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En defensa de
La crisis latente del darwinismo 

Maurício Abdalla

Réplica a José Luis Pozo

La revista El Catoblepas (nº 113:12, Julio de 2011) publica un artículo de José Luis Pozo Fajarnés que pretende «polemizar» con mi libro La crisis latente del darwinismo (Abdalla, 2010) «y sacar así a la luz la vacuidad de sus planteamientos».{1} Comencé a leer el texto con gran interés, pues uno de mis propósitos explícitos era justamente comenzar un debate que juzgaba provechoso y, para ello, precisaría conocer posiciones divergentes que considerasen, polemizasen y, eventualmente, contradijesen el contenido investigado y expuesto en mi libro.

Sin embargo, a medida que avanzaba en la lectura, mi interés fue cediendo espacio al desconcierto y, luego, a la decepción. Me pareció que el análisis crítico había sido hecho por alguien que no se tomó el trabajo de leer el libro con atención y que tenía como objetivo previo negarlo en bloque, desconsiderando el contenido, inventando argumentos que no utilicé, criticando ideas que no presenté y cuestionando cosas que están respondidas de forma explícita en el propio libro. O sea, Pozo se dedicó a rechazar el libro, antes que a debatirlo.

No gustar de un libro o leerlo mal es un derecho que cabe a cualquier lector y no tengo nada que ver con las opciones o capacidad de interpretación de cada uno. Pero en el momento en que el gusto personal o la mala lectura se tornan públicos, como si expresasen una valoración racional y honesta del libro, estoy obligado a intervenir, para que otros, que no leyeron el libro, sepan lo que realmente escribí.

En el artículo de Pozo, con cada argumento que el autor utilizaba para sustentar su rechazo, me venían a la mente partes de mi texto que, con ser simplemente leídas, serían suficientes para responderle. O sea, gran parte de sus críticas puede ser respondida con sólo citar textualmente lo que ya se encuentra en mi libro, como veremos en varias ocasiones en esta réplica. No encontré, por tanto, la posibilidad de un debate que pudiese hacer avanzar la temática por contradicción dialéctica: en el caso de las críticas del artículo de Pozo, me basta reafirmar la «tesis» tal cual está presentada en el libro, una vez que lo que se presenta como «antítesis» no lo es efectivamente.

Me llamó también la atención la frecuencia de adjetivos y juicios de valor gratuitos. El autor hace a mi libro juicios y acusaciones como: «vacuidad»; falta de seriedad;{2} «errores» (por divergir en los presupuestos filosóficos); cripto-creacionismo;{3} «ingenuidad»;{4} argumentación «interesada y errónea»; «oscuridad y borrosidad»; «argumentaciones inconexas que no demuestran nada»; «erística»; etc. ¿Cómo puedo refutar adjetivaciones? Se trata de valoración personal y sólo puedo esperar que otra persona lea mi libro y lo juzgue de manera diferente. Sería fácil para mí –y tendría todo el derecho para ello– simplemente devolver los adjetivos, pero así entraríamos en un juego de niños enfadados que intercambian insultos. Me propongo debatir lo que hay de substantivo en la cuestión –y, en este aspecto, la crítica de Pozo no es tan pródiga como lo es en la distribución de adjetivos.

Otra parte de la crítica del autor se compone de ilaciones sin soporte en mi texto y suposiciones de algún «objetivo secreto» o «ideas no reveladas» en mi libro. En esa parte, Pozo dejó de considerar los argumentos presentados y prefirió cuidar de contestar sus propias suposiciones. No me veo en condiciones (ni en la obligación) de rechazar críticas hechas a afirmaciones que yo no hice. Sólo puedo responder las cuestiones a respecto de algo que yo realmente haya dicho y no de algo que otro supone que yo «pretendía» decir.

Veamos algunos ejemplos de ello. El autor de la crítica afirma:

«Pero, ¿cuál será el nuevo paradigma? No se sabe, aunque podemos atrevernos a especular a partir de lo que Abdalla nos dice en su libro que quizá sea una mezcla derivada de los tres autores que más desarrolla en su trabajo. Un nuevo paradigma que pudiera denominarse quizá «la armonía o la alianza de las especies» (por cercanía con la política española del gobierno socialista de la primera década del siglo XXI, en relación al pacifismo krausista de los socialistas que hicieron mundialmente famosa la «alianza de las civilizaciones).» (Pozo, 2011. Grifos míos).

En la conclusión, vuelve al asunto:

«Por otra parte su defensa de la armonía en la naturaleza como fundamento del nuevo paradigma biológico, que augura surgirá en el siglo en que ya estamos viviendo, no nos parece relevante.» (Idem. Grifos míos).

Nótese que Pozo hace una asumida especulación sobre algo que él mismo afirma que yo no dije para, en la conclusión, evaluarla como si yo la hubiera dicho. Cualquiera que haya leído mi libro concluirá que esto es un caso o de lectura muy mal hecha o de deshonestidad intelectual, pues en ningún momento yo defiendo cualquier nuevo paradigma, mucho menos una propuesta simplista como la presentada en esa cita. Por el contrario, afirmo textualmente:

«Decir cual teoría se convertirá en un nuevo paradigma está totalmente fuera de mi competencia. [...] Las teorías científicas funcionan como paradigmas en la orientación del trabajo científico. No es una cuestión para ser decidida por filósofos. Así como no tiene sentido declararme newtoniano, einsteiniano, lavoiseriano, boltzmaniano, etc. en el ejercicio del pensamiento filosófico, no tendría sentido optar por uno u otro paradigma en las ciencias biológicas. [...] No me cabe [...] defender teorías en el campo de la Biología.» (Abdalla, 2010, p.18; 102; 170).

En ninguna parte del libro defiendo la especulación fantasiosa de Pozo de un paradigma llamado «la armonía o la alianza de las especies». Tal vez el autor haya interpretado de esa manera tan simplona la única parte del libro en que arriesgo a decir cuales elementos podrían ser considerados en un nuevo paradigma en las ciencias biológicas. Reproduzco literalmente esa reflexión (grifando algunas partes que no están grifadas en el libro) para que el lector haga por sí mismo la diferencia entre lo que fue por mí escrito y lo que fue «leído» por Pozo:

«Lo que parece configurarse en el escenario de la ciencia es un cambio radical de foco en la investigación, fruto de la constatación de la complejidad estructural de la vida referida en este libro en el capítulo 3. En vez de focalizar la estructura molecular de las partes que componen la célula (...), las nuevas aproximaciones canalizan el análisis hacia el comportamiento colectivo de estas partes. En otras palabras, en vez de la materia constituyente de la vida, se da importancia a la relación entre los elementos. Es esta relación la que constituye la totalidad organizada de la vida y, aunque depende de la materialidad de las moléculas básicas que forman los organismos vivos, no se explica por las características individuales de las partes constituyentes. Efectivamente, todo trabajo que busca comprender la vida a través de otra óptica, a partir de las informaciones obtenidas de los nuevos descubrimientos de la bioquímica, de la microbiología y de la genética, recurre a las ideas de complejidad y auto-organización, creando las condiciones para el establecimiento de un nuevo paradigma e incluso de nuevas matrices interpretativas para los fenómenos naturales.» (Abdalla, 2010, p. 186).

Calificar a la reflexión sobre complejidad y autoorganización, ideas actualísimas en las ciencias, como «defensa de la armonía en la naturaleza como fundamento del nuevo paradigma biológico» (pese a haber tratado yo los temas con más detalle en el capítulo 3, referido en la cita) revela no sólo desconocimiento científico del autor de la crítica, sino también una mala voluntad para leer y entender lo que está explicado con más detalles en el propio libro criticado.

Curiosamente, la única circunstancia en que utilizo las palabras «armoniosa» y «armonizar» (armonía no aparece ninguna vez) en todas las 198 páginas del libro es en el Prólogo, en un contexto en que me refería sólo a la relación de la ciencia con las ideas sociales:

«La naturaleza es mucho más bella y armoniosa de lo que pueda suponer una teoría basada en los principios sociales liberales de Malthus y Spencer. Ya no será necesario intentar armonizar la teoría de la cooperación con las «leyes de la naturaleza» y la biología. La base teórica de la biología es la que, tal vez, necesite hacer las paces con la complejidad, la simbiosis, la integración y la cooperación que la ciencia experimental viene, cada vez más, descubriendo en la naturaleza. Más que eso, necesita también estar abierta al nuevo diálogo que una parte de la humanidad está buscando establecer con su mundo social y natural.» (Idem, p. 19).

Pozo, por tanto, inventa los propios argumentos que quiere rebatir. Cito otro ejemplo más (los lectores los pueden encontrar en abundancia cotejando la lectura de la crítica de Pozo con la lectura del libro original). Demostrando no haber entendido la distinción que hago entre hecho y teoría para, después, presentar una idea cuya conclusión es idéntica a la mía (como demostraré más adelante), el autor dice:

«El autor de «La crisis latente del darwinismo» considera «el hecho de la evolución» como un «hecho positivo» y por ello, y sin más discusiones, como una verdad.» (Pozo, 2011).

En ninguna parte del libro digo eso y no hay ninguna reflexión que pueda llevar a eso, ni en el libro criticado ni en ninguna cosa que yo haya escrito hasta hoy, pues siempre tuve una postura crítica al positivismo. Me intriga el origen de la creencia de Pozo de que sabe más sobre lo que yo pienso que yo mismo. Lo que afirmo en el libro es que hecho y teoría son conceptos distintos, pero relacionados. Consecuentemente, hay una distinción entre el hecho «evolución» y la teoría «de la evolución». El objetivo era decir que cuestionar una teoría de la evolución no es negar el hecho de la evolución (como muchos hoy insisten en confundir).

Toda filosofía de la ciencia admite la distinción entre hecho y teoría, aún cuando los relaciona y hasta cuando les atribuye un mismo origen racional. Incluso para asociarlos de manera indisociable es necesario distinguirlos, pues sólo se puede relacionar cosas que no son las mismas. Distinguir los conceptos, con todo, no significa, bajo ninguna óptica filosófica, por más estrecha que sea, tratar los hechos como «hechos positivos» o «como verdades». Pozo revela aquí un desconocimiento de cosas elementales de la filosofía de la ciencia.

Cito textualmente, una vez más, la manera como traté el tema en el libro, grifando didácticamente las partes no destacadas en el texto original, para que los lectores juzguen por sí mismos:

«Hecho es aquello que se cree que ocurre realmente en la naturaleza por la constatación intersubjetiva (o sea, cuando varios sujetos que se comunican admiten tal suceso a partir del control de los sentidos o de experimentos). Teoría es una explicación construida subjetivamente, a partir de reglas racionales aceptadas para cada campo del conocimiento, que procura dar sentido a los hechos dentro de una estructura conceptual. La teoría de la evolución no es un hecho. La evolución, sí, puede ser considerada como tal. Por otro lado, el giro de la Tierra alrededor del sol no es una teoría, sino una afirmación factual dentro de una teoría.» (Abdalla, 2010, p. 100).

Más adelante, explico que los hechos ganan status de «hechos» sólo dentro de determinadas teorías, tomando como ejemplo el movimiento de la Tierra o del Sol, en las teorías aristotélica y galileana. Nada de eso corrobora la idea de «hecho positivo verdadero» que Pozo me atribuye. En la conclusión de mi libro (p. 173 e 174), esa relación queda aún mejor esclarecida. Lo que afirmo es que tenemos contacto con un mundo (dudo que alguien que se proclame materialista esté dispuesto a negar esto) y ese mundo se presenta a nuestros sentidos e instrumentos de medida a través de hechos. Tales hechos, para ser entendidos y, en muchos casos, incluso percibidos, precisan ser iluminados por una teoría. Pero la teoría no «crea» los hechos ni se confunde con ellos. Por eso (y aquí estamos en uno de los argumentos centrales que fundamentan la hipótesis de mi libro) se puede cambiar una teoría, manteniéndose la constatación y aceptación de lo que consideramos, intersubjetivamente, como hecho. Esto nada tiene que ver con la aceptación de los hechos como «una verdad».

