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¿Crisis terminal del capitalismo?

Leonardo Boff (ALAI)

Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia?. Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.
La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.

La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés, como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite insuperable.

El capitalismo precariza o prescinde del trabajo. Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La consecuencia directa es el desempleo estructural.

Millones de personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital, ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis social, como la que asuela en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es fuente de riqueza. Lo es la máquina.

La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el rentabilismo de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas.

Fue el capital mismo el que creó el veneno es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia, hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios países, y también en Brasil.

Las calles de varios países europeos y árabes, los “indignados” que llenan las plazas de España y de Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.

Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no aguanten más las consecuencias de la superexplotación de sus vidas y de la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y afligiendo la vida de sus hijos e hijas.

La Biología sistémica resuelve viejos misterios

Los biólogos están usando poderosas computadoras para ayudarse a darle sentido a las partes perdidas de la vida

por Christine Gorman, Scientific American /  April 25, 2011 / 2  

  Por más de un siglo los biólogos han dado grandes pasos en el entendimiento del complejo tejido de la vida reproduciendo los pequeños y cortos tejidos de sus muchos patrones.
Este enfoque reduccionista, que rompe los complicados procesos en sus partes componentes para entenderlos mejor, ha producido extraordinarios avances. Por ejemplo, dábamos por hecho que las moléculas de ADN, y no las proteínas, contienen nuestra información genética, pero ha sido un asunto de enorme debate y estudio desde mediados del siglo XX. (regresando entonces, el ADN, químicamente hablando  parece más una simple molécula, que ser capaz de mantener generaciones de información hereditaria; por otro lado las proteínas son maravillosamente complejas y parecen más aptas para ese trabajo). Recientemente los neurólogos han trazado la formación (y lo accesorio) de un sin fin de conexiones entre neuronas en el cerebro, que hacen que el proceso de aprender se parezca más al crecimiento de un jardín que a la programación de una computadora.
Sin embargo ahora los investigadores han llegado al límite del reduccionismo. Se han dado cuenta de que no se puede entender la vida sin tener la manera de tratar con su complejidad. Los genes no existen aislados, se influencian unos a otros e inconvenientemente para su estudio (reduccionista) están influenciados por otras moléculas y químicos. Entendemos que nuestra conciencia –el darnos cuenta de nuestra propia existencia y la habilidad de vernos como individuos – debe emerger de alguna manera de las muchísimas conexiones en nuestro cerebro, pero aun no sabemos como.
Un nuevo campo de estudio llamado Biología sistémica, permite a los investigadores estudiar más esta complejidad sin volverse locos. Esto requiere que los biólogos se sientan trabajando con las computadoras tan confortablemente como se sienten con los microscopios. Y este campo de estudio ofrece tremendas promesas. Alan Aderem, un co-fundador del Institute of Systems Biology en Seattle, Wash., hace un gran uso de la biología sistémica ayudando finalmente a hacer vacunas exitosas contra ciertas enfermedades que habían resistido todos nuestros esfuerzos, como el SIDA, la tuberculosis y la malaria. (ver el artículo  "Fast Track to Vaccines" en el ejemplar de mayo de 2011 de Scientific American.)
Se está produciendo un acercamiento a la biología de sistemas en algunos colegios y en escuelas de medicina. Vea el video que se incluye (en inglés) de la Virginia Commonwealth University, para tener una idea general de lo que se trata la biología sistémica y como los estudiantes de biología están aprendiendo a usar las computadoras para darle sentido a los más intrincados aspectos de la vida.

Ver video

 

 

EL LABERINTO DE LA CRUELDAD

Por: Gerardo De la Concha

 

Sociedades crueles y sicopáticas: la china y la mexicana

Henry Kissinger, a quien por lo menos debemos concederle saber de muchas cosas, dijo que la sociedad china y mexicana acumulaban gérmenes de gran violencia. (1) Una característica compartida era la capacidad de los chinos y los mexicanos para ser crueles. No es Kissinger la mejor referencia, pero siempre me inclino ante el apotegma de Juan de Mairena, de Antonio Machado: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”.

La historia antigua, posterior y moderna nos da infinidad de datos acerca de estas características nacionales en ambos países. La Revolución china fue genocida y tocó extremos de crueldad, los cuales se mantienen vivos, pues la tiranía y la tortura se encuentran en los cimientos de su sistema. En el caso mexicano, la violencia  caótica o institucional se acotó después de la fase armada de la Revolución, la etapa más bárbara. Llegaron los licenciados –luego ya doctores-, desplazando a los militares, educados en la brutalidad, para instaurar la corrupción como el vínculo social más fuerte, moderando –sin desaparecer- el sistema represivo. 

La historia de crueldades incorporadas a la mitología, la educación y las identidades podría estar marcando el carácter nacional; la Revolución cultural china o la Revolución mexicana, Mao o Pancho Villa, un genocida y un bandido asesino, como emblemas. Habría que explorar el resentimiento como una de las causas de esto, la herida histórica de pueblos conquistados o invadidos, donde además la desigualdad social ha sido estructural, un problema de raíces profundas; asimismo, países de mandarinatos, de burocracias corruptas, de leyes complicadas que no se aplican, de desprecio arriba y abajo por la ley. La crueldad se arraiga así en el autoritarismo, la mentira y la indiferencia prevalecientes en la cultura de China y México.   

Pero en ambas sociedades, su vida cotidiana está impregnada de crueldad. Es como si este tipo de violencia desmedida causara una carta de naturalización, de ensañamiento aceptado o tolerado contra los grupos vulnerables; se dirá que en México no se llega a los extremos de algunas provincias de China (el trato a los niños en los orfanatos, por ejemplo, a quienes por grupos se deja morir de inanición para cumplir con cuotas preestablecidas, o el hecho de los abortos forzados como medidas de control demográfico), pero es claro que el abandono social de sectores marginados constituye una forma tolerada de crueldad.   

Otro síntoma grave en la sociedad oriental y en nuestro país es el maltrato generalizado a los animales, compuesto también de indiferencia cómplice. Pareciera no importar. Ahí encuentro también establecida esa característica señalada por Kissinger, como una pulsión oculta, o se ejerce o se tolera dañando a los seres más débiles, pero prácticamente no provoca escándalo, no es un tema para las autoridades, ni los políticos, ni la mayor parte de los académicos o intelectuales (en México, al no ser gobernados por una dictadura, hay más expresiones de salud en este aspecto a través de la protesta y el activismo de los defensores de animales, pero todavía en forma minoritaria). (2) 

Por pudor no voy a mencionar ejemplos de la manera con la cual son maltratados los animales, llegando incluso a la sevicia, en China y en México, en medio de una total impunidad pues no existen leyes adecuadas en la materia (la ausencia de ley avala socialmente esta crueldad). George Steiner escribió: “Torturar niños o animales es algo equivalente, pues se trata de una manifestación del mal absoluto”. (3)

No se trata de la explotación de corporativos –un fenómeno universal apenas enfrentado para regularlo con normas humanitarias por parte de la legislación austriaca y algunos avances en la Unión Europea- sino de la acción, soportada socialmente, de tortura a los animales por individuos de estas sociedades, para la diversión, las fiestas, la alimentación, los rituales, las costumbres, el comercio, o por simple maldad. (4)

Si los animales están indefensos frente a la crueldad china y mexicana, es evidente que el ser humano está expuesto también a ser víctima de ese carácter nacional. En China la Persecución a los practicantes de Falun Gong –un sincretismo de budismo y taoísmo el cual promueve los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia- es una muestra de ello. Este movimiento espiritual ha sido martirizado en una Persecución genocida, la cual se oculta por razones comerciales: torturas hasta la muerte, deportaciones a campos de trabajo forzado, lavado de cerebro, tráfico de órganos con prisioneros ejecutados ex profeso, miles de víctimas en una supresión, acompañada de propaganda de odio, de la libertad religiosa. (5)   

En México, la guerra de Calderón ha hecho aflorar, en sus ámbitos más descompuestos, la tendencia a la crueldad en los bajos fondos mexicanos. Hillary Clinton declaró recientemente que le resultaba inimaginable la violencia de los Cárteles de la droga mexicanos. Para un político estadunidense de los tiempos de Abu Graibh y Guantánamo, debe ser realmente inimaginable la ferocidad de la guerra del narcotráfico en la tierra mexicana, para hacer un pronunciamiento como éste. (6)

¿Qué tanto está en el alma china o mexicana la crueldad y qué tanto sus manifestaciones actuales representan un síntoma sicopático provocado por causas externas, digamos sus modelos económicos imperantes? A mi parecer ambos factores, el alma y la economía, juegan un papel en el fenómeno.

En el caso chino, académicos chinos se están preguntando si el crecimiento económico acelerado está dejando ya demasiadas secuelas de trastornos mentales y emocionales en sectores de su población. Peticionarios, gente despojada de sus viviendas para construir los monumentos de la megalomanía comunista-capitalista china, quienes se suicidan en medio de la indiferencia  de los no afectados, o de pronto surge una ola de atentados de locos contra niños de las guarderías (29 muertos, más de 100 heridos en casos recientes),  la cual “sorprende” a una sociedad china sometida masoquistamente a una tiranía que les promete ser ahora la “potencia del siglo XXI”, como a su manera los nazis involucraron en su propaganda maligna a toda la sociedad alemana de su tiempo. (7)

En relación al caso mexicano no hay nadie cuestionando el fenómeno de la crueldad desatada en medio de la crisis de violencia delincuencial que vivimos. Hay fatalismo, resignación, indiferencia. Como si fuera algo que no nos concerniera. Pero los torturadores, los sádicos extremos, no vinieron de otro planeta: surgieron de nuestra sociedad, para actuar con todo su resentimiento y capacidad depredadora. ¿Y no podemos preguntarnos por qué? La desigualdad, la injusticia, ha sido indudablemente un caldo de cultivo, tanto como la impunidad y el desprecio a la ley en todas las clases sociales. El espectáculo de la crueldad mexicana debería conmovernos en el sentido más profundo. No sucede así.

Lo avizorado por Kissinger parece haber emergido y probar con creces su apreciación. En China, a pesar de toda su propaganda, el sistema muestra estar impregnado de crueldad y en su sociedad ésta se expresa en diferentes formas, ejercida o padecida por su gente; México, por su parte, vive una espiral cruel, como una debacle donde el Estado falla, el orden se trastoca y las víctimas conforman el símbolo atroz de una realidad cimentada en la sangre derramada, el terror y el miedo, como si esto hubiera surgido de las propias sombras de su historia y de sus raíces ancestrales. 

 

El laberinto de la crueldad

En su célebre ensayo El laberinto de la soledad, Octavio Paz compara a los mexicanos con los chinos:

“La extrañeza que provoca nuestro hermetismo ha creado la leyenda del mexicano, ser insondable. Nuestro recelo provoca el ajeno. Si nuestra cortesía atrae, nuestra reserva hiela. Y las inesperadas violencias que nos desgarran, el esplendor convulso de nuestras fiestas, el culto a la muerte, acaban por desconcertar al extranjero. La sensación que causamos no es diversa a la que producen los orientales. También ellos, chinos, indostanos o árabes, son herméticos e indescifrables. También ellos arrastran en andrajos un pasado todavía vivo. Hay un misterio mexicano como hay un misterio amarillo...”

El ensayista ubica una imagen del mexicano bajo el estereotipo de lo hermético, una actitud soterrada que, bajo la máscara de la cortesía, esconde una gran violencia, expresada de manera inesperada, conviviendo en la fiesta o en su extraño culto a la muerte. Esta es la imagen popular, conformada de la herencia indígena –de raíces asiáticas- y española, con un sentido de hidalgo, es decir, proclive a ese romanticismo de la muerte tan característico. (8)

Siendo aguda la comparación –en la cual se incluye a los indostanos y a los árabes-, Paz no desarrolla, además del aspecto hermético, el elemento de la crueldad a la cual son proclives estos pueblos, tanto por sus convulsiones históricas, como por sus costumbres y sus estilos de gobierno, conocidos de manera sintética como despotismo oriental.

Al no tomar en cuenta la crueldad –con datos históricos, sociales, incluso ideológicos o míticos- de esos pueblos orientales a los cuales se asemejan los mexicanos, el ensayo de Paz encuentra en cambio un eje conductor en el concepto de soledad, finalmente un recurso retórico más que de análisis ontológico, pues todo ser está predispuesto a vivir solo su muerte (Heidegger) y la manera de conjurar esta soledad metafísica, por medio del sacrificio, el rito, la fiesta o la explosión histórica  vendría a negarla, haciendo de esta negación entonces la verdadera característica del ser, capaz de esta forma de apropiarse del tiempo, de su duración, de su trascendencia.

