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AMBIENTE. La polución mata 799 cada hora

La polución mata 799 cada hora

Alerta OMS por contaminación del aire. Sufren urbes pobres los peores índices, aunque cae polución en algunas ciudades

Por Gabriela Sotomayor

New York Times, Reforma, México, 13 de mayo de 2016

GINEBRA.- Cada año en el mundo mueren 7 millones de personas por enfermedades relacionadas con la contaminación, alrededor de 19 mil 178 diariamente: 799 por hora.
Así lo alertaron expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al presentar ayer nuevos datos sobre la polución en el aire urbano.
Además, de acuerdo con el organismo, la polución del aire urbana a nivel global aumentó 8 por ciento de 2008 a 2015.
"La contaminación aérea en ámbitos urbanos continúa aumentando a una tasa alarmante, sembrando caos para la salud humana", lamentó María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Determinantes Ambientales y Sociales de la Salud.
De hecho, según el organismo sanitario mundial, más de 80 por ciento de los citadinos respira diariamente partículas contaminantes muy por encima de los niveles recomendados.
En las ciudades más contaminadas del mundo -ubicadas en India, Afganistán, China o Nepal-, los niveles de partículas PM2.5 y PM10 superan en hasta 10 y 20 veces el máximo recomendado por la OMS.
En Latinoamérica, Lima, Perú, excede en cinco veces lo requerido por el organismo de salud.
Las PM2.5 y PM10 son compuestos de partículas altamente contaminantes como sulfatos, nitratos y carbón negro. Posan el mayor riesgo para la salud humana.
La OMS también alertó que la contaminación afecta en mayor medida a las ciudades más pobres del mundo.
Entre 2008 y 2013, 98 por ciento de las ciudades en los países con pocos o medianos ingresos y con más de 100 mil habitantes no cumplieron con las directrices de calidad del aire de la OMS.
Porcentaje que es considerablemente más bajo en países de altos ingresos, de 56 por ciento. Los niveles más bajos de partículas contaminantes, de hecho, están en las ciudades con mejores ingresos de Europa, América y la Región del Pacífico Occidental.
"Cuando un aire sucio recubre a nuestras ciudades, son las poblaciones urbanas más vulnerables -los más jóvenes, más ancianos y más pobres- los que padecen un mayor impacto", indicó Flavia Bustreo, subsecretaria para la salud de Familias, Niños y Mujeres de la OMS.
Pese a todo, también hay señas de mejora.
En un tercio de las ciudades de pocos y medianos ingresos documentadas por la OMS, y en más de la mitad de las urbes de altos ingresos, los niveles de polución del aire cayeron 5 por ciento durante los últimos cinco años.

AIRE MORTAL

7 millones de personas mueren cada año en el mundo debido a la contaminación del aire.

80% de los citadinos en el mundo está expuesto a altos niveles de contaminación del aire.

20 es la cifra máxima que debería registrarse de PM10 al año, según la OMS.

3 millones de esas muertes anuales son prematuras, según la OMS.

85 microgramos por m3 de partículas contaminantes PM10* es el promedio mundial anual.

15% caerían las muertes relacionadas a polución del aire si el PM10 bajara a esa cantidad.

AMBIENTE. Por qué no nos importa salvar a nuestros nietos de los efectos del cambio climático

Por qué no nos importa salvar a nuestros nietos de los efectos del cambio climático.

Por Bryan Walsh


Un nuevo estudio, muestra que los seres humanos somos demasiado egoístas para soportar un sufrimiento actual, a fin de evitar los problemas a futuro debido al cambio climático.
 
¿Quiere saber cuál es el principal obstáculo para tratar con el cambio climático? Simple, es el tiempo. Puede tardar décadas antes de que el bióxido de carbono que emitimos ahora tenga un efecto completo en el clima del planeta. Y de la misma manera, tomará décadas antes de que podamos disfrutar los efectos positivos en el clima que resulten de reducir ahora, las emisiones de bióxido de carbono. (Aunque pudiéramos parar totalmente las emisiones de CO2 ahora mismo, tendrá lugar un calentamiento futuro que se está “cocinando” en el sistema, gracias a las emisiones pasadas.)

Pero sentiremos inmediatamente los efectos económicos ya sea de restringir o seguir con las emisiones. Mientras que podemos argumentar acerca del costo relativo de reducir ahora mismo las emisiones de CO2, como podríamos discutir acerca de los efectos económicos del cambio climático en el futuro, debería estar claro que cualquier intento de restringir las emisiones   de CO2 lo suficiente para impactar en el futuro cambio climático, causará un dolor económico en el presente. La economía global sigue siendo dependiente de los relativamente baratos combustibles fósiles, de manera que cualquier transición inmediata a fuentes renovables, probablemente sería costosa en el corto plazo ( ver el artículo de Naomi Klein en The Nation para un punto de vista bastante claro sobre lo que significa una política del clima en verdad radical.)
 