Al contrario de lo que Pozo inventa para desacreditar mi reflexión – por cierto, estamos todavía en una cuestión periférica –, digo en el libro que los hechos son, metafóricamente, «el habla de la naturaleza», pero que, «en ausencia de esos sistemas [compuestos de teorías, leyes, instrumentos de medida y reglas experimentales, etc.], el ‘habla’ de la naturaleza es incomprensible» (p. 174). O sea, los hechos no tienen su sentido en sí, sino solamente en su relación con sistemas teóricos.

Es exactamente lo que Pozo afirma al citar la definición de «hecho» del diccionario de filosofía Symploke:

««Se dice de lo que acontece, en tanto que se considera como un dato real de la experiencia; a veces es considerado equivalente a fenómenos. En la filosofía tradicional se le considera opuesto a teoría, pero tal dicotomía ha de ser considerada metafísica, pues es imposible hablar de un hecho sin unas determinadas concepciones teóricas» (En este sentido Kuhn pecaba de ser un metafísico pues pensaba que eran incomparables las teorías respecto de las observaciones).» (Pozo, 2011).

Dejaré de lado la calificación simplista y equivocada que Pozo lanza a Kuhn (no es el foco de la cuestión, pero sobre la incomensurabilidad en Kuhn se puede consultar Kuhn, 2006, p. 47-76). Me interesa aquí mostrar al lector que Pozo intenta atribuirme una «dicotomia» y «oposición» entre hecho y teoría, cuando está totalmente claro en mi libro que hago sólo una distinción y los relaciono de manera fuerte. Y, una vez más, el autor se ocupa en contestar la fantasía que él mismo creó y no el contenido real de mi libro.

Curiosamente, después de distorsionar mi texto (premeditadamente o por no comprenderlo){5}, él presenta exactamente lo que yo concluí con mi reflexión, ¡pero como si fuese una conclusión suya!

«El hecho de la evolución, es inseparable de la teoría que lo explica, que le da sentido. Si en el futuro tenemos otra –como afirma Abdalla aunque sin señalar cuál– la evolución como hecho deberá ser explicada por ella.» (Pozo, 2011).

Esa afirmación, después de una mixtura de conceptos de la filosofía de la ciencia mal digeridos por el autor, ¡reproduce exactamente lo que digo en mi libro! O sea, de manera sorprendente, Pozo crea una afirmación que no hice y la responde como si me estuviese contestando; después reafirma lo que yo realmente dije en mi libro como si intentase decir... La crisis latente del darwinismo tiene como foco central la idea de que las teorías cambian, aunque los hechos que intentan explicar no sufran cambios o no sean rechazados. Así, es posible una nueva teoría de la evolución para explicar el hecho de la evolución (o sea, sin rechazar la evolución), en caso de que la teoría antigua lo haya dejado de explicar.{6} Por tanto, es obvio que una nueva teoría de la evolución deberá explicar «la evolución como hecho».{7} ¿Qué puedo responder a un crítico que supone contestarme afirmando exactamente lo que digo?

Sin embargo, quien se crea el artículo de Pozo y no se tome el trabajo de leer mi libro acabará por acompañarlo en sus malabarismos argumentativos, pues su raciocinio se basa en el presupuesto de que la idea central de mi libro puede ser presentada así:

«Abdalla nos trasmite la teoría kuhniana expresada en el opúsculo La estructura de las revoluciones científicas, pero toda esta erudición y de la manera en que es usada –podemos afirmar que de forma interesada pues tiene una meta prefijada– no sirve. Estamos como al principio, como si solo hubiésemos escuchado el razonamiento vacío (lo recreamos con nuestras palabras): el hecho de que el paradigma newtoniano cayera, debido a sus anomalías, demuestra que el darwinismo también caerá por las suyas. La erudición así traída solo sirve a los intereses del autor y su forma de razonar es interesada y errónea.» (Pozo, 2011).

No voy a preguntar, aunque me interesaría mucho saber, de donde Pozo sacó la idea de que mi libro tiene una «meta prefijada» oculta. Estoy intrigado por saber qué tipo de conspiración pasa por su cabeza, hasta el punto de encontrar que todo lo que escribí en el prólogo y en la introducción, explicando los orígenes, motivaciones, metodología y objetivos del libro, no pasan de mentiras para esconder a los lectores un propósito malévolo. Ni siquiera voy a llevar al lado personal la acusación indirecta –aunque ofensiva e inelegante– de que soy mentiroso, pues desconozco al autor. El hecho es que, una vez más, la «recreación» de mi «razonamiento» que Pozo hace con «sus palabras» no corresponde a lo que escribí en mi libro.

Para que el lector juzgue por sí mismo, puedo citar literalmente algunas partes en que trabajo el tipo de mudanza a la cual el darwinismo está sujeto (no hago profecías sobre lo que acontecerá, y mucho menos fundamentadas en la flaca argumentación de que «si uno cayó el otro caerá»):

«La teoría de la evolución de Darwin es una teoría científica [...]. Como teoría científica, el evolucionismo darwiniano está sujeto a todos los factores mencionados en los párrafos anteriores, que actúan sobre las teorías en la ciencia, las ponen en movimiento y, muchas veces, las derrumban. No es razonable pensar que alguna teoría sea inmune a las vicisitudes a las cuales todas las demás se someten. Por lo tanto, la teoría de la evolución no precisa ser siempre darwinista. El darwinismo, como cualquier teoría científica, está subordinado a su aspecto histórico, al interés social, a los avances de la tecnología y a la ampliación de la base fática de la biología. Nuevos insights podrán también poner a la biología en movimiento –y no necesariamente en el sentido de reforzar el paradigma hegemónico.» (Abdalla, 2010, p. 180).{8}

Y cuando hago referencia a lo que pasó con la física de Newton es sólo para «aclarar más lo que se ha tratado de forma abstracta en los párrafos anteriores» pues yo creía «ser oportuno ejemplificar con un caso de transición paradigmática sucedido en la física del siglo XX» y quería que los lectores comprendiesen «mejor la referencia a Newton en la pregunta inicial de la introducción» (Abdalla, 2010, p. 42). Estoy seguro de que encontraré lectores más listos y honestos como para no transformar toda argumentación de mi libro en una afirmación simplona como la creada por Pozo, de que «el hecho de que el paradigma newtoniano cayera, debido a sus anomalías, demuestra que el darwinismo también caerá por las suyas», afirmación que no ha sido hecha en absolutamente ninguna parte del libro. Al contrario, la mayor parte de las páginas está dedicada a instruir con datos científicos y reflexiones rigurosas la hipótesis de una posible crisis en la base teórica de las ciencias biológicas. Ese debería ser el foco del debate.

Exceptuando esas 3 formas de crítica del artículo de Pozo (1. la que puede ser respondida sólo citando literalmente lo que ya está en el libro; 2. la que se compone de adjetivos y juicios de valor; 3. la que se dirige a cosas que yo no dije), poco sobra para ser respondido, pues el contenido central del libro, la argumentación científica, el amparo factual resultante de un estudio de lo que la ciencia ha producido realmente y publicado es simplemente desconsiderado por el autor bajo la mácula de «erudición». ¿Cómo entablar un debate serio si Pozo, en vez de discutir el contenido, simplemente ignora y califica de «erudición» la parte más fundamental de la obra, que aporta datos científicos actualizados y sirven de «instrucción» del proceso, sin los cuales toda mi argumentación seria vacía?

Innumerables veces, en el libro, hago insistentemente la advertencia de que sin los datos científicos, el libro no tendría sentido.{9} El lector puede comprobar esto fácilmente. Por ejemplo, digo en la p. 113: «si nos abstenemos de las informaciones científicas, creamos un ‘debate entre sordos’.» Lamentablemente, Pozo esquiva los datos, desconsidera toda a argumentación científica del libro calificándola de «erudición». O sea, prefirió el debate entre sordos.

Para él, la parte de contenido científico de mi libro es apenas una «investigación doxográfica»:

«Aunque solo hemos enunciado las aportaciones de los autores en que Abdalla argumenta su tesis, sí consideramos necesario mostrar nuestra postura crítica ante la forma en que presenta tales argumentos, y ello pese a la erudición que constantemente nos muestra en el texto, una erudición muy común en la inmensa mayoría de los departamentos de filosofía, en estos comienzos del siglo XXI. Estos departamentos en su mayoría se dedican a llevar a cabo una tarea de investigación doxográfica, siempre alejada del sistematismo que nos procure un aparato completo, un sistema, como lo es el del materialismo filosófico.» (Pozo, 2011).

Pero, definitivamente, no se trata de eso. Primero, no apoyo la parte científica sólo en los tres autores a que Pozo se refiere. Los destaqué sólo por su postura flagrantemente opuesta al darwinismo. La fundamentación científica que localiza, explica y explora el problema se ampara en autores como B. Alberts, H. Atlan, C. De Duve, R. Foley, M. Gerstein, S.J. Gould, S. Kauffman, H. Maturana, F. Varela, E. D. Schneider, J. J. Kay e innumerables otros investigadores cuyos artículos están debidamente referenciados en la bibliografía.

No consigo entender como una postura «materialista» puede prescindir exactamente del contenido material de la discusión. Marx, filósofo materialista paradigmático, expresaba el espíritu de una discusión materialista de la siguiente manera:

«Es en la praxis donde el ser humano debe comprobar la verdad, esto es, la realidad efectiva (Wirklichkeit) y la fuerza, el carácter terrestre de su pensamiento. La disputa referente a la realidad o no-realidad efectiva del pensamiento, aislada de la praxis, es una cuestión puramente escolástica.» (Marx, Tesis 2 contra Feuerbach).

Por tanto, la existencia o no de un problema real, material, en las ciencias biológicas debe ser investigada a la luz de la materialidad práxica de la propia ciencia en su devenir concreto. Fue eso lo que me propuse hacer en La crisis latente... Esta es la razón del estudio científico que relato en la obra: identificar un problema real. A partir de tal identificación, es preciso un referencial teórico para interpretar el problema e iniciar el debate sobre él. Por opción metodológica y filosófica, opté por interpretarlo a la luz de la concepción de T. Kuhn –y esto está absolutamente explícito en el libro.

El autor de la crítica a mi libro dice, equivocadamente, que las tesis de Kuhn «son las que en todo momento van a dirigir la argumentación, la teoría de Kuhn es el instrumento director de las investigaciones llevadas a cabo para elaborar su trabajo» (Pozo, 2011). Sin embargo, el apoyo conceptual kuhniano sólo entró posteriormente como elemento teórico de interpretación de un problema constatado poco a poco, conforme esclarezco detalladamente en el prólogo. El propósito inicial de mi investigación era

«defender el darwinismo científico ante lo que, supuestamente, no pasaba de ser una ‘distorsión’ de su teoría, una ‘aplicación social espuria’ de leyes científicas perfectamente válidas para el mundo natural, pero inapropiadas para las relaciones humanas. [...] Tal era el objetivo inicial de la investigación: validar el darwinismo como teoría adecuada para la comprensión de la naturaleza y de la vida y, al mismo tiempo, argumentar respecto a su inadecuación para la organización de la sociedad y para la fundamentación de las relaciones humanas.» (Abdalla, 2010, p. 13).