En el capítulo del estudio paciano donde hay una disquisición sobre el uso del término la chingada, hay también un análisis puntual del machismo y una sola referencia al sustrato histórico y sicológico de la violencia ontológica del mexicano: el resentimiento. El acto de venganza repetido a través de la historia y en distintas circunstancias, estaría originado en la fractura producida por la Conquista, así lo ubica en su análisis Paz, aunque no correlaciona el resentimiento con su manifestación psicopatológica: la crueldad.

En el laberinto estarían entonces el resentimiento frente a un padre violador y una madre violada hundido en la siquis colectiva, convertido en un arquetípico mítico, habría la mezcla con costumbres indígenas y españolas, un ritualismo del sacrificio y una indiferencia hacia el dolor de los otros seres, una forma de encarnar la violencia a través de la saña.

Y así como la cortesía encubre la violencia, los periodos de estabilidad resguardan la violencia latente, el “México bronco” del que hablaba Jesús Reyes Heroles, el cual despierta con su cauda de saqueos, desorden, asesinados, torturados, mutilados, colgados, decapitados. (9) El caos de la guerra incuba en México la capacidad de crueldad, todas las guerras la auspician, pero en el caso mexicano son “la inesperada violencia que nos desgarra” de la cual habla Paz. 

El México de sus raíces violentas, de su resentimiento y crueldad no despertó en una mítica Revolución como la soñara la generación del 68 y los 70s, (10) sino a través de una convulsión social sin ideología, nihilista totalmente, a través de la delincuencia, del crimen y del salvajismo autoritario del Estado. Es la guerra del narco, la guerra de Calderón, que ha atrapado en sus fauces a la sociedad mexicana. Pero el fenómeno particular de esta guerra, además de pretender ser permanente -pues no se plantea cómo se obtendrá la paz si el criminal convertido en enemigo, se trasmuta en una invencible hidra de mil cabezas-, tiene como una característica principal el terror de la crueldad.

En su brillante ensayo, Octavio Paz no se detuvo a analizar el tema de la crueldad, a pesar de los signos evidentes y de su expresión como parte de lo mexicano. Señala la violencia, pero no la sevicia con la cual se hace presente. Quizás la consideró un fenómeno aleatorio y no sustantivo, cuando es una sustancia abarcadora del ser mexicano, tanto como fenómeno específico, como por el hecho de que se disimula al considerarlo separado de la sociedad normal, sin reconocer que la sociedad normal ha sido el marco para que exista y se constituya como un trasfondo suyo, al hacerla víctima, de la misma manera como la convulsión afecta a un cuerpo enfermo.

Decía Dostoievski en un diálogo célebre de Los hermanos Karamazov que sólo el hombre y no ninguna fiera era capaz de hacerle al hombre lo cometido por los turcos  en la guerra con sus prisioneros: colgarlos de las orejas. Excesos semejantes han sido llevados a cabo en México actualmente. ¿Pero este ensañamiento del hombre contra el hombre representa una característica mexicana, hundida en raíces ancestrales, en su psiquis colectiva lastrada por el resentimiento, en su historia, en sus mitos, en sus costumbres, engendrada en su economía de privilegios, desigualdad y corrupción? A mi parecer es nuestro laberinto, por ello debemos desentrañar todos sus elementos. Es el laberinto de la crueldad.

México es una sociedad cruel en su fondo y la crueldad está desatada ahora en la guerra y la explosión delictiva. Mientras no aceptemos esta realidad evidente, no sabremos si hay una salida a este laberinto oscuro.

Ciudad de México, agosto de 2010

Notas  

  1. Conversación privada de Henry Kissinger con Carlos Hank González, contada por éste antes de su muerte a un grupo de periodistas.
  2. El último reporte de la organización Animal Asian expone numerosos casos de crueldad exacerbada contra los animales en China; en México, el periódico La Razón (20/7/2010), da el dato de que por lo menos el 70% de los animales son maltratados en el país. Dos manifestaciones multitudinarias en la Ciudad de México -22 de mayo y 17 de julio- tuvieron una fuerte participación de jóvenes reaccionando ante el caso de unos degenerados en Nayarit quienes subieron a Youtube la tortura y muerte que hicieron con un perro llamado Callejerito. Las principales propuestas de estas marchas fueron: penalizar la crueldad contra los animales, prohibir su uso en espectáculos como los circos, las corridas de toros y las peleas de perros, establecer Centros de Control Animal para su esterilización y adopción, en lugar de los antirrábicos donde se les sacrifica cruelmente.
  3. Pasión intacta, George Steiner, Siruela, Barcelona, 2006.
  4. Hay casos de crueldad instituida contra animales en muchos países. Por ejemplo, en Francia se mantiene la tortura a patos y gansos para producir paté de hígado. Sólo la conciencia, la denuncia, el boicot comercial y las leyes humanitarias de la Comunidad Europea, pueden acabar con este tipo de infamias. Pero otro es el caso de la diversión con espectáculos donde se maltrata animales como la mayor parte de los circos chinos o cómo se alimenta a las fieras de los zoológicos con animales vivos para solaz del público, o la polémica fiesta de los toros en México, una herencia de la España negra prohibida por Benito Juárez en su tiempo; la afición y el apoyo de oligarcas, políticos e intelectuales a las corridas de toros se ha convertido en el principal obstáculo en México para que exista una ley federal adecuada contra la crueldad hacia los animales. Sólo este hecho cuestionaría a las corridas y debería obligar a un debate para llegar a acuerdos básicos. La tauromaquia portuguesa donde no se mata al toro de lidia puede ser una salida.
  5. Para ubicar el contexto de esta Persecución, véase 9 Comentarios sobre el Partido Comunista Chino, El grito sagrado, Buenos Aires, 2007.
  6. Para un análisis crítico contra la guerra de Calderón y las alternativas para enfrentar al crimen organizado, véase “Los mitos de Villalobos y la guerra del narco en México”, Gerardo De la Concha y Federico Piña, Politea, Sinaloa, enero de 2010; también “Carta Abierta al general Guillermo Galván” y “Carta Abierta a Héctor Aguilar Camín”, publicadas en varios blogs de Internet.
  7. “Asesinatos en escuelas y la sicopatología social”, Oiwan Lan, Global Voices. En una de estas guarderías, después de un ataque, los padres de familia pusieron el siguiente letrero en una manta: “La injusticia social y las deudas tienen un origen, voltea a la derecha y encontrarás a un órgano del Estado”.  
  8. El sentido del honor de la hidalguía hispana ha sido comparado por Yukio Mishima con el de los samurais japoneses; en la actualidad ha desaparecido o es marginal culturalmente, sólo sobreviven sus metáforas de valor y muerte en las corridas de toros, las cuales acaban en realidad siendo un espectáculo de tortura y crueldad.
  9. El caos de la guerra de Calderón, al militarizar sin una estrategia efectiva la lucha contra el narcotráfico, atrae mercenarios como los centroamericanos, los kaibiles de Guatemala o los maras salvatruchas de El Salvador quienes importaron las decapitaciones utilizadas ahora rutinariamente por los Cárteles mexicanos.
  10. Si bien la generación revolucionaria de los 70s cometió el error de la violencia, la represión gubernamental se cebó con la crueldad de la guerra sucia: torturas, ejecuciones, desapariciones. Muchos de los policías políticos de la época migraron hacia el narcotráfico e incubaron en ese medio su vieja práctica. 

Publicada el 2 de febrero de 2011

 

¿Carácteres adquiridos?

Se reflejaría en los genes algunos cambios de la vida.

Por BENEDICT CAREY
The New York Times (Reforma)
20 noviembre 2010

Durante décadas, los investigadores han peinado la genética de las personas con enfermedades mentales, en busca de variaciones comunes que se combinan para causar padecimientos como esquizofrenia y trastorno bipolar y aunque estos trastornos pueden involucrar alteraciones genéticas, no ha salido a la luz ningún patrón subyacente. Por ello, los científicos ahora se vuelven a un campo emergente: la epigenética, el estudio de cómo la experiencia y el entorno de las personas afectan la función de los genes.
Muchos genes portan complementos químicos: compuestos que actúan en la molécula de ADN que regula cuándo, dónde y cuánta proteína se produce, sin alterar la receta en sí. Varios estudios sugieren que esos marcadores complementarios, o epigenéticos, se desarrollan al tiempo que un animal se adapta a su medio ambiente, ya sea que esté en el útero o en el mundo, y que pueden afectar profundamente la conducta.
En estudios con ratas, los investigadores han demostrado que los cuidados maternales cariñosos alteran la expresión de los genes, permitiéndoles disminuir su respuesta psicológica al estrés. Estos amortiguadores biológicos son entonces pasados a la siguiente generación: los roedores y primates no humanos preparados biológicamente para manejar el estrés tienden a una mayor inversión emocional con sus propias crías, y se cree que el sistema funciona en forma parecida en los humanos.
Los marcadores epigenéticos pueden, de la misma manera, dificultar el desarrollo normal: los hijos de padres que sufren hambruna tienen un riesgo intensificado de desarrollar esquizofrenia, sugieren algunas investigaciones (debido quizá a las firmas químicas en los genes transmitidos por los padres). Otro estudio reciente encontró que, en algunas personas con autismo, los marcadores epigenéticos habían desactivado el gen que produce el receptor para la hormona oxitocina. La oxitocina lubrica los circuitos sociales del cerebro. Un cerebro escaso de la hormona muy probablemente batallará socialmente.
Cuando menos un grupo de investigadores argumenta que los marcadores químicos ayudan a resolver una competencia biológica entre los genes maternos y paternos en el feto. En la visión tradicional de la reproducción, los genes de la madre y del padre funcionan como colaboradores. Sin embargo, una nueva teoría sostiene que los genes están en competencia. Si el sistema falla y el desarrollo del cerebro se inclina marcadamente hacia el padre, un resultado puede ser el autismo, sugieren los científicos; de hacerlo marcadamente hacia la madre, el hijo puede desarrollar trastornos de estado anímico.
"Muchos de los sistemas modelo que hemos estudiado sugieren que las modificaciones epigenéticas impactan en la conducta, y también que esos efectos pueden revertirse", dijo Thomas Lehner, jefe de la división de investigación genómica del Instituto Nacional de Salud Mental.

REFLEXIONES PARA UNA REFORMA PROFUNDA DE LA EDUCACIÓN, DESDE UN ENFOQUE BASADO EN LA COMPLEJIDAD, LA UNIVERSALIDAD Y LA CONCIENCIA

Herrán A. de la (2011)
Educación XXI (14) 246-264

ISSN-1139-613X

RESUMEN
Este artículo intenta expresar un sistema organizado de reflexiones con base en la complejidad, la universalidad y la conciencia, con la idea de servir de debate a la comunidad científica pedagógica para una reforma profunda de la educación.

Leer artículo completo

http://www.uned.es/educacionXX1/pdfs/14-01-11.pdf

Presentamos a nuestros lectores este interesante artículo, que aunque escrito para el mundo anglosajón, pinta muy bien, con algunas pequeñas variantes según el país, el problema político que enfrentan las “democracias” actuales.