Lo que realmente significa esto, es que la política correcta sobre el clima, pide al presente que se sacrifique por el futuro. Los seres humanos tienden a fallar en esta manera de organizar, aun para asegurar su propio futuro. Peor aún, cuando se trata de cambio climático, cuyos peores efectos se sentirán años después, cuando mucha gente que vive hoy, haya desaparecido. Desde una perspectiva personal, una estricta política sobre el clima es como ahorrar para el retiro cuando se sabe que no se vivirá para disfrutarlo.
Por lo tanto, no debe sorprendernos que un nuevo estudio en Nature Climate Change, confirme el hecho de que el tipo de cooperación a largo plazo, que demande una efectiva política sobre el clima, será más retador de lo que pensamos.

http://science.time.com/2013/10/21/why-we-dont-care-about-saving-our-grandchildren-from-climate-change/

AMBIENTE. El clima en los incendios

El clima en los incendios

Sospechan del clima en incendios

Por Justin Gillis y Henry Fountain.
Andrew E. Kramer y Oleg Matsnev brindaron reportes

The New York Times, Reforma, México, 21 mayo 2016

Desde hace décadas, los científicos han estado advirtiendo que el cambio climático es una amenaza para las inmensas extensiones de bosque que rodean al Hemisferio Norte, con las temperaturas al alza, los árboles secándose y el deshielo temprano de nieve contribuyendo a un creciente número de incendios forestales.
La casi destrucción de una ciudad canadiense este mes debido a un incendio del que casi 90 mil personas tuvieron que huir es una triste prueba de que es real la amenaza a estas vastas extensiones de píceas y otros árboles resinosos, colectivamente conocidos como el bosque boreal. Y los científicos dicen que la pérdida a gran escala del bosque podría tener profundas consecuencias para el clima.
En retrospectiva, es claro que Fort McMurray, en el norte de Alberta, era particularmente vulnerable por ser una de las avanzadas humanas más grandes en el bosque boreal. Pero la destrucción de porciones de este bosque por el fuego, así como por invasiones de insectos que están sobreviviendo a inviernos más cálidos, ha ocurrido por todo el hemisferio.
Nuevas estadísticas sugieren que en Rusia se quemaron unos 28 millones de hectáreas en el 2012, gran parte de ello en áreas aisladas de Siberia. Alaska, hogar de la mayoría del bosque boreal en Estados Unidos, tuvo su segunda temporada más grande de incendios en el 2015 con 768, que quemaron más de 2 millones de hectáreas.
Se sospecha que el calentamiento global es el principal culpable del ascenso de estos incendios. El calentamiento está golpeando a las regiones del norte con particular fuerza: las temperaturas aumentan más rápido ahí que en toda la Tierra en general, la cubierta de nieve de derrite prematuramente, y los bosques se secan más pronto que en el pasado. El exceso de calor puede incluso estar causando un aumento en relámpagos, que con frecuencia inician los incendios más devastadores.
"Es obvio que las temperaturas más altas y la extraordinaria sequía son factores importantes aquí", dijo Thomas W. Swetnam, científico emérito en la Universidad de Arizona que estudia la ecología e historia de los incendios forestales. "Probablemente no estaríamos viendo la escala de algunos de estos incendios si no fuera por esos factores".
El patrón climatológico conocido como El Niño ha estado bombeando una enorme cantidad de calor del océano a la atmósfera durante más de un año, y los científicos dicen que eso podría también haber jugado un papel para establecer las condiciones para los incendios de este año. Las temperaturas en regiones de Alberta estuvieron hasta 15 grados centígrados por encima de lo normal en las semanas previas a que iniciaran los incendios, secando el paisaje.
Sin embargo, los mismos científicos dicen que el incremento general en los incendios en las regiones del norte no estaría ocurriendo sin el calentamiento global. El creciente peligro fue pronosticado hace décadas, como una consecuencia de las emisiones humanas.
Uno de los científicos que publicaron tal pronóstico en los 90 Brian J. Stocks, que se retiró del Servicio Forestal Canadiense y ahora es consultor, dijo que lo peor aún está por venir.
La situación, dijeron Stocks y otros expertos, exige un nuevo razonamiento de los Gobiernos sobre cómo manejar los bosques y proteger los asentamientos humanos cercanos. Pero los peligros van más allá y son globales en alcance.
Los bosques absorben una porción significativa del dióxido de carbono que la quema de combustibles fósiles arroja al aire.
Pero los científicos ven un riesgo de que si la destrucción debido a los incendios y los insectos sigue empeorando, la situación se revertirá, y parte del carbono que ha estado encerrado en los bosques regresará a la atmósfera como dióxido de carbono, acelerando el ritmo del calentamiento global y magnificando aún más el estrés sobre los bosques.
Además, los vientos a veces acarrean hollín de los incendios del norte hacia la inmensa capa de hielo que cubre a Groenlandia, oscureciendo la superficie y ocasionando que ésta absorba más calor del Sol. En el 2012, ese hollín contribuyó a derretir la superficie de prácticamente toda la capa de hielo de Groenlandia, la primera vez que eso sucedía desde 1889. En caso de que la capa de hielo se desintegre completamente, podría elevar el nivel del mar en más de 6 metros.
Los científicos han estado tratando durante años de atraer la atención al bosque boreal, que recibe menos atención que los bosques tropicales. Representa casi una tercera parte de las tierras forestales del planeta.
El bosque boreal consiste principalmente de coníferas, como pinos, píceas y alerces, adaptadas para sobrevivir inviernos largos y fríos.
Las actividades industriales también amenazan al bosque. Fort McMurray emergió en décadas recientes como el centro comercial para una enorme industria que extrae parte del crudo más sucio del mundo de una región conocida como las arenas de alquitrán de Athabasca.
En Rusia, la extensa minería y extracción de combustibles fósiles están dañando el bosque.
Los incendios forestales son una parte natural de la historia del bosque boreal, pero registros de décadas recientes sugieren que quizá estén alcanzando un nivel nada natural de frecuencia e intensidad. Evidencia de Alaska apunta que los incendios en parte de ese Estado son los peores en 10 mil años.
Una de las explicaciones para el incremento en los incendios parece ser un temprano deshielo de la cubierta de nieve de primavera por todo el Hemisferio Norte, otra tendencia identificada por satélites. El deshielo lleva a que se seque la tierra al principio de la temporada de incendios, dejando que sea más fácil que los árboles se quemen. Los relámpagos luego inician intensos incendios que son casi imposibles de controlar.
 