Sin embargo, al constatar que las investigaciones actuales planteaban un problema a la teoría hegemónica, cambié la ruta de la investigación:

«Algunos datos de investigaciones sobre la complejidad de la vida comenzaron a ocasionarme dificultades para encuadrarlos y entenderlos a la luz de la descripción darwinista de la evolución. Inicialmente atribuí esas dificultades a mi falta de competencia científica. ¡Confieso que perdí unas buenas horas tratando de apaciguar los conflictos de mi mente, simplemente intentando conformarme con el hecho de que realidades tan complejas pudiesen haberse formado nada más que por las mutaciones aleatorias controladas por la selección natural! Los datos que no encajaban en esa descripción, las lagunas enormes que aparecían y la insuficiencia de algunos relatos pretendidamente explicativos eran considerados apenas «detalles no comprendidos» por aquellos que, como yo, no tienen formación científica académica. Sin embargo, cuanto más avanzaba la investigación, más aumentaban los «detalles». Me di cuenta de que, si quería ser riguroso en la pesquisa, era necesario investigar si había científicos para los que esos «detalles» pudiesen representar un problema científico. Este fue el primer desvío de la ruta del objetivo inicial.» (Abdalla, 2010, p. 13-14).

Al desconsiderar esa explicación y decir equivocadamente que lo que dirige mi argumentación es una adhesión discipular e ingenua a Kuhn, Pozo huye del trabajo de considerar todo el contenido material de mi libro y se aplica al trabajo más fácil de discutir el referencial teórico in abstractu. Se limita a decir que el referencial por mí escogido (la filosofía de la ciencia de Thomas Kunh) no es apropiado y que el suyo es más adecuado. Discurre, entonces, ampliamente, sobre sus referenciales, al mismo tiempo que hace la crítica a Kuhn. Hasta ahí, no veo problema, pues cada uno se referencia en la concepción que más le permite comprender los fenómenos problemáticos del mundo material. No voy a decir que Pozo está «errado» al adoptar este o aquel referencial teórico-filosófico. Esta, con todo, no es su postura. El autor de la crítica está convencido de que estoy equivocado al apoyarme metodológicamente en Kuhn. Y proclama:

«Proponemos a filósofos como Maurício Abdalla que traten de reconocer el potencial del instrumento crítico que tienen ante ellos y que posibilitaría, si se utiliza con el mínimo rigor, la aclaración de muchas de sus propuestas, las cuales están ahora en la más completa borrosidad.» (Pozo, 2011).

Como esto me suena como una «apelación a la conversión para librarme das tinieblas del infierno», y no como un argumento racional, sólo puedo decir lo que digo para librarme de los creyentes que predican en las calles y puertas de casa: «gracias, voy a pensar en el caso».

¡Pero esto no cierra la discusión! Dediqué más de un centenar de páginas a demostrar que hay un problema en las ciencias biológicas y apenas algunas decenas para decir que iría a interpretarlo a la luz de la concepción kuhniana. Cualquier otro podría haberlo hecho bajo inspiración popperiana, lackatosiana, laudaniana, quineana, etc. e incluso bajo el referencial que Pozo defiende en su artigo. Divergir en el referencial interpretativo no elimina el problema. Quisiera que el debate se centrase en el problema presentado: una tensión entre los datos investigados por las ciencias de la vida (genética, bioquímica, microbiología, etc.) y la base teórica que los intentan explicar. Esto quedó totalmente fuera de la crítica de Pozo. O sea, lo esencial no fue considerado.

Por tanto, me queda poco que discutir. No voy a gastar líneas y esfuerzo argumentativo para convencer a Pozo o cualquier lector de aceptar mis referenciales teórico-filosóficos. Los gasté, sí, en el libro, para que el problema real, material, de la ciencia quedase en evidencia y fuese debatido. Pero Pozo es un «materialista» que prefiere debatir escolásticamente la validez de las ideas independientemente de la praxis. Paciencia.

Quería añadir sólo una última cosa a esta réplica. Se trata de algo recurrente y que ha provocado un profundo desaliento en las discusiones sobre el darwinismo. Un general del Pentágono en la era G. W. Bush, explicando la política antiterrorista del gobierno de los EEUU, dijo: «cuando sólo se tiene un martillo, transforme todos sus problemas en clavos». Y así, todo se incluía en la política monotemática del antiterrorismo estadunidense.

Gran parte de los adoctrinadores darwinistas siguen la misma política: «si sólo se poseen argumentos contra el creacionismo, transforme toda crítica al darwinismo en crítica religiosa», aunque que el autor de la crítica no tenga absolutamente ninguna vinculación con las doctrinas creacionistas. Pozo no huyó de la regla.

En la Introducción de La crisis latente... (p. 25 a 36) hago un largo aparte para rechazar cualquier forma de creacionismo científico y para esclarecer que no tiene sentido llevar el debate a ese campo. Digo, con todas las letras: «para evitar la interferencia inconveniente de esa polémica en el debate que ahora propongo, es preciso esclarecer algunas cuestiones que colocan la discusión en su debido lugar» (p. 25). Es imposible reproducir aquí todos mis argumentos presentados en esa parte introductoria. Mas Pozo, de manera deshonesta,{10} insinúa que mi reflexión se encamina hacia este lado. Extrae del contexto una cita y sigue en su trabajo de confundir a los lectores. Cito textualmente el artículo de Pozo:

«En relación a la sustitución de la creación por la evolución queremos señalar el contraste con la siguiente afirmación de Abdalla, solo entendible desde su ideología antidarwinista –y pro diálogo, o armonía biologista– que está mucho más cercana a la ideología creacionista derrocada: «A la luz de la reflexión precedente, la polémica entre «creacionismo» y «evolucionismo científico» solo es posible cuando se mezclan y se confunden dos campos distintos de conocimiento. Un «creacionismo científico», o una «ciencia creacionista», hace resurgir el trascendentalismo científico medieval, en la medida en que vincula directamente la comprensión de la naturaleza a causas metafísicas y trascendentales. Por otro lado, el evolucionismo presentado como «crítica a la religión» o «negación de la fe» pierde su característica científica y se transforma en doctrina metafísica, pues extrapola al campo específico al cual está originariamente vinculado –el conocimiento de la naturaleza– y se dirige a un plano que escapa totalmente a su capacidad de entendimiento.» (pág. 33.) Pero no es ésta la cuestión, el evolucionismo no tiene como meta negar la religión, no es ese su papel, además tal como lo expone Abdalla se da una mezcla de términos que procura una borrosidad de la que es imposible salir. No es lo mismo la religión que la fe, tampoco es lo mismo la religión y Dios. El dios de Aristóteles, el primer motor inmóvil, no es un dios religioso, es un dios al que no se le puede rezar, hacerlo es absurdo. La biología es una ciencia cerrada con conceptos definidos que pertenecen a su propio campo y ningún dios, ninguna sustancia viva incorpórea –como pudiera ser el alma– es objeto de su análisis. Es absurdo decir que la teoría biológica de la evolución critique o niegue la religión.»

No tengo la menor idea de que hace esa reflexión sobre Dios, fe y religión en un artículo sobre mi libro. Mi texto citado, sacado de contexto e intercalado en el citado texto de Pozo, se inserta en una discusión introductoria que apunta justamente a decir que la contraposición entre explicación científica de la evolución y la fe es un equívoco provocado por divulgadores de la ciencia que no comprenden los limites del naturalismo científico y aclara que ese asunto no sería tratado en el libro. En el texto de Pozo la cita está absolutamente fuera de contexto. No retomo esa discusión en ninguna otra parte del libro, a no ser en pasajes rápidos para decir, justamente, que una eventual derogación del darwinismo no significaría la victoria de posturas metafísicas en la ciencia, como el creacionismo. O sea, no hay ninguna relación entre la discusión que planteo en el libro y el debate inocuo y desprovisto de sentido entre creacionismo y darwinismo.

Pero Pozo insiste:

«A finales del siglo XIX Darwin propuso un nuevo mecanismo natural de formación de las especies que negaba no solo el creacionismo, que defendía la creación de todo lo que hay por parte de un ser infinito e incorpóreo sino también el esencialismo aristotélico, no lo olvidemos. El caso es que lo que provoco esta nueva forma de explicación, fue que cambiaron las creencias, las leyes naturales sustituyeron la verdad de los milagros por otra verdad material. Con los milagros o con la creencia en la existencia eterna de formas (especies) o espíritus puros, ya no se explicaba el surgimiento de las especies. O sea, que el darwinismo fue sobre todo una revolución ideológica. Es por tanto normal que los defensores de la ideología vencida sigan revolviéndose y con su revolverse provoquen reacciones como la de este trabajo que ahora pueden leer.» (Pozo, 2011).

Querer llevar el debate para ese campo es juego sucio, es ocultar el foco, es huir de una discusión seria. Es, en fin, temor a ampararse en los propios argumentos racionales ante cuestionamientos que no son clavos flexibles bajo el martillo omnipotente.

Y, curiosamente, en mi propio libro ya afirmaba esto:

«La polémica entre «creacionismo» y «evolucionismo» llegó a ser tan acalorada (y al mismo tiempo tan confusa) que acabó por ofuscar casi toda reflexión seria sobre el darwinismo como paradigma científico. La confusión, inflada por los medios de comunicación, se tornó tan grande que hemos llegado a un punto en que cualquier cuestionamiento científico o epistemológico presentado a la teoría darwinista de la evolución es respondido inmediatamente con críticas al creacionismo, aunque la respuesta carezca visiblemente de conexión lógica con la cuestión presentada. Aún cuando un crítico del paradigma darwinista no muestre tener algún vínculo con doctrinas creacionistas, se sospecha (y así se afirma públicamente) que se trata de un ‘creacionista disfrazado’» (Abdalla, 2010, p. 24).

Y es solamente después de todo ese ejercicio de «recrear» mi libro para poder criticarlo, ocultando su verdadero contenido a los que no lo hayan leído, que Pozo puede concluir su artículo con las siguientes palabras:

«Dejar estos de lado a cambio de creer en la bondad del diálogo o en realidades metafísicas hacen un flaco favor a la posibilidad de conocer lo que nos rodea.» (Pozo, 2011).

El autor debe haber leído sobre «bondad del diálogo» y «realidades metafísicas» en otro libro, no en el mío. Y no confío en la capacidad de «conocer lo que nos rodea» de quien siquiera consigue interpretar un libro escrito para un público amplio.

Lo que puedo concluir de la tentativa de crítica de Pozo es que el autor leyó muy mal el libro que pretendía desmontar y demostrar su «vacuidad». Aún espero un debate más sensato por parte de lectores que, aunque lo refuten de la primera a la última letra, lo hagan a partir de lo que realmente está planteado como idea en el texto y no necesiten inventar argumentos para poder contestarlos.

Notas

{1} Pozo, José Luis. Vacuidades en torno al darwinismo. El Catoblepas, n. 113, Jul/2011. Disponible on-line en: www.nodulo.org/ec/2011/n113p12.htm.

{2} Pozo dice: «las argumentaciones de Abdalla están alejadas totalmente de lo que consideramos que es una tarea seria para hacer filosofía». Por suerte, la autoridad para juzgar lo que es serio o no en filosofía no fue concedida a Pozo sino por él mismo, caso contrario yo tendría que abdicar de mi profesión!