Como ganar una elección 

 http://www.lewrockwell.com/orig12/brandly1.1.1.html

por Mark Brandly
 

La política es criminal porque el estado es una banda de ladrones

En un soberbio análisis de la democracia, Hans-Hermann Hoppe [1]señaló que “los primeros ministros y los presidentes son seleccionados por su probada eficiencia como demagogos moralmente desinhibidos. Por lo tanto, la democracia asegura para todo propósito práctico, que solamente los hombres (o mujeres) malvados y peligrosos pueden elevarse a las alturas del gobierno”. Aquellos que buscan una posición política parecen estar ansiosos de romper los códigos morales que la mayoría de las personas siguen con buena disposición. Mientras más grande es el poder de la posición política que el candidato está buscando, más probable es que tal individuo carezca del sentido de lo correcto y lo equivocado.
A nivel local, algunas veces encontramos autoridades respetables, pero a nivel federal, tales candidatos son muy pocos y están muy alejados. Con algunas excepciones, parece que el requerimiento mínimo para ser diputado, senador o presidente, es la habilidad de explotar a los demás. [2]
George W. Bush es el mejor ejemplo de un candidato obviamente dispuesto a ser inescrupuloso para adquirir y manejar el poder político. La deshonestidad de su administración durante sus ocho años de reinado, aparentó ser razonable ante los observadores, y ahora vemos las mismas características en la administración de Obama.
Las preguntas que surgen de las observaciones precedentes son: ¿Por qué quienes no tienen ética y son corruptos tienen éxito en el ambiente político? Aun si reconocemos que los individuos moralmente corruptos buscan controlar a los demás, [3] ¿Por qué damos nuestro voto a tales candidatos? ¿Los candidatos corruptos tienen una ventaja sobre los candidatos con integridad?
En este ensayo intentamos contestar estas preguntas y explicar por qué la corrupción moral tiende a ser una característica de los candidatos políticos exitosos. Aplicando un análisis económico a la toma de decisiones políticas, podemos obtener conclusiones acerca de los atributos necesarios de los candidatos políticos ganadores.
La naturaleza de una elección
Entender la naturaleza de una elección es el primer paso para ganarla. Iniciemos comparando una elección a la toma de decisión en el sector privado. Analicemos acerca de cómo hacen sus compras diarias los consumidores. Van, digamos, a Walmart y toman un carrito de compras, lo llenan de productos que desean y por los cuales están dispuestos a pagar. No hay nada en el carrito que el consumidor no desee y cada artículo tiene para él un valor material mayor a su precio.
Tales compras representan una democracia de mercado en acción. Como lo explica Ludwig von Mises en su economía de mercado: El consumidor es quien maneja la producción. Desde este punto de vista, la sociedad capitalista es una democracia en la cual cada centavo representa un voto. Es una democracia con un mandato imperativo e inmediatamente revocable por sus miembros. [4]
En un mercado, cada consumidor decide exactamente lo que quiere comprar; o sea que vota cada vez que compra bienes y servicios
En una democracia de mercado la votación es registrada gastando dinero. Usted puede tener una camisa azul votando por ella con su dinero. En otras palabras, su voto importa. Cada consumidor elije el bien que desea y termina sin nada que no desee tener.
También, cada quien tiene un diferente carrito de compras. Algunos compradores van con ellos llenos de costosos artículos, mientras que otros salen solamente con algunos pocos. Usted compra la camisa azul, alguien compra una camisa roja y yo decido no comprar ninguna camisa. El hecho que usted quiera una camisa azul, no me daña. Este es un punto importante. En una democracia de mercado no hay razón para que los consumidores entren en conflicto. Cada consumidor puede votar diferente, pero las compras de un consumidor de un cierto carro, no obligan a otro consumidor a llevar a su casa el mismo grupo de productos.
Finalmente, cada consumidor tiene el incentivo de ser informado en cierto grado sobre sus compras. Dado que adquirir información acerca de los productos le permite a uno tomar mejores decisiones, los compradores toman tiempo para saber algo sobre los productos. Esto es especialmente cierto cuando se trata de productos caros. Para los artículos que forman la mayor parte de la compra, es saludable el esfuerzo de investigar las posibles opciones. Uno será recompensado al encontrar artículos de alta calidad a precios relativamente bajos.
Las cosas son bastante diferentes en una democracia política. Elegir entre dos candidatos es análogo a ir a Walmart y que le presenten a uno dos carritos de compras ya llenados con artículos. Todos tienen que dejar la tienda con alguno de los dos carritos de compras. Cada carrito contiene artículos que la persona puede desear, pero también contendrá productos que no hubiera elegido. Pero los votantes no pueden quitar nada de ninguno de los carritos.
Esto explica el concepto de decisiones en paquete en la toma de decisiones políticas. Los carros representan a los candidatos y los productos que contienen son sus posiciones políticas. Los candidatos pueden manejar políticas que favorezcan a algún ciudadano en particular, pero ese individuo puede no estar de acuerdo con toda la política que el candidato maneja. En las decisiones privadas uno puede elegir solamente los artículos que desea puesto que la elección no se hace en paquete, pero en las decisiones políticas usted no tiene esa opción. Si usted apoya a un candidato, se tiene que dar cuenta que esta aceptando una elección de paquete, que incluye algunas políticas que no le son favorables.
También, por razones que explicaremos más adelante los dos carros de compras son muy similares. Contienen muchos artículos similares, y los que son diferentes contienen alguna similitud (por ejemplo ambos carritos contienen una camisa, una es roja y otra es azul) y el costo total de los productos que contienen ambos son muy similares. En suma cada contribuyente acaba pagando el costo de uno de los carritos aun cuando él voluntariamente no hubiera comprado ese grupo de productos.
Vemos aquí el conflicto que se presenta en las decisiones políticas. Usted quiere una camisa azul, alguien quiere una camisa roja y yo no deseo ninguna camisa. Sus necesidades o deseos están en conflicto con los míos. Para que usted esté satisfecho,  apoya políticas que me dañan a mí. Este tipo de conflictos no se observa en una democracia de mercado.
Regresando a la analogía del carrito de compras de Walmart, cuando a usted le presenten los dos tipos de carros, usted puede elegir o votar por alguno de ellos.  De cualquier manera usted vota poco frecuentemente, digamos que una vez cada cuatro o seis años y su voto no importa. Usted terminará con el mismo carrito a pesar de su voto. De hecho aun si usted no vota, esto no afectará el paquete de artículos que usted recibe en su carro.
Esto es igual en cualquier elección política de importancia. La oportunidad de que un voto cambie el resultado de una elección es remota. Por lo tanto los votantes tienen muy poco incentivo para obtener información acerca de los productos de los dos carritos. El esfuerzo de saber que contienen los dos carros genera muy poca recompensa. Aun estando completamente informados acerca de los productos que contienen los carritos, esto no cambia nada, puesto que cualquier voto individual no cambia el resultado de la elección.
Finalmente, aun cuando a los votantes se les prometa un grupo particular de bienes en el  carrito de compras que gane la elección, esto no significa que recibirán tal grupo de bienes. El candidato puede prometer realizar un grupo específico de políticas, pero después de la elección el que tiene la autoridad es libre de ofrecer un diferente grupo de políticas a los votantes, ya sea porque el candidato haya cambiado su postura en algunos asuntos o porque haya  engañado durante su campaña para obtener apoyo político.
El asunto, más allá, es que en una elección los votantes se enfrentan con paquetes de elección, votan de manera poco frecuente, el voto individual no afecta la elección, los votantes tienen poco incentivo para informarse adecuadamente acerca de la posición política de los candidatos, y el candidato ganador no está obligado a cumplir sus promesas. Los candidatos que entienden estos simples hechos acerca de la elección tienen  una ventaja sobre sus oponentes políticos que no entienden la naturaleza de las elecciones.
Dándose cuenta de esto los candidatos necesitan tomar dos importantes decisiones. Primera, el candidato debe considerar qué paquete de políticas le puede dar la mejor oportunidad de ganar la elección y segunda, el candidato debe concebir una estrategia que pueda darle a quienes lo apoyan, un incentivo para votar, a pesar del hecho de que el voto individual no importa. Voy a considerar estos dos asuntos en orden:
¿Cuál paquete político ganará la elección?
Consideremos un espectro de posibles posiciones políticas. En los extremos del espectro existen extremistas como los liberales y los marxistas. La mayoría de los votantes no estarán en estos extremos. Muchos votantes tienden a tener puntos de vista de alguna manera semejantes en lo que llamaríamos el centro del espectro. Me doy cuenta que alguien podría discutir que el grueso de los votantes podría acercarse a un cierto extremos del espectro, pero mi punto de vista es que hay una posición central en este espectro y los votantes tienden a agruparse en esta región.
Para ganar una elección, un candidato necesita recurrir a esta posición central. Si un candidato D toma una posición muy cargada a la izquierda y un candidato R toma una posición ligeramente a la derecha del candidato D, entonces R probablemente ganará la elección. De la misma manera si el candidato R toma una posición a la derecha del centro, el candidato D puede ganar la elección tomando una posición ligeramente a la izquierda de R. De manera que, para ganar una elección, cada candidato desea instalarse en el centro del espectro político.
El análisis anterior es una versión adulterada del median-voter theorem (teorema del votante del centro). Los candidatos necesitan obtener el apoyo de los votantes de “la mitad del camino”, los votantes del centro. [5] Estas conclusiones tienen algunas implicaciones importantes.
Primero que todo, puesto que todos los candidatos tratan de recurrir a los votantes del centro, debemos esperar que los candidatos sostengan posturas similares. En Estados Unidos las dos últimas administraciones demostraron lo anterior. Aun cuando ellos representan diferentes partidos políticos, muchos de los consejeros de la política exterior y financiera de la administración Bush, podrían sentirse confortables en la administración de Obama, y en algunos casos los mismos individuos han estado en ambas administraciones. Tanto Bush como Obama apoyan un estado benefactor y un imperio militar. Ambos han propuesto planes de ajuste de gastos expandiendo el tamaño de estos ajustes y el alcance legal del gobierno federal.
La deuda federal aumentó casi al doble durante el reinado de Bush y parece que duplicará otra vez bajo Obama. Ambos presidentes apoyaron masivamente los gastos en salud, que incrementaron el gasto y el control federal sobre la industria de la salud. Y, muy importante, ambos presidentes apoyaron las políticas liberales monetarias y el sistema de la Reserva Federal, la principal causa de la actual crisis económica. [6]
Segundo, debemos esperar que muchos votantes estén descontentos con el resultado de la elección. Aquellos que están de acuerdo con las preferencias políticas de los votantes del centro pueden estar satisfechos con las posturas del candidato ganador, pero muchos votantes sostienen posturas que son considerablemente diferentes de la postura centrista y estarán en desacuerdo con las políticas del candidato ganador
Tercero, la necesidad de recurrir al centro del espectro político crea un dilema para los candidatos. A fin de ganar poder político en el sistema, un candidato debe ganar dos elecciones, la elección primaria y la elección general. La dificultad para el candidato estriba en la necesidad de recurrir a diferentes grupos de votantes en cada elección. Para ganar la elección primaria, el candidato debe atraer a los votantes del centro que militan en su partido. Entonces el candidato debe cambiar su postura para obtener el apoyo de los votantes del centro en la elección general. 
En los Estados Unidos, y en un lenguaje político familiar, los republicanos necesitan tomar una postura en el ala derecha en las primarias luego moverse al centro político para la elección general. Los demócratas harán un cambio similar desde el ala izquierda a una postura central.
Existen al menos dos claves para que un candidato que cambie su postura siga obteniendo el apoyo político. Primero, el candidato necesita recurrir a las bases durante la elección primaria, sin tomar una postura firme. En este momento necesita prevenirse de ser demasiado específico y ser lo suficientemente ingenioso para cambiar su postura y al mismo tiempo negar que tal cambio esta ocurriendo. Después de las primarias el se puede mover a la mitad del espectro.
Cada candidato sabe que está cambiando su postura, pero también sabe que el otro candidato está actuando de la misma manera. Aquí, la estrategia ganadora depende de ser el primero en acusar a su oponente de cambiar de opinión y señalar su obvio cambio o alejamiento del centro, mientras que en todo el tiempo, y asegurar que usted no ha cambiado sus posturas para nada. La meta es enfatizar las mentiras y engaños de su oponente y asegurar que usted es un recto orador que nunca se contradice en sus convicciones, mientras que ignora el hecho de que las únicas convicciones que la mayoría de los candidatos tienen es la voluntad de hacer cualquier cosa que los lleve a adquirir poder político. Tal engaño retribuye bien por las razones que explicaremos después.
Acto seguido, debemos considerar qué paquete de posturas políticas adoptaremos, del centro del espectro político. La conclusión obvia es que el candidato necesita elegir un paquete que contenga posturas que retribuyan a sus seguidores por su apoyo.
Los votantes apoyarán al candidato que pueda brindarles favoritismos políticos. Varios grupos estarán favorablemente dispuestos a hacer antesalas para buscar beneficios (lobby) con las autoridades gubernamentales –los economistas llaman a esta actividad rent seeking (buscando rentas) – para obtener esos beneficios. Piense en esto como un intercambio. Los grupos desean otorgar dinero y apoyo político a los candidatos a cambio de que éstos les otorguen bienes y servicios.
Un candidato puede comprar votos en el entendimiento de que va a concentrar beneficios a grupos de interés especial. Estos favoritismos pueden tomar la forma de una transferencia de pagos, donde el estado simplemente toma dinero de alguna gente y se lo otorga a otra, o alguna intervención en los mercados tal como apoyar precios de productos agrícolas o algunas otras políticas proteccionistas. La principal tarea financiera del gobierno federal es distribuir estos favoritismos políticos, mientras que el grueso del gasto federal se hace transfiriendo pagos. La mayoría del gasto, leyes y regulaciones, tienden a dirigirse al beneficio de las clases políticamente favorecidas.
La otra cara de manejar los favoritismos a cambio de apoyo político es que alguien tiene que pagar por estas prácticas. Políticamente, el truco consiste en obtener apoyo otorgando beneficios concentrados en varios grupos, mientras que se pierde una mínima cantidad de apoyo de aquellos que son dañados por estas políticas.
Por lo tanto, es importante dispersar el costo de la generosidad del gobierno. Si usted toma diez dólares de cada uno de diez millones de personas. Estas víctimas tendrán poco incentivo para oponerse a esta política, muy pocos encontraran que es redituable perder su tiempo en antesalas para ir en contra de una política que solo le costo diez dólares a una persona. Por lo tanto si usted toma estos cien millones de dólares y ofrece cien mil dólares a cada una de mil personas, entonces este grupo va a encontrar muy provechoso organizar comités de acción política y entregarle a usted sus votos y dinero. Para obtener el dinero de otras personas los grupos favorecidos estarán dispuestos a organizarse haciendo lobbying y enviando contribuciones de campañas a las autoridades apropiadas y campañas para el candidato que ha organizado estas transferencias que les han beneficiado.
Complementado la dispersión de costos de los programas gubernamentales, es también posible esconder los costos de los contribuyentes. Por ejemplo pocos trabajadores entienden la carga del impuesto del Sistema de Seguridad Social. En el cheque de su sueldo verán que un porcentaje (por ejemplo el 6.2%) ha sido deducido para pagar los impuestos de Seguridad Social. Este no es el caso.  Aun pensando que los empleados son legalmente responsables por el impuesto, las autoridades cambian el impuesto hacia los trabajadores en forma de salarios más bajos. La carga del impuesto de Seguridad Social, que es digamos del 12.4% del pago bruto de cada trabajador, recae en ellos. Esta es solamente una de muchas maneras en que los políticos esconden los costos de las políticas gubernamentales.
Cuando se compite por autoridad, es importante hacer énfasis en los beneficios de las transferencias de bienes y servicios a los receptores e ignorar el costo de las víctimas de las políticas. Henry Hazlitt explica que el “arte de la economía consiste no solamente en ver los efectos inmediatos, sino también los efectos a largo plazo de cualquier acto o política, consiste en diseñar las consecuencias de esa política no solamente para un grupo sino para todos los grupos. [7] Hazlitt ilustra esta idea considerando una ventana rota. Romper una ventana crea un trabajo para un vidriero, un efecto inmediato, pero reparar la ventana reduce los gastos en otros sectores de la economía. En el largo plazo se incluyen los efectos negativos sobre los trabajadores de estos sectores.
Una clave para ganar una elección es revertir la sabiduría de Hazlitt. El arte de las campañas políticas consiste en ver solamente los efectos inmediatos para un grupo, el grupo que se beneficia con la política en cuestión, e ignorar los efectos negativos sobre otros grupos. Ignorando los efectos totales de una política, el candidato puede apoyar políticas destructivas que dañen el bienestar social. Esto lo vemos obvio con el siguiente ejemplo sofista de la ventana rota, cuando en 2009 en el programa de “efectivo para chatarra”, la administración de Obama hizo la ridícula declaración que destruir 700.000 carros en los Estados Unidos podía ayudar a nuestra economía. Elegir autoridades hace que la famosa falacia de la ventana rota pase a ser la excusa de la ventana rota para manejar favoritismos políticos.
Los candidatos saben como jugar este juego por lo tanto ellos tienden a favorecer el incremento del gasto gubernamental, con regulaciones más onerosas, y en planeaciones centrales añadidas. El país esta cabeza abajo en un camino hacia un socialismo totalitario [8] y los candidatos Demócratas y Republicanos están discutiendo acerca de que tan rápido manejar el carro.
Así que, para ganar apoyo político, un candidato necesita alimentar un interés especial para apoyar políticas con beneficios concentrados y costos dispersados, y hasta un grado posible, esconder los costos de sus políticas. La lección aquí es que un candidato que respete la propiedad privada, está en desventaja y probablemente perderá la elección. Una buena disposición para tomar las propiedades de otros –en la vida diaria lo llamaríamos un robo – es un punto crítico para ganar poder político.
El voto de usted no importa
Una vez que el candidato ha comprado a los votantes para que le den su apoyo. El siguiente paso es encontrar la manera en que sus seguidores voten, aun reconociendo que los votos individuales no tendrán ningún efecto en la elección. Las probabilidades de que un simple voto cambie el resultado de una elección son de 1/N, donde N es el número de votantes. Aproximadamente 130 millones de personas votaron en la elección presidencial de 2008, así que la oportunidad de que un simple voto haga la diferencia es, burdamente hablando, menos de una millonésima del uno por ciento. [9]
Sin embargo, una gran cantidad de votantes potenciales está convencida de que su voto puede hacer la diferencia. Para obtener apoyo, los candidatos remarcan que cada voto importa. Ellos sostienen que la elección depende de cada uno de los votos, y que la elección por venir será la más importante de toda una vida. Puesto que el votar es infrecuente, los votantes olvidan que en última elección les dijeron  que (jamás había ni habría una elección más importante) fue la más importante de toda la vida.
Ligar el voto al patriotismo o declarar que la práctica de la democracia es equivalente a vivir en un país libre, también es una táctica exitosa. Por supuesto, tales declaraciones son falsas, pero mucha gente sigue cayendo en la trampa. Esto ayuda a que las escuelas oficiales (gubernamentales) refuercen estas ideas y enseñen a los estudiantes a que votar es un deber cívico. Después de 12 años de estar oyendo esta propaganda, mucha gente acepta estas posturas. La historia muestra que esta funciona.
¿Qué función tiene la falsedad en una elección?
El análisis anterior nos lleva a la conclusión de que el candidato puede aprovechar el engaño. Un problema mayor al apoyar políticas que concentran los beneficios y dispersan los costos es que tales políticas no son para el beneficio público. El control de precios, el militarismo, las políticas proteccionistas, la transferencia de pagos y la socialización  de varias industrias empobrecen al país. Cuando los candidatos usan este esquema para ser elegidos, generalmente esconden el hecho de que sus propuestas dañan al país. En vez de ser honestos, los candidatos declaran que las políticas destructivas son buenas para la sociedad. Por supuesto, estas políticas centralizan el poder y por lo tanto son buenas para aquellos que están cercanos al estado, pero los candidatos mienten cuando afirman que tales programas generarán beneficios netos a todo el país. Consideremos unas pocas de las falsas declaraciones que debemos esperar oír de aquellos que compiten por un puesto político:
Por ejemplo, un candidato nunca declarará que su principal meta es adquirir poder político de manera que pueda enriquecerse. En vez de eso, usará sus frases favoritas que escondan la verdadera naturaleza de sus intenciones. No importa que política esté defendiendo el sostendrá que el programa “es para los niños” o “para beneficio de la familia”. Otras posibilidades son el asegurar que sus programas harán “crecer la economía” o “ayudar al ambiente”. En la actual atmósfera política, decir que usted está “peleando contra el terrorismo” cegará a muchas personas par que puedan ver sus verdaderas intenciones. El punto es que estas declaraciones son lugares comunes que engañan a mucha gente
Asegurar que sus propuestas ayudarán al país a funcionar particularmente bien si él trabaja en ellas desde un puesto político, Durante el tiempo que sea autoridad, en cualquier momento puede haber buenas noticias, entonces podrá declarar que las buenas noticias son resultado de su política. Si el desempleo se reduce, oiremos declaraciones en el sentido de que esto lo ha logrado él. El declarar A (alguna política gubernamental) precede a un evento B (algún resultado positivo) y por lo tanto el evento A debe haber causado el evento B es la llamada post hoc fallacy (la falacia del después). La mayoría de la gente no reconoce esto como una falacia, por lo que quien tiene la autoridad puede ufanarse con este truco.
Para aquellos que son escépticos y no caen en la falacia, será necesario recurrir a algunos “expertos”, comprados y pagados por el gobierno, para que respalden las declaraciones. Muchos economistas y otros académicos, buscan trabajar para el gobierno y están interesados en sacar conclusiones que coincidan con la postura de las autoridades elegidas, para ser recompensados con dinero y poder. Tales expertos ganan fama y riqueza y las autoridades ganan al poder asegurar que los “expertos” apoyan sus políticas. Solamente el pueblo pierde en este juego.
Como mencionamos anteriormente, otro obstáculo para ganar puestos políticos es que a menudo se necesitan ganar dos elecciones, la elección primaria y después la elección general. Aquí el problema consiste en recurrir a los electores de un partido político en particular para la elección primaria y a toda la población para la elección general. Esto puede requerir que el candidato cambie su postura. El grupo de paquetes elegidos con el que se podría ganar la elección primaria, puede ser diferente de los que ganaría en la elección general. Por lo tanto, en la elección primaria, los candidatos al expresarse deberán ser imprecisos y evitar definirse claramente.
Otra mentira que oiremos de los candidatos es que hay grandes diferencias entre ellos, aun cuando ocupen el cargo sus posturas sean muy similares. Cada uno afirmará que sus programas conducirán a la seguridad y a la prosperidad, y los programas de su oponente  resultarán en empobrecimiento y ruina. Convencer a quienes lo apoyan de que existen grandes diferencias entre los candidatos, hará más probable que acudan a votar. Un candidato necesita empujar continuamente a sus seguidores a que vayan a las urnas.
Una táctica común para obtener apoyo es negociar con el miedo. El miedo a menudo triunfa sobre la lógica. El electorado puede asustarse creyendo que habrá terribles consecuencias si su candidato pierde la elección. Un candidato puede apelar a sus seguidores clamando que si el otro candidato gana la elección seríamos atacados por terroristas, o que nuestros impuestos se elevarían. O que podríamos perder el trabajo, o que nuestros hijos no tendrían buena educación, o que escasearía el petróleo, o que no tendríamos un adecuado sistema de salud, o que el ambiente sería (más) arrasado. En tanto que estos reclamos pueden ser correctos, no tendrán ninguna importancia para el candidato que gane la elección, porque cualquiera que sea, puede implementar políticas que nos hagan mucho más daño. Al hacer tales reclamos, los candidatos confían en el hecho de que el electorado, no se da cuenta de que los candidatos ampliamente están de acuerdo con los principales asuntos concernientes a la política gubernamental.
El voto es otra área donde los candidatos mienten. Los candidatos o quienes los manipulan, saben que los votos individuales no cuentan. Sin embargo, los candidatos continuamente estarán animando a sus partidarios para que voten, alegando que cada voto puede hacer la diferencia.
Esta larga lista de deshonestidades conduce a una importante lección: Es una desventaja para un candidato, el que sea adverso a ser deshonesto, y probablemente perderá la elección. Los candidatos exitosos tienden a ser mentirosos.
¿Generalmente la gente descubre que las autoridades elegidas y los candidatos para puestos de elección, mienten? Probablemente no, puesto que la mayoría de la gente es ignorante racional. [10] En otras palabras, para la mayoría de la gente no es importante estar bien informado acerca de los asuntos políticos.
Consideremos otra vez la analogía del carrito de compras. Para la mayoría de la gente, el costo de entender los paquetes políticos es más alto que el de los beneficios que pueda darle el conocerlos. Aun para el elector que tenga un perfecto conocimiento sobre los candidatos, su voto no dará ningún apoyo en la elección. Por lo tanto, los electores tienen poco incentivo para estar informados. Es racional ignorar detalladamente las posturas de los candidatos y sus políticas gubernamentales, y los electores ignorantes pueden fallar en reconocer las mentiras de los candidatos.
Conclusión
Este ensayo considera la siguiente pregunta: ¿Porqué los malvados e inmorales tiene éxito en el ámbito político? Analizar la naturaleza de una elección nos provee una respuesta. Los candidatos necesitan ofrecer a sus seguidores los bienes de otras gentes y deben convencerlos de que los apoyen con sus votos a pesar del hecho que los votos individuales no afectarán el resultado de la elección. Conseguir estas dos metas requiere ser deshonesto. Por lo tanto, los candidatos que están dispuestos a violar  o robar los derechos y bienes de otros y ser deshonestos, tienen una gran ventaja sobre los candidatos que poseen fuertes convicciones morales. Por consiguiente las autoridades elegidas son corruptas. Los candidatos con integridad moral están en severa desventaja en la esfera política. No ponga sus esperanzas en las soluciones políticas.
 