LA REGIÓN BOREAL se extiende por el Hemisferio Norte a través de Alaska, Canadá, Escandinavia y Rusia. Los bosques boreales son afectados cada vez más por incendios y el cambio climático
 
 Fuentes: Recursos Naturales Canadá; Agricultura y Silvicultura de Alberta; Servicio Geológico de EU; Univ. de Maryland
THE NEW YORK TIMES

AMBIENTE. Aboga por reserva en medio planeta

Aboga por reserva en medio planeta

Claudia Dreifus
The New York Times, Reforma, México, 19 marzo 2016

El biólogo Edward O. Wilson, profesor emérito en la Universidad de Harvard y ganador de dos Premios Pulitzer, acaba de publicar su trigésimo segundo libro, "Half Earth: Our Planet's Fight for Life" (Media Tierra: la Lucha de Nuestro Planeta por su Vida).

El libro ofrece una receta improbable para el medio ambiente: apartar aproximadamente el 50 por ciento del planeta como una reserva natural permanente. Wilson habló con The New York Times al respecto. Nuestra conversación ha sido editada por razones de espacio y claridad.

P. Al leer su libro, uno percibe que sentía una gran urgencia por escribirlo.

R. La urgencia era por dos motivos. Primero, apenas en la última década ha emergido un panorama completo de la crisis en la biodiversidad. El segundo factor era mi edad. Tengo 86 años. Tuve una embolia leve hace un par de años. Pensé, "di esto ahora o nunca".

Y lo que tengo que decir es que para salvar la biodiversidad, necesitamos apartar alrededor de la mitad de la superficie de la Tierra como una reserva natural. No sugiero tener un hemisferio para los humanos y el otro para las demás formas de vida. Hablo de asignar hasta la mitad de la superficie de la tierra y el mar como una reserva para la flora y fauna restante.

P. En un mundo en rápido desarrollo, ¿dónde estaría dicha reserva?

R. Grandes partes de la naturaleza aún están intactas: el Amazonas, la Cuenca del Congo, Nueva Guinea. También hay pedazos del mundo industrializado donde la naturaleza podría ser restaurada y conectada para crear corredores para la vida silvestre. En los océanos, necesitamos dejar de pescar en el mar abierto y permitir que la vida allí se recupere.

Ahora bien, esta propuesta no significa desplazar a nadie. Significa crear algo equivalente a los sitios Patrimonio de la Humanidad de la ONU que podrían ser considerados los activos inestimables de la humanidad. Es por eso que he tomado el paso muy audaz de ofrecer esta máxima: no hacer más daño a las demás formas de vida. En realidad, va a ser mucho más fácil de lo que la gente piensa.

P. ¿Por qué?

R. Porque muchos problemas de la ocupación humana que alguna vez considerábamos insolubles se están resolviendo solos.

Los demógrafos nos dicen que la población humana podría estabilizarse en unos 10 u 11 mil millones de personas para finales del siglo.

La alta tecnología genera nuevos productos y maneras de vivir que permiten más espacio a las demás formas de vida.

P. ¿Teme que arriesga la reputación de toda una vida con una propuesta tan controvertida?

R. La controversia no me molesta. En 1975, cuando publiqué un libro sobre la sociobiología, fui atacado en muchas maneras. Había turbas en la Plaza de Harvard cuando iba a dar una conferencia. Y luego la idea se impuso. No creo estar arriesgando mi reputación con "Media Tierra". Todo lo que hago es reportar la buena ciencia y las experiencias de los investigadores que han descrito una crisis de la biodiversidad.

P. ¿Cree que conectarse con su propia mortalidad lo sensibilizó respecto a la fragilidad de la naturaleza?

R. Pienso que una sensación vívida de la mortalidad personal de uno es parte de la sabiduría de la vejez, que no es sobrevalorada. Ahora estoy listo para hablar claro y arriesgarme un poco.

Edward O. Wilson, de 86 años, cree que la crisis en la biodiversidad exige una solución ambiciosa y radical