{3} «Queremos señalar el contraste con la siguiente afirmación de Abdalla, solo entendible desde su ideología antidarwinista –y pro diálogo, o armonía biologista– que está mucho más cercana a la ideología creacionista derrocada», afirma Pozo. Y más adelante: «Es por tanto normal que los defensores de la ideología vencida sigan revolviéndose y con su revolverse provoquen reacciones como la de este trabajo que ahora pueden leer». O sea, a pesar de haber rechazado vehementemente cualquier forma de creacionismo en las páginas de mi libro, Pozo intenta acusarme de creacionista. Volveré sobre eso al final de esta réplica.

{4} «La ingenuidad de Abdalla –no quiero afirmar aquí más que esto (...)». Me gustaría saber que más cosas tendría para afirmar...

{5} El autor dice que mi libro presenta «buena narrativa y claridad divulgadora». ¿Será que incluso así no consigue entender lo que dije y repito aquí por medio de citas literales?

{6} Esta reflexión tiene fuerza en el libro, porque muchos confunden «rechazar la teoría actual que explica la evolución (darwinismo)» con «rechazar la evolución», cuando, en verdad, se tratan de dos cosas distintas.

{7} ¿Podría alguien decir, estando en pleno uso de sus facultades mentales, que una nueva «teoría de la evolución» podría no explicar el «hecho de la evolución»? ¿Por qué tendría ese nombre, si no fuese teoría del hecho evolución?

{8} Dedico las páginas 174 a 180 a explicar qué tipos de factores inciden sobre las teorías científicas y que pueden hacerlas mudar.

{9} Se puede encontrar ya en la introducción, en las p. 36 e 37, de donde destaco: «Aunque algunos lectores puedan, eventualmente, sentirse incómodos con los detalles científicos mencionados, es preciso dejar claro que sin este apoyo factual no hay debate posible. El centro de la cuestión está justamente en los detalles.» Vuelvo a esa advertencia en las p. 78, 79; 81 (en especial en la nota 29); 85-87; 94-96; 113 y otras.

{10} La palabra es dura, pero no hay otra. Eso está tan claro en mi libro que no hay explicación para decir que no se comprendió.

Bibliografia

Abdalla, Maurício (2010). La crisis latente del darwinismo. Murcia: Cauac Editoral.

Kuhn, Thomas (2006). O caminho desde «A estrutura». São Paulo: Editora UNESP.

Pozo, José Luis (2011). Vacuidades en torno al darwinismo. El Catoblepas, n. 113, Jul/2011.

Marx, Karl, Engels, Friedrich (1977). Cartas filosóficas e outros escritos. São Paulo: Grijalbo.

Bonnie Bassler habla sobre cómo se comunican las bacterias

Bonnie Bassler, bióloga molecular y profesora en la Universidad de Princeton, dio una plática TED sobre la forma en que se comunican las bacterias. Se pueden activar los subtítulos en español o imprimir esta transcripción:

Las bacterias son los organismos vivos más antiguos de la Tierra.
Han estado ahí por millones de años y son organismos microscópicos unicelulares.
Entonces son sólo una célula y tienen esta propiedad especial, que sólo tienen una pieza de ADN.
Tiene muy pocos genes, y la información genética para codificar todas las cosas que hacen.
La forma en la que las bacterias se ganan la vida es consumiendo nutrientes del medio ambiente, para crecer el doble de su tamaño, partirse a si mismas por la mitad, y una célula se convierte en dos, y así sucesivamente, una y otra vez.
Sólo crecen y se dividen, y crecen y se dividen –una vida más o menos aburrida, salvo que lo que yo diría es que usted tiene una increíble interacción con estas criaturas.
Sé que ustedes piensan en sí mismos como humanos, y más o menos así es como yo pienso en ustedes.
Se supone que este hombre representa a un ser humano genérico, y todos los círculos en este hombre son todas las células que componen su cuerpo.
Hay aproximadamente un billón de células humanas que hacen que cada uno de nosotros sea quien es, y que nos permiten poder hacer todas las cosas que hacemos, pero usted tiene 10 billones de células bacterianas en usted o sobre usted en cualquier momento de su vida.
Así, hay 10 veces más células bacterianas que células humanas en un ser humano.
Y, por supuesto, es el ADN el que cuenta, así que aquí están todas las A, T, G y C que constituyen su código genético, y le dan todas sus encantadoras características.
Usted tiene unos 30.000 genes.
Pues resulta que tiene 100 veces más genes de bacterias desempeñando un papel en usted o dentro de usted a lo largo de su vida.
En el mejor de los casos, usted es humano en un 10 por ciento, pero es más probable que sea humano en un uno por ciento, aproximadamente, dependiendo de cuál de estos parámetros prefiere.
Sé que piensan en ustedes como seres humanos, pero yo pienso en ustedes como bacterias en un 90 o 99 por ciento.
Estas bacterias no son jinetes pasivos, son increíblemente importantes, nos mantienen vivos.
Nos cubren con una armadura invisible que mantienen a las amenazas del medio ambiente fuera de manera que estamos saludables.
Ellas digieren nuestra comida, fabrican nuestras vitaminas, y en realidad educan a su sistema inmunológico para mantener a los microbios malos fuera.
Así que hacen todas estas cosas sorprendentes que nos ayudan y son vitales para mantenernos con vida, y que nunca reciben crédito por ello.
Pero consiguen un montón de créditos, ya que hacen un montón de cosas terribles también.
Así hay todo tipo de bacterias en la Tierra que no tienen nada que hacer en usted o dentro de usted en ningún momento, y si están allí, lo ponen increíblemente enfermo.
Y así, la pregunta para mi laboratorio no es si quiere pensar en todas las cosas buenas quehacer las bacterias, o en todas las cosas malas que hacen.
La pregunta que tenemos es ¿cómo logran hacer algunas cosas?
Quiero decir, son tan increíblemente pequeñas que se necesita un microscopio para ver una.
Viven este tipo de vida aburrida, donde crecen y se dividen, y siempre han sido consideradas como organismos asociales y solitarios.
Y así, nos pareció que simplemente son demasiados pequeñas para tener un impacto sobre su medio ambiente si actuaran apenas como individuos.
Entonces empezamos a pensar si no podría haber una forma diferente en la que las bacterias viven.
La clave para esto vino de otra bacteria marina, una bacteria llamada Vibrio fischeri.
Lo que estas viendo en esta diapositiva es sólo una persona de mi laboratorio sosteniendo un frasco con un cultivo líquido de una bacteria, una bacteria inocua y hermosa que proviene del océano, llamada Vibrio fischeri.
Esta bacteria tiene como propiedad especial, que emite luz, así que genera bioluminiscencia, así como las luciérnagas generan luz.
No estamos haciendo nada a las células aquí.
Simplemente tomamos esta foto apagando las luces de la sala, y esto es lo que vemos.
Lo que fue realmente interesante para nosotros no fue que la bacteria emitiera luz, sino cuándo la emitía.
Lo que observamos es que cuando las bacterias están solas, como cuando se encontraban en una suspensión diluida, no había luz.
Pero cuando crecían hasta un cierto número de células todas las bacterias encendían su luz al mismo tiempo.
La pregunta que teníamos era, ¿cómo pueden las bacterias, estos organismos primitivos, diferenciar entre el momento en el que estaban solas, y el momento en el que estaban en una comunidad, y luego hacer algo todas juntas?
Lo que hemos averiguado es que la forma en que lo hacen es hablando entre sí, y hablan con un idioma químico.
Se supone que esto es mi célula bacteriana.
Cuando esta sola no genera ningún tipo de luz.
Pero, lo que si hace es crear y secretar moléculas pequeñas en las que se puede pensar como si fueran hormonas, y estos son los triángulos de color rojo, y cuando la bacteria esta sola, las moléculas flotan y no hay luz.
Pero cuando las bacterias crecen y se duplican y todas están participando en la generación de estas moléculas, la molécula –la porción extracelular de esa molécula aumenta en proporción al número de células.
Y cuando la molécula llega a una cierta cantidad que le dice a las bacterias cuántas vecinas hay, ellas reconocen esa molécula y todas las bacterias generan luz en sincronía.
Así es como funciona la bioluminiscencia – ellas están hablando con estas palabras químicas.
La razón por la que Vibrio fischeri está haciendo esto proviene de la biología.
De nuevo, otro reconocimiento para los animales en el océano, Vibrio fischeri viven este calamar.
Lo que estas viendo es el calamar hawaiano de rabo corto, y esta girando de espaldas, y lo que espero que puedan ver son estos dos lóbulos brillantes que son la casa de estas células de Vibrio fischeri, viven allí, un gran número de células la molécula está allí, y están generando luz.
La razón por la que el calamar está dispuesto a aguantar a estos pequeños vándalos es porque quieren esa luz.
La forma que funciona esta simbiosis es que este pequeño calamar vive justo en frente de la costa de Hawai, en aguas poco profundas.
El calamar es nocturno, por lo que durante el día se entierra en la arena y duerme, pero luego por la noche tiene que salir a cazar.
En noches brillantes cuando hay mucha luz de la luna o de las estrellas esa luz puede penetrar la profundidad del agua en la que el calamar vive, dado que son apenas un par de pies de agua.
Lo que el calmar ha desarrollado es un obturador que puede abrir y cerrar sobre este órgano especializado de luz que sirve de vivienda a las bacterias.
Entonces tienen detectores en la espalda por lo que pueden percibir la cantidad de luz de las estrellas o de la luna que golpea su espalda.
Así que abren y cierran el obturador de modo que la cantidad de luz que sale de la parte inferior – la cual es producida por la bacteria– coincide exactamente con la cantidad de luz que choca con la espalda del calamar, de modo que el calamar no tiene una sombra.
De hecho, utiliza la luz de las bacterias para contra-iluminarse a sí mismo en un dispositivo de lucha contra los depredadores de forma que estos no pueden ver su sombra, calcular su trayectoria y comérselo.
Es como el bombardero Stealth del océano.
Pero, entonces, si lo piensan, el calamar tiene un terrible problema porque tiene este cultivo espeso y moribundo de bacterias y no puede mantener eso.
Así que lo que ocurre es que cada mañana cuando sale el sol el calamar vuelve a dormir, se entierra en la arena, y tiene una bomba que está ligada a su ritmo circadiano, y cuando sale el sol, bombea alrededor del 95 por ciento de las bacterias.
Ahora que las bacterias están diluidas, la pequeña molécula de la hormona se ha ido, así que no está generando luz – pero, por supuesto, al calamar no le importa, está dormido en la arena.
Y a medida que pasa el día las bacterias se duplican, liberan la molécula y, a continuación, la luz se enciende por la noche, exactamente cuando el calamar quiere.
Primero descubrimos cómo hacían las bacterias esto, pero luego trajimos las herramientas de la biología molecular al asunto para saber realmente cuál es el mecanismo.
Y lo que hemos encontrado –así que aquí está, de nuevo, lo que se supone que es mi célula bacteriana– es que Vibrio fischeri  tiene una proteína – esa es la caja roja – es una enzima que crea esa pequeña molécula de hormona – el triángulo rojo.
T luego a medida que las células crecen, todas están liberando esa molécula en el medio ambiente, por lo que existe gran cantidad de moléculas allí.
Y las bacterias también tienen un receptor en su superficie celular que se adapta con las moléculas como una llave y una cerradura.
Estos son como los receptores en la superficie de sus células.
Cuando la molécula se incrementa hasta una cierta cantidad –lo que dice algo sobre e número de células– Se encaja en ese receptor y la información entra en las células que les dice que enciendan este comportamiento colectivo de generar luz.
Esto es interesante porque en la última década hemos descubierto que no se trata sólo de una anomalía de esta ridícula bacteria brilla-en-la-oscuridad que vive en el océano –todas las bacterias tiene sistemas como este.
Así que ahora lo que entendemos es que todas las bacterias pueden hablar entre si.
Ellas fabrican palabras químicas, reconocen esas palabras y activan comportamientos de grupo que solo son exitosos cuando todas las células participan al unísono.
Tenemos un nombre elegante para esto, lo llamamos detección de quórum.
Votan con estos votos químicos, los votos son contados, y luego todo el mundo responde a la votación.
Lo que es importante para la charla de hoy es que sabemos que hay cientos de comportamientos que las bacterias llevan a cabo e este estilo colectivo.
Pero, es que es probablemente más importante para ustedes es la virulencia.
No es que un par de bacterias entren en usted y empiezan a secretar toxinas – usted es enorme, eso no tendría ningún efecto en usted.
Lo que hacen, ahora sabemos, es entrar en usted, esperar, comenzar a crecer, contarse a sí mismas con esas pequeñas moléculas, y reconocer cuando han llegado al número correcto de células, de forma que si todas las bacterias lanzan junta su ataque virulento, tengan éxito en vencer a un anfitrión enorme.
Las bacterias siempre controlan su patogenicidad con detección de quórum.
Así es como funciona.
También exploramos, entonces, lo que son estas moléculas –estos eran los triángulos rojos en mis diapositivas de antes.
Esta es la molécula de Vibrio fischeri.
Esta es la palabra con la que hablan.
Entonces empezamos a observar otras bacterias y esta es solo una muestra de las moléculas que hemos descubierto.
Lo que yo espero que puedan ver es que las moléculas están relacionadas.
La parte izquierda de la molécula es idéntica en cada una de las especies de bacterias.
Pero la parte derecha de la molécula es un poco diferente en cada especie.
Lo que esto hace es dar exquisitas características por especie a estos idiomas.
Cada molécula encaja en los receptores de su socio y no otro.
Así que estas son conversaciones privadas, secretas.
Estas conversaciones son para comunicación entre miembros de la misma especie.
Cada bacteria utiliza una molécula particular que es su idioma, que le permite contar a sus propios hermanos.
Una vez que llegamos tan lejos, pensamos que estábamos empezando a comprender que estas bacterias tienen conductas sociales.
Pero en lo que realmente estábamos pensando es que la mayor parte del tiempo las bacterias no viven por sí mismas, viven en increíbles mezclas, con cientos o miles de otras especies de bacterias.
Y esto está representado en esta diapositiva. Esta es su piel.
Esta es sólo una imagen- una micrografía de su piel.
Cualquier parte de su cuerpo, se ve muy parecida a esta, y lo que espero que pueda ver que hay todo tipo de bacterias allí.
Así empezamos a pensar si esto es realmente acerca de la comunicación en las bacterias, y si se trata de contar a sus vecinos, no es suficiente ser capaz de hablar sólo con su propia especie.
Tiene que haber una manera de hacer un censo del resto de las bacterias en la población.
Así que regresamos a la biología molecular y empezamos a estudiar diferentes bacterias, y lo que hemos encontrado ahora es que de hecho, las bacterias son multilingües.
Todas tienen un sistema específico por especie – Tiene una molécula que dice “yo”.
Pero entonces, corriendo en paralelo a ese, hay un segundo sistema que hemos descubierto, que es genérico.
Tienen una segunda enzima que crea una segunda señal y que tiene su propio receptor, y esta molécula es el idioma comercial de las bacterias.
Es utilizada por todas las diferentes bacterias y es la lengua de comunicación entre especies.
Lo que pasa es que las bacterias son capaces de contar cuántos de mí y cuántos de ustedes.
Ellas llevan esa información dentro de sí y deciden qué tareas llevar a cabo dependiendo de quiénes son la minoría y quiénes son la mayoría de cualquier población.
Luego, una vez más nos dirigimos a la química, y descubrimos que es esta molécula genérica –eso eran los óvalos rosados en mi última diapositiva.
Es una pequeña molécula de carbono cinco.
Lo importante es que aprendimos que cada bacera tiene exactamente la misma enzima y fabrica exactamente la misma molécula.
Así que todas están utilizando esta molécula ara la comunicación entre especies.
Este es el esperanto bacterial.
Una vez que llegamos allí, empezamos a aprender que las bacterias pueden hablar entre sí con este idioma químico.
Pero lo que empezamos a pensar es que tal vez hay algo práctico que podemos hacer aquí también.
Les he dicho que todas las bacterias  tienen estos comportamientos sociales, se comunican con estas moléculas.
Por supuesto, también he dicho que una de las cosas importantes que hacen es iniciar patogenicidad utilizando detección de quórum.
Pensamos, ¿qué pasaría si hacemos que estas bacterias no puedan hablar o no puedan escuchar?
¿No podrían estos se nuevos tipos de antibióticos?
Por supuesto, usted ha escuchado y ya sabe que nos estamos quedando sin antibióticos.
Las bacterias son increíblemente resistentes a múltiples drogas en este momento, y eso es debido a todos los antibióticos que utilizamos para matar bacterias,  los que, o bien rompen la membrana bacterial, o hacen que la bacteria no pueda replicar su ADN.
Matamos bacterias con antibióticos tradicionales y eso selecciona a los mutantes resistentes.
Y, por supuesto, ahora tenemos este problema mundial en las enfermedades infecciosas.
Pensamos, que tal si hiciéramos algo como modificaciones de comportamiento, hacer que estas bacterias no puedan hablar, no puedan contar, y no sepan generar virulencia.
Y eso es exactamente lo que hemos hecho y hemos usado dos estrategias.
La primera es que hemos tomado como objetivo el sistema de comunicación entre miembros de cada especie.
Y hemos hecho moléculas que se ven como las moléculas reales –que ustedes vieron— pero son un poco diferentes.
Y así, las moléculas se ajustan a estos receptores, y bloquean el reconocimiento de la molécula real.
Apuntando al sistema de color rojo, lo que podemos hacer es hacer moléculas anti-detección de quórum para una especie específica, o para una enfermedad específica.
Hemos hecho lo mismo con el sistema rosado.
Hemos tomado esa molécula universal y la modificamos un poco así que hemos hecho antagonistas del sistema de comunicación entre especies.
La esperanza es que estos se utilizarán como antibióticos de amplio espectro que funcionan contra todas las bacterias.