Notas
[1] Hans-Hermann Hoppe. 2001. Democracy: The God That Failed. (Democracia: El Dios que falló) New Brunswick: Transaction Publishers, p. 88. Si los lectores están interesados en un análisis comprensivo de las instituciones democráticas, este es el libro a leer.
Hans-Hermann Hoppe es professor emérito de economía en la Universidad de Nevada las Vegas y distinguido miembro de ña junta de gobierno del Instituto Mises.
[2] Para una visión austriaca de un análisis de clases y la teoría de la explotación, ver   "Marxist and Austrian Class Analysis." de Hans-Hermann Hoppe
[3] Friedrich A. Hayek provee una excelente explicación de este punto en "Why the Worst Get on Top," capítulo 10 de The Road to Serfdom (El camino del vasallaje).
[4] Ludwig von Mises. 1981. Socialism: An Economic and Sociological Analysis. (Socialismo: Un análisis de economía y sociológico) Indianapolis, Liberty Classics, p.400.
[5] Los agentes del estado tienen ventajas monopólicas que les permiten mantener sus políticas a expensas de la ciudadanía en general, y algunos pueden discutir que las autoridades electas pueden ignorar las preferencias de los votantes, aun cuando esas preferencias caigan en el centro del espectro político. El argumento tiene su valor. Por esta razón el teorema del “elector de en medio” es absurdo. Sin embargo, yo sostengo que durante el proceso de una elección, los candidatos deben aparecer para atender los deseos de los electores en general, y específicamente de los electores que se agrupan en el centro del espectro político. Una vez que están en sus puestos, las autoridades elegidas pueden ignorar las preferencias de los votantes. El sistema protege a quienes sustentan la autoridad de las repercusiones políticas que pudieran tener cuando apoyan políticas opuestas a las de la mayoría de los votantes.
[6] Para una explicación del papel que juega la Federal Reserve en las causas de la continua crisis económica, ver  de Tom Woodss Meltdown: A Free-Market Look at Why the Stock Market Collapsed, the Economy Tanked, and Government Bailouts Will Make Things Worse, (Fusiones: Una Mirada desde el libre mercado del porqué la bolsa de valores se ha colapsado, la economía ha caído estrepitosamente y la sacada de apuros por parte del gobierno ha hecho que las cosas estén peores).
[7] Henry Hazlitt. 1979. Economics in One Lesson. (Economía en una lección), New York, Crown Trade Paperbacks, p.17.
[8] Para un mayor análisis de nuestro movimiento hacia una economía socializada, ver de Tom Woods Back on the Road to Serfdom: The Resurgence of Statism (De regreso al camino del vasallaje: El resurgimiento del estatismo).
[9] Para una explicación del asunto de que es improbable que un solo voto afecte el resultado de una elección con muchos votantes, ver Cecil E. Bohannon y T. Normal Van Cott's, "Now More Than Ever, Your Vote Doesn't Matter" (Ahora más que nunca su voto no importa).
[10]El ignorante racional es aquel que cree que educarse en un tema, excede el beneficio potencial que el conocimiento adquirido pueda proporcionarle.

