. Durante las edades de hielo, los niveles del mar cayeron más de 120 metros a medida que el hielo se acumulaba en la tierra. Pero durante periodos un poco más calientes que hoy, el mar podría haber subido 20 metros o más por encima del nivel actual.
Importantes científicos están enfocados en el último punto alto del nivel del mar, que ocurrió entre las últimas dos edades de hielo, hace unos 125 mil años. Luego de años de estudiar litorales antiguos de todo el mundo, los científicos determinaron que el nivel del mar subió entre 6 y 9 metros en esa era, comparado con hoy. Grandes áreas de los Cayos de Florida son simplemente antiguos arrecifes de coral que crecieron durante el periodo de mares altos y quedaron expuestos cuando los niveles cayeron. Al recuperar muestras, Dutton espera datar una secuencia de corales cuando crecieron junto con los mayores niveles del mar, lo que potencialmente revelaría el ritmo al que subió el agua.
En el 2013, científicos llegaron a un consenso de que un metro era el mayor aumento factible para el año 2100. Sin embargo, algunos ahora empiezan a decir que 2 metros podría ser posible. Un incremento tan grande en varias décadas sería una catástrofe sin paralelo, que probablemente requeriría abandonar ciudades enteras.
A fines del año pasado, en París, las naciones llegaron a un acuerdo global para recortar las emisiones. Pero el aire ya está tan lleno de gases de efecto invernadero que la mayoría del hielo terrestre ha empezado a derretirse. Así que el acuerdo, a lo sumo, retardará el aumento del mar y quizá limitará el incremento final. Muchos científicos del clima creen que un aumento de al menos 4.5 a 6 metros se ha vuelto inevitable.
 
Decisiones difíciles
 
En el Sur de Florida, uno de los lugares más afectados en EU por la inundación de días soleados, la gente no espera ayuda estatal o federal. Ciudades y condados de la región formaron una alianza y reclutaron a catedráticos para que ayudarlos a determinar qué hacer.
En Miami Beach y Fort Lauderdale, marismas y estuarios fueron rellenados para hacer nueva tierra, y es en estas áreas donde las inundaciones suceden primero. Viejas tuberías de drenaje desaguan en los estuarios y con la marea alta el agua puede volver a subir por estas tuberías y salir a borbotones a las calles.
Bruce A. Mowry, el ingeniero municipal en Miami Beach, ha ideado un plan para combatir las inundaciones. Despedaza calles problemáticas, las levanta con tierra extra y las repavimenta, instalando nuevos drenajes y gigantescas bombas que pueden regresar el agua a la bahía.
Sólo para las calles, el drenaje pluvial y cosas así, los gobiernos del Sur de Florida necesitarán recaudar miles de millones de dólares. La región tiene un Alcalde, Philip K. Stoddard, de South Miami, que es científico y ha leído con atención artículos científicos sobre el cambio climático desde los 90. "Recuerdo haber estado en la cama, en la noche, pensando, 'espero que esto no sea real'", recordó. "Espero que lleguen otros datos que lo contradigan.  Me tomó varios años entenderlo y decir, 'santo Dios, es real'".
Ahora está concentrado en mitigar el sufrimiento para South Miami, con un sistema de tuberías de drenaje con valor de 50 millones de dólares para reemplazar las fosas sépticas amenazadas por el creciente nivel freático. Sin embargo, no se hace falsas ilusiones sobre la suerte a largo plazo de la región a la que llama hogar.
"Estamos poniendo suficiente calor en el océano para enviar agua hacia nosotros, sin duda", dijo Stoddard. "Al final, nos rendiremos y nos iremos. Así es como termina la historia".