Para terminar voy a mostrarles la estrategia.
En esta estoy usando la molécula intra-especie, pero la lógica es exactamente la misma.
Lo que sabemos es que cuando la bacteria entra en el animal, en este caso un ratón, no inicia la virulencia de inmediato.
Entra, empieza a crecer, comienza a secretar sus moléculas de detección de quórum, reconoce cuando tiene suficientes bacterias que ahora van a lanzar su ataque, y el animal muere.
Lo que hemos sido capaces de hacer es generar estas infecciones virulentas, pero las generamos en conjunto con nuestras moléculas anti-detección de quórum – así que estas son moléculas que se parecen a las reales, pero son un poco diferentes, lo que he representado en esta diapositiva.
Lo que sabemos es que si tratamos a los animales con una bacteria patógena –una bacteria patógena resistente a múltiples  drogas— al mismo tiempo que administramos nuestra molécula anti-detección de quórum, de hecho el animal vive.
Pensamos que esta es la próxima generación de antibióticos y que nos va a permitir superar, al menos inicialmente, este gran problema de la resistencia.
Lo que estero que piensen, es que las bacterias pueden hablar entre sí, que pueden utilizar productos químicos como sus palabras, que tiene un léxico químico increíblemente complicado, que solo ahora estamos empezando conocer.
Por supuesto, lo que eso permite a las bacterias es ser multicelulares.
Así, en el espíritu de TED ellas están haciendo cosas juntas porque eso marca diferencia.
Lo que pasa es que estas bacterias tienen comportamientos colectivos y pueden llevar a cabo tareas que nunca podrían lograr si simplemente actuaran como individuos.
Lo que me gustaría poder argumentar adicionalmente es que esta es la invención de la multicelularidad.
Las bacterias han estado en la Tierra por miles de millones de años.
Los seres humanos –un par de cientos de miles.
Creemos que las bacterias hicieron las reglas con las cuales funciona la organización multicelular.
Creemos que, mediante el estudio de las bacterias, vamos ha ser capaces de tener conocimientos sobre la multicelularidad en el cuerpo humano.
Sabemos que, si podemos comprender los principios y las normas en este tipo de organismos primitivos, la esperanza es que serán aplicados a otras enfermedades y comportamientos humanos también.
Espero que lo que han aprendido es que las bacterias pueden distinguirse entre sí.
Mediante el uso de estas dos moléculas ellas pueden decir “yo” y pueden decir “tú”.
Una vez más, por supuesto, que es lo que nosotros hacemos, tanto en forma molecular, como también de manera externa, pero yo pienso en el material molecular.
Esto es exactamente lo que sucede en su cuerpo.
No es como si sus células cardiacas y renales estuvieran mezcladas todos los días, y eso es porque está toda esta química ocurriendo, estas moléculas que dicen quién es cada uno de estos grupos de células, y que tareas deben realizar.
De nuevo, creemos que las bacterias inventaron eso, y usted ha evolucionado unas cuantas cosas adicionales, pero todas las idea están en estos sistemas simples que podemos estudiar.
La ultima cosa es, sólo ara reiterar que existe una parte práctica , que hemos hecho estas moléculas anti-detección de quórum que se están desarrollado como nuevos tipos de terapias.

Pero entonces, para terminar con un reconocimiento para todas las bacterias buenas y milagrosas que viven en la Tierra, también hemos hecho moléculas que facilitan la detección de quórum.
Hemos trabajado en esos sistemas para hacer que las moléculas funciones mejor.
Recuerde que usted tiene 10 veces más células bacterianas en usted o dentro de usted, manteniéndolo saludable.
Lo que también estamos tratando de hacer es de mejorar la conversación de las bacterias que viven con usted como mutualistas, con la esperanza de hacerlo más saludable, mejorando estas conversaciones, a fin de que las bacterias puedan hacer las cosas que queremos que hagan mejor de lo que lo harían por su propia cuenta.
Por último queremos mostrarles este es mi equipo de Princeton, Nueva Jersey.
Todo lo que les he dicho fue descubierto por alguien en esa foto.
Espero que cuando aprendan cosas, acerca de cómo funciona el mundo natural --
Sólo quiero decirles que siempre que ustedes leen algo en el periódico o escuchan hablar de algo ridículo en el mundo natural, fue realizado por un niño.
La ciencia es hecha por ese grupo demográfico.
Todas estas personas tiene entre 20 y 30 años, y son el motor que impulsa los descubrimientos científicos en este país.
Es una suerte trabajar con este grupo demográfico.
Yo sigo haciéndome más y más vieja y ellos tienen siempre lamisca edad y es simplemente un trabajo loco y encantador.

Quiero darles las gracias por haberme invitado aquí, es un gran placer para mí haber venido a esta conferencia.

Se vienen años de incertidumbre y caos mundial

Entrevista con Immanuel Wallerstein, académico e investigador en la Universidad de Yale. 15/08/2011

El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporáneo, y durante su reciente visita a Ecuador ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.

El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.

Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la bancarrota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.

Estima que el desenlace ocurrirá dentro de dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.

“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.

Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía estadounidense, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.

El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.

Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual. La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crac”.