  17 de Febrero de2011

 

 El futuro de la biología, el futuro de la humanidad 

 

Autor: Dr. Máximo Sandín, Universidad Autónoma de Madrid (España) (Nota1)

Área temática: El Humanismo en la Ciencia, la Ciencia en el Humanismo

UNA SITUACIÓN PREOCUPANTE

La Biología ha sido calificada como “la ciencia del Siglo XXI”. Los grandes medios de comunicación no se cansan de informarnos de los grandes logros que se  esperan de las nuevas aplicaciones derivadas de los progresos en la manipulación de los fenómenos naturales, de la información genética, o de la “creación” de bacterias y virus… De que el Hombre está en el camino de dominar, de controlar a la Naturaleza y hasta de dirigir la evolución. Sin embargo, si observamos con detenimiento la situación de la Biología nos encontramos con una realidad que, desde el punto de vista científico resulta preocupante: Detrás de estas grandes esperanzas (o mejor, de estos grandes intereses) existe una enorme confusión en las bases teóricas de la Biología.

Leer ponencia completa

(Nota 1) Conferencia presentada en el Congreso Mundial de Juventudes Científicas, Organizada por la Fundación F.I.S.S. (Federación Internacional de Sociedades Científicas), Cede: Universidad Nacional Autónoma de México, del 13 al 17 de octubre de 2009.

La transformación de los paradigmas científicos en los movimientos de transición

—Parte I—

Autor: Jontxu Ortega.
Fuente: Séptima edición del Curso de Maternidad de Jaca (Maternidad, ciudadanía y cuidadanía), julio de 2010.

1. Tejido social en transición

No dispongo de datos estadísticos, tiempo o herramientas para justificar, a la usanza académica, lo que voy a describir en esta sección. Puede tomarse, simplemente, como testimonio personal de la evolución que, desde mi experiencia en varios intentos de trabajo colectivo en torno a la autogestión sostenible de la salud y nuestra relación con el entorno (Escola Telar de Lunas, Barrio Orgánico, o la Escuela Libre de Permacultura en Los Albaricoqueros[1]) he observado a lo largo de los dos últimos años en torno a lo que muchos consideramos un fenómeno social emergente.
Entre los días 1 y 4 de abril de 2010 se celebró en Ruesta, a 50 kilómetros de Jaca, un encuentro bajo el nombre “Redes en red: Tejiendo Alternativas” con el objetivo de facilitar la interconectividad y la retroalimentación entre las diferentes redes, colectivos, y espacios que a lo largo y ancho de la península trabajan por generar alternativas a un sistema socioeconómico mundial en crisis, o más bien a la crisis en sí misma que representa dicho sistema. Una percepción compartida entre muchos de los que participamos es que se confirmó, con más claridad que nunca antes, una realidad que muchos veíamos observando ya a nivel regional: ciertos cambios notables en la cualidad de los movimientos y trabajos colectivos que de un modo u otro afrontan las diversas crisis humanitarias y ecológicas del mundo contemporáneo. Estos son algunos de ellos:
Convergencia: hasta ahora las iniciativas provenían de movimientos sociales, políticos, espirituales, ecologistas, o centrados en la salud, que a su vez se dividían en una gran plétora de escuelas y tendencias. Salvo notables simbiosis y colaboraciones, primaban la divergencia y la total desconexión entre la mayoría de ellas. Sin embargo ahora la tendencia parece haberse invertido hacia una creciente voluntad de apertura, interconexión, y sinergia de esfuerzos y energías. Se dan claros síntomas de un progresivo desapego a rígidas estructuras mentales o ideológicas que obstaculizaban la comunicación y capacidad de retroalimentación entre diferentes círculos; un movimiento del discurso polarizante “nosotros-ellos” a un discurso integrador en compromiso por la sanación de las relaciones humanas y de nuestra relación con la naturaleza.
La idea de transición: desde muy diferentes ámbitos se está convergiendo también hacia la idea de que algo muy poderoso está sucediendo; algo que cada uno interpreta a su manera, pero a la vez sentimos que está sincronizándonos a la hora de llevar a cabo nuestros movimientos. He escogido aquí la palabra transición, que resuena cada vez más en espacios como el encuentro de Ruesta, porque de alguna manera evoca ese espíritu: el de un nuevo tejido social que se aventura a iniciar un cambio profundo en todas las facetas de la vida social y personal.
Parte de ese cambio se manifiesta por un renovado interés por crear una vida más comunitaria y compartida, concebida como solución integral para una economía de sostenibilidad y abundancia, mayor salud, reconexión con la naturaleza, crianza más fácil y armoniosa, libertad de movimiento, independencia de la absorbente inercia del sistema, mayor campo de posibilidades vitales, y mucho más. Y cada vez más, desde la consciencia del enorme desafío que supone la transformación interna necesaria para transitar del individuo moderno a la comunidad sostenible (Escorihuela, 2008).
Descentralización y funcionamiento en red. Desde una perspectiva amplia, cualquier sistema puede ser definido como una red de relaciones: la sociedad, el planeta, etc. La diferencia quizás que encontramos en este nuevo tejido social en transición es que funciona desde la consciencia de ser una red. una auténtica red humana, conformada a su vez por redes, subredes, colectivos, grupos y personas de la más pura diversidad, creciendo en progresión exponencial en cuanto a la densidad y actividad de sus conexiones internas, y catalizando la transformación de nuestras relaciones ecológicas, económicas, sociales y personales. Sobre el terreno, el asociacionismo y el partidismo clásicos, con una estructura más cerrada y más orientada hacia el crecimiento como entidad social concreta, están progresivamente evolucionando hacia la creación de herramientas de interconexión más horizontal para el funcionamiento en red.
No puede dejar de mencionarse aquí el papel fundamental que ha jugado Internet en este proceso. Por un lado, como modelo de red descentralizada y enormemente sólida, que ha generado propiedades emergentes (probablemente no previstas por quienes participaron en su creación), en el movimiento de la información, la energía, y la materia en este planeta. Por otro, a través de la propia acción de estas propiedades. Por primera vez en la sociedad humana globalizada, está funcionando un verdadero medio de comunicación masivo, en tanto que canal de intercambio descentralizado y multidireccional. La existencia de este canal está facilitando la interconexión y la nutrición mutua entre los colectivos y movimientos que en el plano no virtual funcionan realmente como una red; ventaja que está mucho más limitada entre entidades de carácter menos integrativo, como las basadas en el crecimiento económico individual o corporativo, el partidismo, etc.
Producción activa de alternativas: entre colectivos relacionados con el activismo social o político se está dando el paso de la crítica y la confrontación a la generación de alternativas reales; y así, el paso también de la sensación de impotencia a la de co-creación activa de la realidad. Esto se refleja claramente en el slogan del grupo Podem! de Cataluña, que fue uno de los principales promotores del encuentro de Ruesta: “Seamos el cambio que queremos”.
En este camino, se han encontrado con grupos más orientados hacia la recuperación de la salud y el despertar de la consciencia, que desde diferentes caminos sienten también la necesidad de crear este tipo de alternativas en este momento histórico.
Generación espontánea. Esta red no ha sido inventada ni diseñada por nadie, sino que se está creando a sí misma igual que lo hace un organismo. Su naturaleza y ámbito de actuación van mucho más allá del concepto mental que nos podamos hacer de ella. De hecho, seguramente puede comprenderse sólo dentro del contexto de un fenómeno más amplio, de una gran oleada de cambio y transformación profunda de la consciencia que está teniendo lugar simultáneamente en los lugares más diversos. Lógicamente, el ritmo de este cambio y la percepción del mismo varía enormemente entre el creciente número de personas y espacios a los que está afectando.
Compensación entre trabajo interno y trabajo externo: ambas preocupaciones han estado durante mucho tiempo predominantemente separadas. Personas y colectivos que apostaban por la acción social, y las que lo hacían por la sanación interna. Sin embargo ahora, desde la intuición generalizada de que nos acercamos a un punto crítico como especie en este planeta, estamos sintiendo las dos como necesidades indesligables. Y es que la transformación efectiva de nuestras relaciones materiales y sociales de una manera efectiva pasa por asumir que cargamos con una estructura psíquica disfuncional —comúnmente llamada “ego”— que absorbe la mayor parte de nuestra energía y restringe nuestra capacidad de movimiento. Poco a poco vamos dándonos cuenta de que necesitamos sanar para ser libres, y a la vez transformar nuestra relación con el entorno para poder sanar.
En definitiva, por resumir el contexto desde el que se expresa el presente trabajo, mi valoración es que cada vez más personas nos encontramos ante un salto cualitativo que pasa por nuestras vidas como un torbellino. De pronto tenemos que aprender a funcionar de otra manera, como no lo habíamos hecho nunca antes, y esto nos obliga a alinearnos, a trabajarnos, a evolucionar. Y en este proceso, la caída de paradigmas y puntos de enfoque que nos mantenían estancados se sucede en cascada. Puntos de enfoque condicionados por nuestra herencia cultural acerca del modo de abordar y pensar en la naturaleza de las cosas.

2. El cambio de paradigma científico

No se puede resolver un problema con la misma mentalidad que lo creó.
Dr. Wayne W. Dyer

Si erradicamos la falsa concepción de la naturaleza, creo que desapareceran las raíces del
desorden mundial.
Masanobu Fukuoka

La forma predominante en que la sociedad contemporánea percibe y piensa la realidad en que vive (lo que en jerga filosófica se denomina “Weltanschaung”) no se diferencia en su estructura de las grandes doctrinas religiosas que durante siglos dominaron Europa, en el sentido de que se basa en un conjunto de creencias muy profundamente arraigadas, desvinculadas de un proceso vivencial de aprendizaje. Por explicarlo gráficamente, estamos programados para interpretar el mundo que nos rodea por un software que hemos ido recibiendo de nuestro entorno desde las primeras fases de nuestro desarrollo como personas, y que ha seguido actualizándose con el paso de los años. Repasemos algunas de sus características estructurales, tal y como se expusieron en el curso de Jaca de 2009:
Reduccionismo: tanto en la ciencia como en la planificación social, el reduccionismo está relacionado a la búsqueda de una ilusoria sensación de control. La forma de tener algo bajo control es limitando al máximo su campo de posibilidades de interacción, y esa es precisamente la manera reduccionista de abordar un análisis: se aísla el objeto de estudio de su contexto con el fin de reducirlo a variables cuantitativas medibles y manipulables. En ciencia, se denomina a esto “crear condiciones de laboratorio”.
El conocimiento académico que detenta la autoridad magnifica una metodología basada en el análisis aislado de las partes de un conjunto, hasta ámbitos que van mucho más allá de su utilidad real. El resultado es una perenne tendencia a la búsqueda de la causalidad unidireccional, y a la interpretación de todo sistema reduciendo al mínimo el número de interacciones significativas, tanto internas como externas.
Esta tendencia se manifiesta no sólo en el plano abstracto del conocimiento, sino en la práctica y la toma de decisiones diaria en todos los planos de la vida social y personal. En muchos casos, en lugar de trabajar sobre el contexto en que surge un conflicto, se busca identificar un “ente culpable” aislado y combatirlo. En otros, directamente se dirigen los esfuerzos a contrarrestar superficialmente síntomas considerados “no deseables” sin considerar el efecto de las intervenciones en el contexto donde tienen lugar. Esta descontextualización de los fenómenos ha llevado a situaciones trágicamente degenerativas en ámbitos como la salud pública, la agroindustria, la educación, o, como viene exponiéndose ya siete años en los Cursos de Verano de Jaca, el nacimiento y la salud primal.
Mecanicismo: la fe ciega en universo muerto cuyos componentes se accionan y se comportan del mismo modo que los elementos de una máquina, está instalada en cimientos muy profundos e inconscientes de la psique moderna. Esta cosmovisión facilita el asumir para nosotros mismos y las realidades con las que interactuamos un comportamiento semejante al de las máquinas: programación, rigidez, dependencia de mantenimiento e insumos externos, ausencia de autorregulación e integración ecológica, reactividad inconsciente, evolución degenerativa etc. (Figura 1).
Además el mecanicismo despoja a la vida de sus más fabulosas propiedades, nos hace vivir en la ignorancia de sus cualidades más fundamentales y de las verdaderas fuerzas nutricias de nuestro mundo [2], perpetúa la inconsciencia de la naturaleza agresora o invasiva de muchos de nuestros hábitos, y bloquea en gran medida nuestra sensibilidad o empatía hacia otros seres.
Racionalismo: la capacidad intuitiva de la mente humana, que juega un papel fundamental en la elaboración y el ordenamiento de aquello que denominamos “conocimiento”, está en gran medida atrofiada en la psique contemporánea común, debido a la aculturización que recibimos del medio en que crecemos, la falta de contacto con el mundo natural, y el arduo proceso de aprendizaje por el que pasamos en nuestro sistema de enseñanza, donde los impulsos intuitivos se acallan sistemáticamente en detrimento de la transmisión unilateral de información mental. Pero volveremos más adelante a la cuestión de la naturaleza de la intuición (o lo que Guénon llamaba “capacidades suprarracionales de la mente”).
El racionalismo es síntoma de una desmedida identificación con el contenido de nuestros pensamientos, de forma que derivamos de ellos -y el mundo conceptual que generan- nuestro sentido del yo. Esta identificación va de la mano con una sensación de separación con el entorno que nos rodea, que está en la base de todas las disfunciones psíquicas (Tolle, 2001). La identificación con los pensamientos que describe Tolle genera una gran resistencia inconsciente al cambio de su contenido, y se manifiesta así como el más poderoso generador de sesgos en nuestro discurso y nuestra interpretación del mundo que nos rodea, y uno de los mayores obstáculos al cambio evolutivo.
Fundamentalismo: reconocido o no, los occidentales modernos tenemos un aplastante complejo de superioridad sobre las demás culturas, que puede operar de forma consciente o inconsciente. Partimos de la creencia en que nuestra forma de pensar es sencillamente la más lógica y evolucionada. En el entorno donde nos movemos, se asume que sólo existe una manera de aproximarse a los fenómenos naturales que pueda denominase “Ciencia”, relegando otros sistemas de conocimiento que no comprendemos a la categoría de supersticiones.
Pero no se trata únicamente de una separación radical de las demás culturas, sino también de nuestras propias raíces ancestrales, de la diversidad conocimientos y acervos culturales que existían en nuestro continente antes de ser violentamente eliminados (Eihenreich, 1988. Shiva, 1987). El resultado de esta pérdida de diversidad es la centralización de un poder que establece, ante la opinión pública, lo que es verdad y lo que es mentira. En su día detentado por la jerarquía eclesiástica, hoy es sin duda patrimonio de la jerarquía científica.



Figura 1

 

Conocimiento académico y conocimiento libre

 

Aunque las líneas expuestas más arriba han conservado una hegemonía aplastante en la ciencia desde la Revolución Industrial hasta nuestros días, evidentemente siempre han existido escuelas y tendencias de muy diferente naturaleza, a las que denominaremos aquí “holísticas”. Algunas comenzaron a desarrollarse dentro del ámbito académico oficial, donde a menudo se han quedado estancadas en sus primeras fases de desarrollo, o bien han necesitado trasladarse al espacio extraacadémico para madurar, y como regla general nunca trascienden a nivel mediático o siquiera a nivel de consenso dentro de la comunidad científica institucionalizada. Claros síntomas de la existencia de poderosas fuerzas por las que el paradigma se perpetúa a sí mismo, las cuales serán revisadas más adelante.
Mientras estos enfoques holísticos permanecen en la marginalidad académica y son rutinariamente ignorados en las publicaciones denominadas “de impacto” (que constituyen la máxima autoridad en la comunidad científica), en el espacio extraacadémico crecen, prosperan, y se nutren entre sí a un ritmo creciente, coexistiendo en un vasto campo de diversidad científica y metodológica. Oficialmente, todos estos sistemas son situados dentro de un rango que va desde la “curiosidad de salón” hasta la “pura superstición”, pasando por términos como paraciencia o pseudociencia. Esta clasificación no guarda ninguna relación con la definición de la palabra ciencia[3], sino con lo ajeno que sea el sistema en cuestión a la metodología reduccionista hegemónica (o, en muchos casos, con lo lejos que lleguen sus representantes en el proceso de asumir las consecuencias de sus hallazgos). Siguiendo este principio fundamentalista, se descartan como ciencia gran cantidad de sistemas a pesar de cumplir con los tres axiomas de la definición de la R.A.E. (base empírica, estructura ordenada, y principios generales), y se aceptan otros despojándolos de sus implicaciones más esenciales, relegándolos así al nivel de poco más que curiosidades eruditas, o, según el caso, restringiendo su valor al de alguna aplicación práctica que circunstancialmente tenga interés para la industria.
Muchos de estos sistemas son contemporáneos (entendiendo por contemporáneo desde la revolución industrial hasta hoy), y otros en cambio se han ido desarrollando a través de una línea intergeneracional interrumpida a lo largo de siglos e incluso milenios. Denominamos a los segundos Ciencias Tradicionales, y la mayoría proceden de Asia ya que en Europa las líneas de transmisión intergeneracional fueron cortadas tras siglos de dura represión por parte de la Iglesia Católica. Por último, en África, América, y Australia, donde el genocidio en la historia reciente ha sido particularmente virulento, han sobrevivido también algunas de estas líneas de tradición.

 

Pensamiento sistémico

 

Como se ha podido comprobar reiteradamente, se da una sorprendente convergencia entre las escuelas holísticas contemporáneas y las ciencias tradicionales, si bien las segundas suelen estar más desarrolladas a nivel estructural, es decir, en el ámbito de principios generales que pueden aplicarse transversalmente a todas las áreas de la vida. También se han propuesto, no obstante, algunos intentos de paradigmas estructurales de este tipo en la Edad Contemporánea. Uno de los más significativos fue la Teoría General de Sistemas del biólogo y filósofo Ludwing Von Bertanlaffy.
Desarrollado en los años 20 y 30, al mismo tiempo que las líneas maestras de la biología reduccionista que finalmente se impuso en la comunidad científica, se trataba de un auténtico modelo estructural aplicable a cualquier ciencia o campo de conocimiento. Partió de la observación de la ineficacia que mostraba el denominado “método científico”, basado en un reduccionismo intrínseco, para abordar problemas complejos. Esto, argumentaba, se debe a que el número de variables interactuantes es mayor del que el científico puede controlar, aún sin tener en cuenta la posibilidad de que factores desconocidos influyan en las observaciones. Por tanto, concluía, los modelos cuantitativos son extremadamente vulnerables.
La TGM trata cualquier objeto de estudio desde la noción de sistema, como conjunto de elementos dinámicos manteniendo su integridad por mutuas interacciones, y donde lo importante no es la naturaleza de sus elementos sino las relaciones entre ellos. Von Bertanlaffy fue muy crítico con la “metáfora de la máquina”, y propuso explicar los organismos en términos de sistemas, denominando a este enfoque “Biología Organísmica”[4].
Las ideas de Bertanlaffy germinaron en gran parte tras su muerte. En los años 70, el profesor de la Universidad de Tasmania Bill Mollison y su estudiante David Holmgren desarrollaron un modelo estructural para un estilo de vida sostenible al que bautizaron “permacultura”. Mollison reconocería más tarde que se trata básicamente de la aplicación práctica de la Sistémica de Von Bertanlaffy a la interacción del ser humano con su entorno. Hoy en día, miles de personas en todo el mundo aplican los principios permaculturales para la horticultura, gestión ambiental, y generación de infraestructuras para una vida sostenible. Mollison abandonó la universidad en 1979 para dedicarse a profundizar en la práctica permacultural.
Otra aplicación relevante la encontramos en el modelo teórico de genética y evolución orgánica “Integración de Sistemas Complejos” (Sandín, 2010) propuesto por su autor en el contexto de la Teoría General de Sistemas. Aquí la información genética se interpreta desde la genuina noción de sistema, como una compleja red de interacciones integradas, en contraposición a la causalidad unidireccional de la biología molecular sobre la que se fundamentan las modernas líneas de investigación y tecnología agroindustrial y farmacéutica (volveremos a esto más adelante).

 

El paradigma de la organicidad

 

En mi ponencia del curso de Jaca de 2009 “Maternidad y ecología” (Ortega, 2009), propuse este enfoque estructural con el propósito de atraer nuestra atención a ciertos aspectos clave sobre los que convergen explícita o implícitamente ciencias holísticas contemporáneas y tradicionales: la autorregulación, la integración orgánica, el valor de la diversidad, y la fenomenología sutil. Escogí la palabra organicidad debido a que se trata de aspectos de la fenomenología natural que trascienden el universo conceptual y el campo perceptivo de la visión mecanicista del mundo.
Son además conceptos estructurales que pueden aplicarse a cualquier área de la vida (ver, por ejemplo, Figura 1). La autorregulación es un concepto de gran utilidad para clarificar nuestra percepción acerca de la naturaleza de la salud y la enfermedad (Reich, 1985. Hamer, 2006), la vida orgánica (Maturana, 1984. Rodrigáñez, 2002.), el cuidado de nuestra relación con el entorno natural en la habitabilidad y la producción primaria (Fukuoka, 1999. Mollison, 1994), la salud primal y el desarrollo ontogénico (Reich, 1985. Rodrigáñez, 2007. Blázquez, 2010), o nuestra relación con la infancia (Appleton, 2000).
El concepto de “Integración orgánica” da una vuelta de tuerca más. Podemos decir que es el enfoque sistémico de la autorregulación, en el sentido de que hace referencia a las relaciones mutuas entre los elementos que conforman un sistema como generadoras de la integridad del mismo. Particularmente útil resultó el enfoque sistémico de la toxicidad, mediante el cual un tóxico o contaminante no se define por su propia naturaleza, sino por su relación con el sistema en que se aloja (Figura 2).
Al definirlas como elementos no integrados orgánicamente en el medio, estamos trasladando nuestra atención hacia el entramado de relaciones que integran un sistema compensando la inercia termodinámica (ver más abajo) a la disolución del mismo. Esto facilita la comprensión de por qué en nuestros días la práctica experimental científica y el desarrollo tecnológico generan toxicidad. Se interactúa con los sistemas naturales bien ignorando o bien obviando la compleja red de relaciones que les dan su integridad y conforman su evolución a largo plazo. Esta ignorancia, unida al empleo de poderosas tecnologías de intervención, hace inevitable la introducción de elementos (comenzando por el propio observador) no integrados orgánicamente en el sistema.
Se trata además de un concepto estructural, que al aplicarse transversalmente a las diferentes dimensiones de la realidad (toxina química, física, psíquica, emocional…) facilita una comprensión intuitiva más global de la realidad que se observa.
Paralelamente, el trabajo me llevó a explorar los límites de la termodinámica clásica, que se elaboró estudiando las máquinas de la revolución industrial y describe la concepción mecanicista del universo. Un universo que se concibe con un comportamiento degenerativo, gobernado al igual que las máquinas por una tendencia constante al aumento de la entropía y el consumo del potencial energético. Significativamente, ese ha sido el comportamiento también de nuestra sociedad capitalista, colonialista, e industrial.
A través de la lectura de la biofísica Mae-Wan Ho, y de mi propia práctica de Chi-Quong, pude conocer que el taoísmo contiene su propia visión de la termodinámica, donde, expresándolo en terminología moderna, la tendencia a generar gradientes (disminuir la entropía creando un potencial energético) y la tendencia a deshacerlos (que equivaldría a la segunda ley que se describe en la termodinámica clásica) se complementan y suceden la una a la otra de forma espontánea y natural. Inspirada en el taoísmo, Ho recoge el trabajo de muchos investigadores apuntando, a través del desarrollo de la ecuación de Schrodinger, a un cambio de enfoque que trasciende la visión mecanicista de la termodinámica. No pude dejar de notar como la termodinámica taoísta y neotaoísta coincidían plenamente con la orgonomía reichiana, basada en las fases de contracción-acumulación y expansión-liberación de la energía, y que fue descubierta a raíz del estudio científico de la sexualidad (Reich, 1995). Nuevamente ciencias holísticas contemporáneas y tradicionales convergían de manera exquisita.
Según Ho, los estados de entropía y neguentropía[5] no son términos absolutos, sino que dependen de la escala y el sistema que se esté considerando. Así, volviendo a la noción sistémica, entendemos la integridad de un sistema orgánico como neguentropía, y la disolución del mismo como entropía. Toxinas serían los elementos que se están relacionando de tal manera con el sistema que no participan de las relaciones de integración, sino que generan entropía consumiendo parcialmente su potencial energético.