Teniendo en cuenta estas consideraciones el pronóstico del teórico estadounidense para los próximos años es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

China y países emergentes

Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.

Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos estadounidenses, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.

Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos estadounidenses. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”. Justamente el problema está en determinar cuándo es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.

Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos estadounidenses hace dos o tres años”. Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.

En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la Unasur, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para unos que para otros”.

Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.

Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur.

La esquiva Gran Idea

Neal Gabler
The New York Times, 20 agosto 2011


LAS IDEAS SIMPLEMENTE no son lo que solían ser. Érase una vez que podían encender los fuegos de debate, estimular otros pensamientos, incitar revoluciones y fundamentalmente cambiar las maneras en que vemos al mundo y pensamos respecto a éste.
Podían penetrar la cultura   general y convertir a los pensadores en celebridades –sobre todo a Albert Einstein, pero también a Reinhold Niebuhr, Daniel Bell, Betty Friedan, Carl Sagan y Stephen Jay Gould, por mencionar a unos cuantos. Las ideas en sí hasta podían hacerse famosas, por ejemplo: "el fin de la ideología", "el medio es el mensaje", "la mística femenina", "la teoría del Big Bang", "el fin de la historia". Una gran idea podía acaparar la portada de la revista Time -" ¿Acaso Dios está muerto?"– e intelectuales estadounidenses como Norman Mailer, William F. Buckley Jr. y Gore Vidal a veces hasta eran invitados a los sofás de los programas televisivos de entrevistas. Cuánto tiempo hace de eso.
Si nuestras ideas ahora parecen más pequeñas, no es porque seamos más tontos que nuestros antepasados, sino porque sencillamente no nos importan tanto las ideas como a ellos. Hoy, las ideas que no se pueden convertir instantáneamente en dinero tienen tan poco valor intrínseco que menos personas las generan y menos medios las difunden.
No es ningún secreto, particularmente en Estados Unidos, que vivimos en una era post-Ilustración en la que la racionalidad, la ciencia, el argumento lógico y el debate han perdido la batalla en muchos sectores ante la superstición, la fe, la opinión y la ortodoxia. Hemos retrocedido intelectualmente de los modos avanzados del pensamiento a los modos antiguos de la creencia.
Se da el eclipse del intelectual público a manos del experto que sustituye la reflexión por la barbaridad, y el declive del ensayo en las revistas de interés general. Y está el surgimiento de una cultura cada vez más visual, particularmente entre los jóvenes –una forma en la que las ideas son más difíciles de expresar.
Sin embargo, la verdadera causa de un mundo post-idea podría ser la información en sí. En una época en que sabemos más de lo que jamás hemos sabido, pensamos menos en ello.
Cortesía de la internet, parecemos tener acceso inmediato a cualquier cosa que cualquiera pudiera querer saber jamás. Sin embargo, en el pasado, recabábamos información no simplemente para saber cosas. También lo hacíamos para convertirla en algo mayor que hechos y, a final de cuentas, más útil: en ideas que le daban sentido a la información. Buscábamos no sólo aprender el mundo, sino comprenderlo, lo cual es la función principal de las ideas. Las grandes ideas nos explican el mundo y el uno al otro.
Sin embargo, si la información otrora fue material para las ideas, durante la década pasada se ha convertido en competencia. Estamos inundados con tanta información que no tendríamos tiempo para procesarla aún si quisiéramos, y la mayoría de nosotros no quiere.
En efecto, estamos viviendo dentro del nimbo de una ley de Gresham informativa en la que la información trivial expulsa a la información importante, pero también es una ley de Gresham conceptual en la que la información, trivial o no, destierra a las ideas.
Preferimos saber por encima de pensar porque saber tiene más valor inmediato. Nos mantiene informados, nos mantiene conectados. Definitivamente no es un accidente que el mundo post-idea haya surgido al lado del mundo de las redes sociales. Aún cuando hay sitios y blogs dedicados a las ideas, Twitter, Facebook, MySpace, Flickr, etcétera, son básicamente casas de intercambio de información, diseñadas para alimentar el hambre de información, aunque difícilmente esta sea la clase de información que genera ideas. Es en gran parte inútil salvo en la medida en que hace que el poseedor de la información se sienta, pues, informado. Y estos sitios están sustituyendo a la palabra impresa, que es donde típicamente se han gestado las ideas.
Son formas de distracción o antipensamiento.
Las implicaciones de una sociedad que ya no piensa en grande son enormes. Las ideas no son sólo juguetes intelectuales. Tienen efectos prácticos.
Un amigo mío se preguntaba, por ejemplo, dónde estaban los John Rawls y Robert Nozick, filósofos que pudieron enaltecer nuestra política.
Uno podría ciertamente plantear el mismo argumento respecto a la economía, donde John Maynard Keynes sigue siendo el centro del debate casi 80 años después de proponer su teoría del estímulo gubernamental. Esto no quiere decir que los sucesores de Rawls y Keynes no existen, pero tienen pocas probabilidades de tener arrastre en una cultura que tiene tan poco uso para las ideas. Todos los pensadores son víctimas del exceso de información.
Sin duda habrá aquellos que digan que las grandes ideas han emigrado al mercado, pero hay una enorme diferencia entre los inventos que generan ganancias y las ideas intelectualmente retadoras. A algunos emprendedores, como Steven P. Jobs de Apple, se les han ocurrido algunas ideas brillantes en el sentido de "invención" de la palabra.
Aún así, estas ideas podrían cambiar la manera en que vivimos, pero no la manera en que pensamos. Son materiales, no conceptuales. Son los pensadores los que están escasos.
Lo que augura el futuro es más y más información –montañas de ella. No habrá nada que no sepamos. Sin embargo, no habrá nadie que piense al respecto.
Piense en ello.

Neal Gabler es el autor de "Walt Disney: The Triumph of the American Imagination".

MENTIROSOS POR NATURALEZA


Rastrean las raíces del engaño
Según David Livingston Smith, quien ha estudiado a fondo el fenómeno de la mentira, nuestros cerebros evolucionaron para manejar el engaño como una herramienta de sobrevivencia, ningún humano es del todo honesto y el mentiroso más efectivo es el que se cree sus mentiras… ¿Le creemos?

Jesús Pacheco, reportero de El Ángel
Reforma, 11 de enero de 2009, México

La mayoría de las personas no está consciente de qué tan a menudo miente; sin embargo, la mentira forma parte de la política de la vida diaria y ha jugado un papel importante en la historia, asegura David Livingston Smith, director del Instituto para las Ciencias Cognitivas y la Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra, donde también enseña filosofía.
En entrevista,  le pedimos que nos diga brevemente por qué mentimos, aunque sabemos que tiene un libro completo para responder a esa pregunta: Why We Lie: The Evolutionary Roots of Deception and the Unconscious Mind (St Martin's Press).
"Mentimos porque hacerlo benefició algunas veces a nuestros ancestros prehistóricos, y con frecuencia nos beneficia hoy", afirma Smith a manera de resumen de una idea que poco a poco irá desmenuzando en el resto e la entrevista.
Y entre los más capacitados hoy en día para mentir cita a los políticos, a quienes etiqueta como mentirosos profesionales. Además, sostiene que cualquier político que trate de ser sincero tendrá una carrera desastrosa.
"El engaño político es parte de la lógica de la democracia: cada político debe tratar de seducir al público. Por ello es sumamente importante que la prensa haga todo lo posible por exponer esas mentiras antes que consentir acríticamente a los políticos. Tenemos que hacerles tan difícil como sea posible que saquen provecho de nosotros", expresa
Smith es también autor de The Most Dangerous Animal: Human Nature and the Orígíns of War (St. Martin's Press), libro en el que continúa el estudio inclemente sobre la naturaleza humana iniciado con la investigación sobre la mentira, pero en esta entrega examina cómo el humano está programado biológicamente para pelear.

¿Por qué mentimos tanto?
La mayoría de la gente no está consciente de qué tan a menudo miente. Incluso te dirán que raras veces o nunca lo hacen. ¡Eso es porque se mienten a sí mismos sobre la mentira! Mentimos tan a menudo porque la mentira hace la vida más fácil. Como la mentira es un rasgo humano muy extendido, mentir muy poco pondría a una persona en desventaja competitiva Por otra parte, mentir demasiado es también desventajoso, porque impide que otros confíen en ti. Los mentirosos exitosos encuentran el justo equilibrio entre mentir mucho y muy poco.

¿Y por qué mentimos tan bien?
La mayoría de la gente no miente muy bien cuando está tratando de hacerlo; mentimos mejor cuando creemos nuestra propia mentira. Una persona que cree su propia mentira es mucho más convincente que alguien consciente de su propio engaño. Por ejemplo, un hombre que dice a una mujer que la ama para conseguir llevarla a la cama tendrá mayores probabilidades de éxito si se cree su propia historia. El autoengaño nos ayuda a mentir a otros con más eficacia.

¿Cómo están relacionados el engaño y la mentira?
Creo que es útil definir la mentira como cualquier forma de conducta que tenga el propósito de engañar a otros. Mentir puede ser un acto verbal o no verbal.
Usar cosméticos para falsear el aspecto de la cara de alguien, teñir el cabello para disfrazar el color verdadero, emplear fragancias artificiales, utilizar ropa para disfrazar el aspecto verdadero de nuestros cuerpos, cambiar nuestro aspecto con cirugía plástica son todas maneras de mentir.
Cuando te das cuenta de ello, entiendes que nuestras vidas están llenas de deshonestidad.

¿Y cómo están relacionados el engaño y la mentira con la política?
Los políticos son mentirosos profesionales. Para ser elegido, un político necesita hacerse atractivo para los votantes potenciales. El modo más efectivo para un político de hacerse atractivo a los votantes es mintiéndoles: diciéndoles lo que quieren oír. Te aseguro que cualquier político que trate de ser sincero tendrá una carrera desastrosa. El engaño político es parte de la lógica de la democracia: cada político debe tratar de seducir al público.
Por ello, es sumamente importante que la prensa haga todo lo posible por exponer esas mentiras, antes que consentir acríticamente a los políticos. Tenemos que hacerles tan difícil como sea posible que saquen provecho de nosotros.
A un nivel más personal, la mentira forma parte de la política de la vida diaria Los mentirosos expertos son más populares y exitosos que quienes mienten con menos eficacia.
Eso se debe a que los mentirosos expertos son más capaces de manipular las impresiones de la gente para su provecho.
A la mayoría de la gente no le gusta escuchar esto, porque quieren creer que la sociedad tiene un orden moral, en el que la bondad es premiada y la maldad es castigada
Pero eso es una mentira que nuestros padres y profesores nos dicen cuando somos jóvenes y lo creemos. Es un cuento de hadas.

Mentir está entre nuestros instintos más básicos, ¿por qué?
La naturaleza está llena de engaños: las plantas y los animales "se mienten" habitualmente unos a otros. Por ejemplo, las serpientes inofensivas simulan ser parte de especies venenosas para alejar a sus depredadores.
Hay plantas con flores que imitan el aspecto y el olor de avispas femeninas para atraer a los machos que son engañados en la polinización (doy muchos más ejemplos en mi libro Why We Lie).
En ambos casos, y muchos otros, un organismo manipula el comportamiento de otro mediante engaños. ¿Por qué sucede esto?
La biología evolutiva nos da una respuesta que considero correcta. En la naturaleza hay una feroz competencia por recursos limitados.
Aquellos individuos que sean capaces de utilizar el engaño para tomar ventaja probablemente sobrevivirán y pasarán esa capacidad de engañar a su descendencia, y aquella que no pueda engañar probablemente morirán antes incluso de que puedan dejar descendencia.
Creo que eso es lo que sucedió con la evolución humana. Los seres prehistóricos que fueron capaces de mentir de forma efectiva fueron más exitosos que aquellos incapaces de hacerlo. Los mentirosos prosperaron y hemos heredado su tendencia a engañar. Por ello somos mentirosos por naturaleza.

¿Dónde están las raíces de nuestro hábito de mentir?
Probablemente estén en nuestros genes. Mentir es un rasgo normal, previsible y probablemente necesario de los humanos.

¿Las mentiras nos protegen de algo?
Por supuesto. Algunas veces mentimos para protegemos. Por ejemplo, si fuiste infiel a tu esposa, podrías mentirle para impedirle que lo descubra, porque si lo averigua podría querer divorciarse de ti. Pero es un error pensar en mentir completamente en términos de protección de ti mismo.
Por lo general, mentimos para ganar algún tipo de ventaja ilegítima, y protegerse uno mismo es sólo un modo de hacer eso. Con frecuencia decimos que mentimos para protegernos porque suena moralmente más aceptable que decri que mentimos para aprovecharnos de los otros, aun cuando esto suena ser más exacto.

Si nuestros cerebros no hubieran evolucionado para lidiar con el engaño, ¿qué nos habría sucedido?
Hay una teoría muy interesante de que la inteligencia humana se desarrolló a partir de la necesidad de manejar las complejidades de la vida social.
La idea es que las danzas sociales enormemente complicadas necesarias para sobrevivir en sociedad –especialmente los sofisticados procesos mentales requeridos para mentir o detectar mentiras– fueron las fuerzas que hicieron que los seres humanos desarrollaran grandes cerebros y notable inteligencia.
Si esa teoría es correcta, entonces la tendencia a mentir ha sido una bendición, porque nos permitió desarrollar el poder cerebral de aprender una lengua, establecer civilizaciones, y desarrollar la ciencia, la tecnología, el arte y la filosofía.
Seguramente, la cultura como la conocemos sería imposible de no ser porque fuimos capaces de mentir todos los días.

Se dice que con la verdad podemos llegar lejos, y que la mentira tiene pies muy cortos, ¿es cierto eso?
No, es mentira Por desgracia, la mentira a menudo se extiende más rápidamente que la verdad.

Algunos especialistas creen que mentir es un componente esencial de nuestra inteligencia social, ¿qué opina?
Así es. Una persona incapaz de mentir sería, un marginado social. La mentira es una parte enorme de las habilidades sociales.
Por ello los padres enseñan a sus hijos cómo mentir. Desde luego, los padres afirman enseñarles a no mentir, pero eso es absurdo.
Simplemente nos mentimos a nosotros mismos sobre lo que hacemos. Decimos que enseñamos a nuestros niños a ser "corteses", "respetuosos", "diplomáticos", etcétera, pero esas son a menudo sólo palabras para ciertas formas de engaño social.

Se dice que la memoria relacionada con situaciones traumáticas nos hace mentir, ¿por qué sucede eso?
Hay algunas cosas sobre las que mentimos porque es doloroso hablar de ellas con sinceridad o porque son cosas que nos avergonzarían si los demás las descubrieran.

¿Hay lugares, países, climas en el planeta en los que la gente mienta más?
Tal vez. Creo que ciertas culturas exigen mucho más falta de honestidad que otras.
Por ejemplo, en Jamaica, donde nació mi esposa, se habla bastante directamente sobre cosas que en Norteamérica serían evitadas, disimuladas o encubiertas.
Obviamente, las culturas que exigen un alto nivel de conformidad social estimulan la falta de honradez más que aquellos que no lo hacen
Sin embargo, es importante recordar que la mentira es frecuente en todas las culturas, porque la tendencia a mentir está profundamente arraigada a la naturaleza humana.

El mundo es de los ricos

TOM BRADY
The New York Times, 20 agosto 2011

Aunque la economía mundial parece estar en caída libre, hay muchos bolsillos donde las recientes caídas del DAX y el Dow tienen el mismo efecto que las noticias del clima en tierras distantes. Sólo te importan si tú eres al que le cae la lluvia.
En los lugares donde abunda el dinero, tanto nuevo como viejo, algunas veces la pregunta más importante es dónde gastarlo y en qué.
Para algunos funcionarios chinos que ya han adquirido el auto Mercedes-Benz, la colección de jade antiguo y el departamento costoso, la siguiente inversión es de naturaleza más carnal, reportó The New York Times. Para un urbanizador en la nueva megaciudad de Shenzhen, eso significa gastar alrededor de 6 mil 100 dólares mensuales en el afecto de una estudiante de arte, de 20 años.
"Tener una amante es como jugar golf", dijo Jiap (sin brindar su nombre completo) a The Times. "Ambos son pasatiempos caros".
Israel, alguna vez visto como un ejemplo brillante de igualdad, con una tradición que incluye el rígidamente igualitario kibutz, ahora tiene una de las brechas entre ricos y pobres más grandes del mundo industrializado, reportó The Times. El resentimiento público hacia el puñado de familias israelíes acaudaladas es uno de los motivadores principales tras las protestas de plantones en tiendas de campaña que han sacudido al país.
"Lo que mantiene a esta gente en las calles es la pregunta de que si todos pasamos por momentos difíciles y todos pagamos impuestos, ¿quién se lleva las ganancias?", dijo Daphni Leef, cineasta de 25 años que inició este movimiento de protesta con un mensaje en Facebook, a The Times. "Sabemos que hay ciertas familias que tienen mucho dinero y mucha influencia y no hay transparencia. La gente se siente engañada".
El problema con la economía israelí se deriva de la forma en que los activos estatales precarios fueron privatizados en los 80 y 90, cuando fueron vendidos a quienes podían comprarlos, dijo Daniel Doron, director del Centro para el Progreso Social y Económico de Israel, a The Times. Esto llevó a niveles peligrosos de consolidación, similares ala situación en la ex Unión Soviética, así como en Egipto y Siria.
Una vez que la economía comenzó a adquirir impulso a fines de los 90, estas compañías usaron sus poderosas posiciones en el mercado para elevar los precios, dijo Doron a The Times y añadió: "hoy en día, toda la economía israelí se basa en élites rapaces que despelucan a los consumidores".
Si algunas de esas élites rapaces adoptaran un enfoque más equitativo, quizás una parte de la ira hacia ellos se disiparía. Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo, con un valor neto de alrededor de 50 mil millones de dólares, escribió sobre su decepción con el sistema fiscal estadounidense en The Times. Su queja: él no paga lo suficiente.
Aún cuando le pagó 6 millones 938 mil 744 dólares al Gobierno de EU el año pasado, señaló que eso era sólo el 17.4 por ciento de su ingreso sujeto a impuestos, una tasa mucho más baja que el promedio del 36 por ciento que pagan sus 20 colegas en su oficina de Berkshire Hathaway.
Durante la reciente crisis por el techo de deuda en EU, Buffett escribió: "nuestros líderes han pedido un 'sacrificio compartido'. Sin embargo, cuando lo hicieron, a mí me eximieron. Verifiqué con mis amigos mega-ricos para saber cómo lo iban a resentir. Tampoco ellos se vieron afectados".
Esto tiene que cambiar o el futuro de EU está en peligro y su legitimidad como líder mundial bajo amenaza.
"Mis amigos y yo hemos sido mimados durante tiempo suficiente por un Congreso amigable con los multimillonarios", concluyó Buffett. "Es tiempo de que nuestro Gobierno actúe con seriedad sobre el sacrificio compartido".

Remedios para la frustración

Emilio Cervantes
IRNASA-CSIC
Apartado 257, Salamanca

Comentario del libro:
Pensando la Evolución, pensando la vida
Máximo Sandín. Ediciones Crimentales. Murcia 2006.

Ser humano significa, entre otras cosas, el entender y describir verbalmente, tal vez hasta poder explicar, algo acerca del mundo y de la vida; pero, lamentablemente, ese algo siempre es parcial, y por lo tanto ser humano, significa entre otras cosas, frustración. Siempre ha habido y habrá frustración abundante para la humanidad, porque será siempre una explicación parcial de las cosas la que esté a nuestro alcance, mientras que, desearíamos saber más. En el caso de quien, por ventura o desventura, por afición o profesión, se dedique a la Ciencia, la frustración viene asegurada y vinculada a nuestra actividad, como algo intrínseco e inseparable, porque nuestro trabajo consiste en buscar este tipo de explicaciones acerca del mundo y de la vida y, al parecer, hay en ambos, la vida y el mundo, algo así como una fuerza indescriptible que hace aumentar nuestra frustración al aumentar nuestro empeño por explicar sus cosas.
Los remedios al alcance de nuestra mano para aliviar esta situación de pesadumbre son varios. Uno, fundamental, por ejemplo, es el cultivo del sentido del humor. Hay que tener en cuenta que todo tiene un lado cómico. Otro, puede ser la humildad. Pero, equipada con esas dos viejas ruedas, humildad y sentido del humor, la bicicleta de uno no llega muy lejos en estos tiempos. Por eso hay que trabajar también un tercer remedio, que es quizás, por el que yo siempre apostaría, que consiste en no resignarse y pelear. Para mí, el acto fundamental que define al hombre en su lucha contra la frustración, más allá del humor y de la humildad, es un acto de rebeldía y consiste en la capacidad de poder, en cualquier momento, enfrentarse con los planteamientos dados y plantar cara a cualquier situación. Me gustaría llamar a este remedio fe, pero no lo haré de momento, y lo llamaré convicción humana. La convicción es el más importante remedio contra la frustración y sólo cuando falla hay que recurrir ineludiblemente a los otros dos. Lo explico en lo que sigue. Para empezar, con un ejemplo, y ya luego hablamos directamente del libro.
El ejemplo es el del filósofo Friederich Nietzsche. La edición de su libro "El crepúsculo de los ídolos" que yo ahora tengo delante es la de Biblioteca Edaf y Agustín Izquierdo comienza su prólogo de manera intensa y emotiva.
Dice:

En el último periodo de su vida lúcida, Nietzsche resume su lucha contra las falsas concepciones que conforman la tradición de la filosofía, la moral y la religión de Occidente. Para llevar a cabo tal ataque, el filósofo decide auscultar todos los ídolos que han aparecido a lo largo de toda esa tradición como los valores supremos que guían y regulan un tipo de comportamiento que se corresponde con un tipo de vida.
Esos ídolos, cuando se les toca con el martillo, suenan a hueco, no son nada más que fuegos fatuos que el propio hombre ha introducido en la realidad y que se desvanecen ante la sola mirada atenta de quien los contempla con fijeza y sensatez. El crepúsculo de los ídolos es el ocaso de los grandes valores eternos que han dominado una civilización y un modo de vida, un ocaso que tal vez preceda a una aurora llena de promesas, a una transvaloración de todos los valores.