 

¿Y qué ocurre con la física cuántica?

 

Los hallazgos con los que, a principios del siglo XX, se toparon Pauli, Schrödinger, Heisenberg, o Bohr, realmente abrieron la puerta al más definitivo de los cambios en el paradigma científico. Las partículas más pequeñas de la materia ni son materia ni tienen una naturaleza definida, sino que cambian en función de si son observadas o no. Además, no existen por sí mismas sino únicamente en relación con las demás. Pueden ser dos cosas a la vez, estar en dos sitios a la vez, estar y no estar alternativamente, o mantener el contacto simultáneamente entre sí aunque se las separe más allá del radio de acción de todas las fuerzas descritas por la física clásica. Y en medio de todo este campo de posibilidades, nuestra observación es un elemento activo de primer orden. La naturaleza que fue vislumbrada en este mundo cuántico abre el paso, para quien se atreva a acercarse, a una ruptura radical con la forma de pensar y percibir el mundo en que vivimos y nuestra relación con él. A la superación definitiva, al menos a nivel teórico, del marco perceptivo que conforman el reduccionismo, el mecanicismo, y el racionalismo. A la reconciliación, también, con las Ciencias Tradicionales y aquello que denominamos “pensamiento primitivo”.
Sin embargo, una vez más, en el ámbito oficial esta nueva ciencia se estancó en una fase temprana de su desarrollo, antes de alcanzar una verdadera teoría unificada y coherente. Como explica Lynne McTaggart:
Bohr y sus colegas sólo llegaron hasta cierto punto en sus experimentos y comprensión. Habían realizado sus experimentos para demostrar los efectos cuánticos en el laboratorio, con partículas subatómicas no vivientes. A partir de ahí, los científicos que siguieron su estela asumieron de manera natural que este extraño mundo cuántico sólo existía en el mundo de la materia muerta. Las cosas vivas seguían operando según las leyes de Newton y Descartes, una visión que ha informado a toda la medicina moderna y la biología.
Por supuesto, la física cuántica continuó desarrollándose en el fértil espacio fronterizo con la extraoficialidad. Actualmente está madurando una teoría unificadora conocida como “campo cuántico cero”, que considera al vacío como un inmenso océano de vibraciones sutiles, un poderoso campo de energía que une a todas las cosas entre sí, hecho de una sustancia tan fina como la que conforma la consciencia humana. Matemáticamente (PutHoff, 1990), este modelo explica fenómenos tan misteriosos como la gravitación universal (para la que la física oficial jamás ha encontrado una explicación más allá del “porque sí”) o las energías sutiles que describen, entre muchas otras, la física reichiana (orgón), el taoísmo (chi), o las ciencias yóguicas (prana).



Figura 2

 

La resistencia al cambio

 

La poderosa resistencia al cambio que presenta el discurso científico y político, tal y como se expresa en los medios de comunicación, libros de texto, y publicaciones especializadas entre otros, se debe a fuerzas que considero enteramente inerciales. Estas son algunas de las más significativas:

  • La resistencia personal. Por el proceso anteriormente descrito de identificación con el contenido de los pensamientos, que suele ser mayor cuanto más tiempo llevan asentados en la psique, las personas tendemos a manipular inconscientemente la información en forma compensatoria para preservar dichos contenidos. Incluso las acciones aparentemente conscientes de determinadas personas por perpetuarlos anteponiendo, por ejemplo, intereses económicos a la verdad, son actos reactivos, gobernados indirectamente por compensaciones similares en contenidos asociados (por ejemplo, la identificación con una situación de poder económico).
  • La inercia económica. Cantidades multimillonarias de dinero, con todo lo que ello mueve en términos de materia, energía, y vidas humanas, se han puesto en movimiento por obra de ideas asociadas a estos discursos. Cuando están en juego cantidades de este tipo, la industria correspondiente pone en movimiento despliegues conocidos como “lobbies” (Jara, 2007) que han demostrado tener un enorme poder sobre la opinión pública, las decisiones políticas, y el sector profesional.
  • La centralización de la jerarquía científica, que determina los artículos que se publican en las principales revistas de alto impacto. La aplicación de rutinas que generan un sesgo sistemático en los hallazgos, interpretaciones, y resultados experimentales que se aceptan como válidos.
  • El aislamiento entre los diferentes sectores especializados de la investigación. La descompensación radical entre los esfuerzos dedicados a la investigación hiperespecializada, por un lado, y la comunicación y valoración interdisciplinar de los resultados por otro.
  • La relación de competencia y lucha por conservar el prestigio o el poder en que viven muchos investigadores.
  • La situación, cada vez más asumida, de que la investigación esté al servicio de intereses económicos.

Apéndice: un ejemplo de la aplicación real de las nociones sistémicas/organísmicas en una materia que hoy en día nos afecta a todos.

 

¿Por qué la llamada “ingeniería genética” no facilita ni mejora la producción de alimentos?

 

Durante los años 80 y 90 la propaganda mediática vendió que los secretos más íntimos de la vida habían sido descubiertos, por haberse descifrado el “código genético”. Se conocía la forma en la que los seres vivos almacenan y procesan la información que les permite construirse a sí mismos, por lo que la industria podría en un futuro cercano diseñar organismos a su antojo. En cierto momento se llegó a hablar de la posibilidad de crear frutas y verduras gigantes para acabar con el hambre en el mundo, o árboles de tronco rectangular para facilitar la obtención de material de construcción. Toda una nueva creación de formas orgánicas se abría aparentemente ante nosotros, al servicio de la industria y la sociedad de consumo. A los más ingenuos, incluso, casi llegaron a convencernos de que podían devolver los dinosaurios a la vida.
Y no sólo nos convencieron a nosotros, sino a miles de inversores de bolsa. Un nuevo gigante económico y tecnoindustrial había sido creado, con toda la fuerza inercial de cantidades de dinero superiores a las del Producto Interior Bruto de los países que llaman “en vías de desarrollo”.
Sin embargo, pasados los años, las aplicaciones prácticas de estas nuevas tecnologías han demostrado ser muy limitadas. Principalmente se emplean para generar variedades de cultivo industrial resistentes a herbicidas y pesticidas de alta toxicidad, o, en el caso del maíz Bt, plantas que incorporan la producción metabólica del pesticida. Así, el discurso en su defensa se orienta actualmente en torno a supuestas mejoras en el rendimiento de la producción agrícola.
Sin embargo no han facilitado económicamente ni a agricultores ni a consumidores, y las consecuencias en cuanto a gestión ambiental han sido desastrosas en numerosos lugares (Shiva, 2001). Incluso la función básica para la que fueron creados ha sido puesta en evidencia recientemente en el caso del amaranto en EEUU, donde se han tenido que abandonar más de 5000 hectareas de soja transgénica “Round up Ready” (producto estrella de Monsanto, creada para ser resistente a un herbicida que eliminaría por completo el resto de la diversidad vegetal), por invasión incontrolable de una “plaga” de amaranto que ha adquirido resistencia al potente herbicida [6].
La respuesta, en último término, es que toda esta industria está construida sobre una teoría biológica sobre la naturaleza de la información genética radicalmente reduccionista. Y a pesar de que la evidencia experimental demuestra tozudamente la necesidad de replantear este modelo teórico, la enorme resistencia al cambio, dirigida por las fuerzas inerciales expuestas más arriba, es tan grande que las líneas de “Investigación y Desarrollo” siguen diseñándose, en la práctica, en base a él. Analizaremos aquí dos de sus estamentos básicos:
Modelo “Gen-proteína-carácter”: la información que conforma a los organismos y sus funciones se encuentra en la secuencia de nucleótidos del ADN. Los “genes” son secuencias de nucleótidos que codifican secuencias de aminoácidos (proteínas). Cada proteína posee una propiedad enzimática o bien estructural que depende de su plegamiento en el espacio y, en último término, de su secuencia de aminoácidos. Estas propiedades son las que definen los diferentes “caracteres heredables” de un organismo, que estarían así codificados independientemente en nuestro ADN.
Con el paso de los años la extrema simplicidad de este modelo ha ido matizándose poco a poco, bajo el peso de sucesivas evidencias, en el discurso de los principales medios científicos, que han minimizado sistemáticamente el alcance de cada una de ellas. Con todo, al igual que este modelo, las estrategias de investigación y diseño biotecnológico permanecen en lo fundamental inalteradas.
La realidad que hace años ha quedado demostrada es que la más relevante información genética no reside en las secuencias de nucleótidos, sino en aquello que llamamos “regulación de la expresión génica”, que es lo que determina en qué tejido, en qué cantidad, en qué momento del desarrollo o ante qué circunstancias se expresa un gen. Nos encontramos lejos de aprehender intelectualmente la complejidad del entramado de interacciones responsable de esta regulación, en la que intervienen, como mínimo, el conjunto de proteínas (proteoma), de genes (genoma), y de metabolitos (metaboloma) en una complejísima red de interacciones que se ha denominado Interactoma (Sandín, 2010).
Algunos datos orientativos:

  • Menos del 5% del ADN son secuencias codificadoras de proteínas[7]. Durante años se ha venido llamando al otro 95% “ADN basura” ya que no encajaba dentro del modelo reduccionista asumido como dogma. Actualmente las pruebas acumuladas a favor del importante papel que juega en la regulación de la expresión génica no dejan lugar a dudas.
  • Un mismo gen puede dar lugar a hasta 100 proteínas diferentes, gracias a un misterioso proceso conocido como “Splicing alternativo” por el cual ciertas proteínas cortan, pegan, y empalman las secuencias génicas tras su transcripción (Sandín, 2010).

Variación al azar: el neodarwinismo asume que el cambio heredable en los genomas tiene lugar a través de mutaciones “al azar”, es decir, que no tienen la menor relación con la compleja red de interacciones integradas que es la fisiología molecular del organismo. La explicación de que mutaciones al azar hayan generado toda la diversidad orgánica conocida se justifica por la Teoría de la “Selección Natural” (uno de los dogmas más firmemente establecidos de nuestra ciencia, Sandín, 2009), según la cual la reproducción diferencial entre diferentes individuos va acumulando pequeñas modificaciones que suponen “ventajas adaptativas”. Las formas y funciones orgánicas presentes en la naturaleza serían el resultado de esta acumulación de mutaciones al azar.
Este aspecto es bastante importante en la fundamentación de la ingeniería genética, ya que asume que los cambios se dan en la naturaleza son independientes de la fisiología orgánica, al igual que las alteraciones genómicas que produce esta tecnología.
¿Qué datos tenemos al respecto?

  • Las proteínas del metabolismo celular, al igual que sus “genes” (secuencias de ADN) correspondientes, han permanecido básicamente inalteradas a lo largo de la evolución. Las hemos heredado de las bacterias.
  • En cuanto a la información relacionada con la formación de las estructuras anatómicas animales y plantas (genética del desarrollo), se ha puesto de manifiesto que está complejamente organizada en paquetes de genes y proteínas donde, de nuevo, es la interacción entre los componentes del paquete y no la naturaleza de los mismos (refiriéndonos a las secuencias nucleotídicas o de aminoácidos, que también en este caso han permanecido en lo fundamental inalteradas desde la aparición de los primeros animales) lo que determina el resultado final. Esta organización es intrínsecamente incompatible con un cambio dirigido por mutaciones al azar en las secuencias de nucleótidos (García Bellido, 1999).
  • La interacción reguladora de la expresión génica tiene mucho que ver con la posición relativa de los diferentes elementos entre sí (“genes”, proteínas, secuencias no codificantes…), y se han observado ya mecanismos, que, en respuesta al ambiente (no al azar), modifican esas posiciones. El ADN no codificante (más del 90%) se compone principalmente de los llamados “elementos móviles” (fragmentos que literalmente viajan de una parte a otra del genoma[8] llevando consigo fragmentos colindantes) y las “secuencias altamente repetidas”, construidas por la acción de los elementos móviles. Estos elementos han mostrado la capacidad de actuar coordinadamente, en determinadas condiciones, en la activación y desactivación de diferentes paquetes de genes, e incluso en la alteración de la metaestructura genómica y la comunicación genómica intercelular, pudiendo provocar cambios heredables (Sentís, 2002).
  • Desde el punto de vista sistémico, el fracaso tecnológico de los transgénicos se comprende muy fácilmente. Sencillamente se está actuando ignorando (u obviando) la compleja red de interacciones que integran la información genética y sus mecanismos de cambio. Se ignora el hecho de que exista una fisiología del cambio genómico, y que esta esté en contacto con la genómica del entorno a través de una compleja red de interacciones de la que aún sabemos menos[9].

No sólo se asume que el cambio genómico no está integrado sistémicamente en la fisiología del organismo, sino también que no está integrado en su comunicación con el medio. En consecuencia, y en base a lo expuesto en el anterior apartado, la tecnología de intervención en el medio genómico es un elemento no integrado en el sistema que, necesariamente, generará toxicidad. Por ello la toxicidad se manifestará de diferentes maneras a nivel sistémico, tal y como puede comprobarse (Shiva, 2001. Ho, 2004).

BIBLIOGRAFÍA

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Notas

Nota [1] Información sobre estos colectivos en http://matrizcelular.blogspot.com.
Nota [2] Vandana Shiva nos relata en su libro Abrazar la vida la decisiva transición histórica durante la Edad Moderna, desde la concepción ancestral de la Tierra como madre nutricia creadora de vida (Terra mater) a la de una Tierra como un recipiente vacío que prosperaba sólo con trabajo y la intervención agresiva del hombre (Terra nullus).
Nota [3] Según la R.A.E: “Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”.
Nota [4] En el curso de 2009 “Maternidad y ecología” en Jaca, propuse un enfoque estructural similar bajo el nombre “Paradigma de la Organicidad”, inspirado en investigadores como Reich, Maturana, Sandín, Mollison, o Ho. Entonces desconocía la obra de Von Bertanlaffy de modo directo, pero la notable convergencia en el nombre escogido para el paradigma es fácilmente explicable, ya que muchos de los autores con los que fundamenté la ponencia se nutrieron directamente de su trabajo.
Nota [5] El estado opuesto a la entropía. Es la organización que permite almacenar potencial energético en forma de gradientes físicos o químicos.
Nota [6] http://www.organicconsumers.org/ACO/articulos/article_18176.cfm
Nota [7] De los cuales compartimos el 97% con, por ejemplo, el ratón. Una evidencia clara de que no son las secuencias codificantes (“genes”) las que definen nuestros “caracteres” (Sandín, op cit.).
Nota [8] Conocidos como transposones y retrotrasposones (Sandín, op cit. Sentís, op cit.).
Nota [9] Y sin embargo, las pruebas están ahí. Un 10% de nuestro genoma está compuesto literalmente de virus, y los elementos móviles que conforman la estructura metagenómica tienen un más que probable origen viral (Sandín, op. Cit).

La “Guerra contra las drogas” ha sido una profunda falla. Sólo vean a México

El rechazo de occidente a enfrentar la legislación de las drogas ha llevado a la anarquía a la corrupción y a la miseria

Por Simon Jenkins.
Publicado el jueves 9 de septiembre de 2010 en:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2010/sep/09/war-on-drugs-legalisation

Está destruyendo al gobierno de México. Está financiando a los Talibanes en Afganistán. Está enviando a 11,000 bretones a la cárcel. Está corrompiendo la democracia a través de Latinoamérica. Está propiciando los ghetos en Estados Unidos y propagando el sida en la Europa urbana. Su tráfico alcanza los £200 mil millones (200bn de libras esterlinas) al año, sobre los cuales no se paga ni un centavo de impuestos. Miles de gentes mueren y millones se han empobrecido. Es la más grande descomposición producida por el ser humano sobre la faz de la Tierra. 
No, no son las drogas, éstas son tan antiguas como la humanidad. Las drogas, junto con el alcohol y la nicotina siempre han sido un reto para la disciplina individual y comunitaria. La maldición es otra: la declaración de los estados de que algunas drogas son ilegales y aquellos que las proveen y las consumen son criminales. Esta es la raíz del mal.
Prohibiendo productos, como la coca o el opio, que tienen una demanda masiva global, los gobiernos solamente han dado lugar a enormes beneficios económicos sin gravamen para quienes están fuera de la ley y han propagado la anarquía. Los regimenes represivos, como algunos musulmanes, han restringido el consumo doméstico de alcohol, pero ninguno ha sido capaz de parar el mercado global de heroína y cocaína. Es demasiado grande y lucrativo, rivaliza con el mercado de las armas y el petróleo en el mercado monetario internacional. Cuarenta años de “guerra contra las drogas” han frustrado todas las promesas, excepto las hipocresías políticas.
La mayoría de los gobiernos occidentales han cerrado los ojos y decidido caminar con la amenaza, dado que el costo principal de su falla es pagado por los pobres. En Gran Bretaña Tony Blair, Jack Straw y Gordon Brown perciben que la interferencia de la economía de las drogas no es antagónica al mercado como lo expresan los diarios. Como la mayoría de los occidentales ricos, ven natural que  las drogas sean una amenaza para los pobres, pero sólo una indiscreción juvenil en sus descendientes.
El horror de la criminalidad a causa de las drogas está llegando a los hogares para apostarse lejos de las calles  de Nueva York y Londres. En países como Pakistán, Afganistán e Irán, las drogas son tan endémicas que la criminalización  que producen sirve para alimentar una colosal corrupción. Es inútil el esfuerzo de la OTAN en la guerra afgana, que requiere de un ejército y una policía también adictas, que deben ser curadas o cesadas. Las opiáceas  son la principal fuente de ingresos de los granjeros, cuyos corazones y mentes necesita la OTAN para ganar, pero cuyas cosechas de opiáceas (tarde o temprano para las naciones de la OTAN) financian a los talibanes. Es una locura.
El peor impacto de la criminalización está en America Latina. Aquí, la lenta emergencia de los gobiernos democráticos – de Bolivia a Perú y de Colombia a México – peligra por la diplomacia estadounidense “anti-drogas” a través de US Drug Enforcement Agency (DEA). En vez de tratar el origen de su voraz apetito por las drogas, echan la culpa a los países pobres proveedores. Nunca la ley de la economía, que indica que la demanda siempre provoca oferta, ha sido tan mal interpretada como en la política de drogas de Washington. Los Estados Unidos gastan 40 mil millones de dólares ($40bn) en la política de los narcóticos, 1.5 millones por cada uno de sus ciudadanos.
La cocaína que se provee por rutas a través de México, lo ha convertido en un país de drogas equivalente a un estado petrolero del Golfo. Un estimado de 500 mil personas son empleadas en este mercado, todas a riesgo de sus vidas, con 45 mil soldados desplegados en contra de ellos. Los estados fronterizos están ampliamente en manos de los barones de la droga y sus ejércitos privados. En los pasados cuatro años 28,000 mexicanos han muerto en la guerra contra las drogas, Un matanza que sería un insulto a la humanidad si hubiera sido causada por cualquier otra industria (como la petrolera). La experiencia de México opaca el gansterismo provocado por el último experimento  fallido estadounidense en prohibición. La prohibición del alcohol en la preguerra.  
Como resultado, son los gobiernos Latinoamericanos y no el sofisticado oriente los que están urgidos de una reforma. Hace algunos años una corte argentina dio a los políticos estadounidenses y británicos una lección de libertad al declarar que “los adultos deben de ser libres para tomar la decisión de su estilo de vida sin la intervención del estado”. México ha declarado a los usuarios de drogas “pacientes no criminales”. Ecuador ha liberado  a 1,500 mujeres infortunadas aprisionadas como “mulas” para el traslado de drogas, mientras que el gobierno británico las ha detenido por años en Holloway.
El expresidente brasileño Fernando Cardoso y un comité previo de jueces anunciaron enfáticamente que la guerra contra las drogas ha fallado y que “la única manera de reducir la violencia en México, Brasil o cualquier otro lugar es legalizando la producción, la oferta y el consumo de todas las drogas”. En agosto de 2010, el desesperado presidente de México, Felipe Calderón, reconoció que en sus cuatro años de gobierno, financiados para la guerra contra los carteles de las drogas, había fallado y llamó al mundo para “un debate fundamental sobre la legalización de las drogas”.
La dificultad que estos países encaran es el tamaño de la industria global, creada por el oriente para satisfacer la demanda de drogas. Esta industria está presta ha desplegar medios letales contra la legalización, tal como los barones del alcohol lo hicieron contra el dar fin a la prohibición en Estados Unidos.  Inconcientemente patrocinados por décadas por los lideres occidentales y particularmente por la ONU que con su típica fatuidad, declaró en 1998 que se podría “crear un mundo libre de drogas” para 2008. Todos mantienen la ficción de que la demanda puede ser suprimida suprimiendo la oferta, lo que presenta a sus consumidores como víctimas de de los países proveedores.
El zar de la prohibición de drogas de la ONU, Antonio María Costa, confortablemente escondido y protegido en Viena sostiene que la marihuana es tan dañina como la heroína y la cocaína y quiere negar la libertad individual de los gobiernos sobre sus políticas de drogas. En sus ocho años en ese puesto, Costa, causando gran daño, ha protegido a los cárteles de la droga y sus beneficios económicos, rehuyendo encarar la legalización de las drogas. Incluso, recientemente ha declarado que los 352 mil millones de dólares ($352bn) generados por los lords de la droga han ayudado a salvar al sistema bancario mundial del colapso. Es difícil saber de que lado está.
El mal de la drogas nunca será abatido con la captura de cantidades triviales de drogas y arrestando a un número trivial de traficantes y consumidores. Esto es sólo un falso reclamo de acción. La implementación de una ley de drogas ha sido la falla regulatoria de los tiempos modernos, y con un impacto mayor en el mundo que el de la banca. . Y nada es más probable que la legalización de la mariguana se promueva tanto en Europa como en Estados Unidos, por muy sensibles que ellos sean. En noviembre, los californianos votaron la resolución 19 (Proposition 19), que le otorga a los municipios la libertad para legalizar y grabar la mariguana. Una granja en Oakland anticipó que rendirá 3 millones de dólares al año en impuestos, un dinero que el gobierno de California urgentemente necesita.
Lo anterior no servirá de nada para combatir la miseria que se está dando en México. El mundo debe llegar atener bajo control el enorme comercio ilegal. Legalizar no sólo el consumo sino la oferta. Existen evidencias de que el mercado de las drogas responderá a una regulación realista. En la Gran Bretaña, bajo el gobierno Laborista, el consumo del tabaco disminuyó porque fue controlado y grabado, mientras que el consumo de alcohol se elevó porque estaba descontrolado y se abarató. Los estados europeos como Holanda Suiza y Portugal, que han descriminalizado y regulado su economía de las drogas, se han dado cuenta que se reduce su consumo La regulación trabaja, la anarquía no.
En el caso de la producción de drogas en cantidades industriales en distantes regiones del planeta, únicamente la acción internacional tiene alguna esperanza de éxito. La provisión de drogas debe ser legalizada, controlada y grabada. Esto, a excepción de la eliminación de las guerras, debe ser la mayor prioridad de los políticos de todas las naciones. El beneficio para la humanidad debe estar más allá del precio.

 Claves para una Educación Redefinida”.

“¿Cómo Construir una Ciudadanía Mundial en el Corazón de la Juventud?:

Conferencia Magistral

Autor: Dr. Agustín de la Herrán, Universidad Autónoma de Madrid (España) (Nota1)

Área Temática: Educación

RESUMEN

Esta contribución se dirige a la juventud. Por eso, sus destinatarios primeros son los medios de comunicación, los poderes fácticos, los centros docentes, los profesores de todos los niveles educativos, incluidos los universitarios y los padres y madres actuales y futuros.

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(Nota 1) Conferencia presentada en el Congreso Mundial de Juventudes Científicas, Organizada por la Fundación F.I.S.S. (Federación Internacional de Sociedades Científicas), Cede: Universidad Nacional Autónoma de México, del 13 al 17 de octubre de 2009.