Y es que, cuando uno ve a su alrededor cosas que no parecen ser como debieran, puede, lícitamente, molestarse en analizarlas y describirlas con cuidado. Para ello, el mejor punto de partida es un convencimiento personal que nos llevará por caminos absolutamente inesperados. Así podemos arrinconar la frustración, que volverá a caer sobre nosotros en el momento en que falle uno de estos tres pilares: Humor, humildad, convicción humana.
El libro que voy comentando, titulado “Pensando la Evolución, pensando la vida”, contiene la recopilación de ocho artículos publicados en diversas revistas del ámbito científico, entre 1995 y 2005, por Máximo Sandín, profesor de Bioantropología, perteneciente al Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid.
Además, una breve y atinada presentación del autor en poco más de cuatro páginas y un oportuno prólogo en seis de Mauricio Abdalla, profesor de Filosofía de las Ciencias en la Universidad Federal del Espiritu Santo, en Brasil. Los ocho artículos que siguen a la presentación y al prólogo ocupan un total de 346 páginas seguidas de otras treinta y cinco de bibliografía. Como, tanto los artículos como su presentación y el prólogo transcienden el puro interés científico e interesan a un colectivo de lectores más amplio, la publicación de su conjunto en un libro es muy acertada. El resultado es una valiosa fuente de información sobre aspectos de la reciente historia de la Biología, que rara vez son presentados, como aquí, en un contexto generalista, histórico. Explicaré, en lo que sigue, algunos motivos para leer el libro e instrucciones para su uso, con la idea de que, acercarse a él y sobre todo, mantenerlo cerca, puede ser interesante en unos momentos en que el cambio en Biología está anunciándose (Goldenfeld and Woese 2007). Concretando:

1. El libro expresa unas ideas e intenciones mantenidas a lo largo de la trayectoria de su autor y, muy claras. Intenta hacer un análisis completo; se dirige a una comprensión global de la Biología. Si uno comienza a leer, ya en los dos primeros párrafos de la página 7 sus intenciones están bien descritas. Aquí, transcribo unas líneas de la página 8:

El estudio científico de la evolución no está sólo encaminado a saber "cómo ha sido". Comprender esto nos debe permitir explicarnos los fenómenos de la Naturaleza en la actualidad, el papel que tienen las distintas formas de vida en las relaciones entre sí y con su entorno, tanto en sus actividades normales como en las alteraciones de estas como pueden ser los desequilibrios ecológicos o las enfermedades. Es decir, nos debe hacer posible construir una base teórica científica para la Biología que haga posible entender y, en su caso, afrontar, los fenómenos (y los graves problemas) actuales.

Un poco más adelante, el autor deja claro su descontento con la actual base teórica de la Biología, fundada en gran medida sobre el darwinismo y, sobre todo, el neodarwinismo. Argumentos más completos y de mayor extensión se encuentran a lo largo del libro, en particular en el primer capítulo (Una nueva Biología para una nueva sociedad. Ver p. 39: La hipocresía como doctrina científica; p. 42 y siguientes).
Es decir, la Biología, al igual que los seres vivos, no puede aislarse de su entorno. Por ejemplo, copio de la p 115:

En efecto, aunque el inevitable reduccionismo conduce a estudiar a los seres vivos, o aspectos parciales de estos, como si fueran entidades independientes, parece claro que el concepto de "organismo independiente” tiene, en la naturaleza, poca entidad real. Los seres vivos se autoorganizan (es decir, solo pueden existir) mediante intensos cambios con su entorno que, a su vez, está organizado como un ecosistema dinámico y complejamente interrelacionado. El conjunto de ecosistemas también conforma un sistema de formas vivas y no vivas de distintos niveles entre los que existen conexiones e interdependencias."

Y más adelante (p 165): Al igual que para la Ecología, para la Física la
realidad es la totalidad.

2. La Biología se encuentra en un momento crítico. A lo largo de décadas, ha protagonizado descubrimientos notables que han originado cambios en nuestra manera de ver el mundo y que también han contribuido a cambiar el comportamiento humano en general participando en la nueva estructura social. Hoy no se puede pretender entender bien el alcance y significado del conocimiento en Biología fuera de un contexto social y económico. En muchos de los capítulos se destacan estos aspectos que son muy importantes pero que no suelen ser habituales en los libros de Biología. El prólogo deja muy claro este punto. Es una satisfacción ver que en un libro de Biología el prólogo está escrito por un filósofo de la Ciencia.

3. El libro contiene textos escritos a lo largo de varios años con un punto de vista independiente y crítico. Minuciosamente a veces, son analizados aspectos de la evolución o en general de la Biología que, por estar relacionados con la Historia, tal vez podría parecer al lector ingenuo que se alejan de la Biología, pero si así fuese, el lector debería despertar de su letargo y saber que la Biología pertenece a la Historia si no quiere ver pronto como la vida misma puede pertenecer a la Historia.
El libro contiene abundantes textos críticos con el abuso de los argumentos darwinistas y neo-darwinistas, con la Genética de Poblaciones y en general con aspectos de la Biología que a menudo son objeto de confusas polémicas, pero sólo raras veces franca y abiertamente discutidos. En un panorama científico globalizado en el que no abundan las opiniones críticas e independientes, este libro es un buen remedio para la frustración, porque invita, como su título dice, a pensar de forma independiente y crítica, dejándose uno llevar por eso que he llamado arriba convicción humana. "El crepúsculo de los ídolos", de Nietzsche, se relaciona con este libro por algún extraño y remoto parentesco que alguien, biólogo, genético o crítico literario de mente sagaz, tendrá que resolver un día. En su capítulo titulado “Incursiones de un intempestivo” (pp 122-123), Nietzsche opinaba así acerca del darwinismo:

Anti-Darwin. En lo que respecta a la famosa "lucha por la vida", me parece que de momento está más afirmada que demostrada. Se da, pero como excepción; el aspecto global de la vida no es el del estado de necesidad, el de la hambruna, sino más bien el de la riqueza, el de la exuberancia, incluso el del absurdo derroche: donde se lucha, se lucha por poder... no se debe confundir a Malthus con la naturaleza. Ahora bien, suponiendo que exista- y en verdad, se da- esa lucha transcurre, por desgracia, de modo inverso al deseado por la escuela de Darwin, al que quizá sería lícito desear con dicha escuela: a saber, en contra de los fuertes, de los privilegiados, de las excepciones felices. Las especies no crecen en perfección: Los débiles se enseñorean siempre de los fuertes, y esto es porque son el mayor número y también porque son más listos....Darwin se ha olvidado del espíritu (qué inglés es esto!), los débiles tienen más espíritu..... Hay que necesitar espíritu para obtener espíritu, y se pierde cuando ya no se necesita. Quien tiene la fuerza se desprende del espíritu........

Antes de terminar daré otros dos argumentos en favor del libro. Uno, pesado y el otro ligero. El pesado, porque el lenguaje es muy importante y acompaña ineludiblemente a una mentalidad y una manera de ver el mundo. Así, uno se cansa de tantas publicaciones sobre Biología escritas en el idioma inglés a la vez que acusa la ausencia de libros de Biología en español, escritos con un criterio propio y no puramente traduciendo o remedando el criterio de otros. El otro argumento, ligero, es el precio del libro realizado en una edición de bajo coste y asequible.

Finalmente, un detalle anecdótico pero no menos importante. La editorial, Ediciones Crimentales, es fruto del decidido apoyo de un alumno del autor para ver difundidas sus ideas. Un proyecto arriesgado que personalmente apoyo, porque demuestra tan bien como el propio texto esa convicción humana de la que hablaba arriba y que tanto admiro y que, como decía, es el mejor remedio para la frustración, porque me hubiese gustado tener profesores como el autor de este libro y alumnos como su editor, ejemplares notables los tres, autor, editor y libro, que, lamentablemente, no abundan en los panoramas universitarios y editoriales del momento, pero no porque no tengan nada que decir, sino más bien por el motivo contrario, tal vez porque como dijo Nietzsche, quien tiene la fuerza se desprende del espíritu.

Referencias
1. Goldenfeld N and Woese C. Biology's next revolution.Nature 445,369. 2007.
2. Nietzsche. el crepúsculo de los ídolos. Biblioteca EDAF. Madrid.2002.

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE SALUD DE PERÚ

Huancayo, Perú, al 10 de Septiembre del 2011

Señor Ministro de Salud de Perú
Lima

ASUNTO: SOLICITO MORATORIA DE LA VACUNA CONTRA EL PVH POR NO ESTAR COMPROBADO MÉDICA NI CIENTÍFICAMENTE QUE PREVIENE EL CARCINOMA DEL CUELLO UTERINO; RECIÉN SE COMPROBARÁ ENTRE EL 2025-2030.
De mi mayor consideración:

Me dirijo a Ud. para hacer de conocimiento que EsSalud de Huancayo, La Libertad, Arequipa, Sabogal, Rebagliati y Almenara han iniciado la vacunación contra el papiloma virus humano (PVH). Dice en su propaganda, porque es el que causa el carcinoma del cuello uterino (CCU). Existen varios factores sospechosos que favorecen la aparición del CCU entre ellos el PVH; pero este virus no reúne el postulado de Koch para considerarlo como agente etiológico del CCU, como EsSalud y los fabricantes están promocionando en forma masiva. Esta vacuna está elaborada a partir de un virus de laboratorio; no tienen ningún estudio de toxicidad, se ha investigado en 11,000 y en solamente 5 años. Dicen que investigaron por métodos indirectos. Hacerlo por métodos directos no es realista ni ético (Harper 2008). La vacuna fue autorizada por la FDA para su comercialización en sólo 6 meses y en España en 9 meses, cuando este plazo dura 3 años; antes de la autorización del Gardasil se probó solamente en 1,200 mujeres; se niegan las compañías que venden las vacunas a proporcionar datos sobre los dineros invertidos en la propaganda (Medicina Sistemática 11-2010). La vacuna fue autorizada para ser utilizada sólo en jóvenes que no habían iniciado sus relaciones sexuales pero están vacunando a mujeres de hasta los 45 años; existen evidencias que sí se vacunan a mujeres infectadas con el PVH, se incrementaría el CCU en un 44.6 % ( Jara M 2010); el ensayo clínico fase II no ha sido publicado (Laurel AC 2009); la vacunación no está justificada, es un gran negocio (Red Científica 2009) y existe una descarada campaña publicitaria exagerando el riesgo (Cam-Men 2009); en España por investigaciones han determinado que prevenir un carcinoma del cuello uterino originado por el PVH, costaría 8 millones de euros lo que estadísticamente es inaceptable. Además la World Association for Cancer Research (WACR) dice a la letra que ni médica ni científicamente está demostrado que sea eficaz y en Europa se han formado dos asociaciones uno de cerca de 15,000  investigadores de primera línea que se dedican al cáncer y otra asociación de familiares de afectadas por la vacuna quienes solicitan una moratoria, hasta que se determine su eficacia, que será recién el 2025-2030. En USA se ha formado un grupo “ La verdad sobre el gardasil” de madres que piden que prohíban la mal llamada vacuna contra el carcinoma del cuello uterino a la que acusan de haber arruinado la vida de sus hijas e incluso en algunos casos de haberlas asesinado. La vacuna contra el PVH ni es eficaz, ni segura, ni previenen el cáncer del cuello uterino (http://isabeldelafuente.ning.com/forum/topics/ineficacia-y-peligrosidad-de?xg_source=activity).

Según VAERS (siglas en inglés), Sistema de Reporte de Reacciones Adversas Provocadas por las Vacunas del gobierno de Estados Unidos, hasta la fecha solamente en ese país se han producido 81 muertes y más de 20,000 reacciones adversas; de ellas entre el 6 % al 10 % eran graves y sólo se reportan el 1 % al 10%; extrapolando esto a datos entonces se han producido cerca de 200,000 reacciones adversas y 810 muertes ( VAERS Report 2009) En la India se suspendió la vacunación porque ocasionó 6 muertes (Dempeus 2010); después de la vacunación se presentaron dos muertes en Austria y uno en Alemania (Supositorio 2010); en Valencia una niña tuvo convulsiones después de la vacuna y actualmente permanece en silla de ruedas; otra adolescente de 16 años después de vacunarse parece una persona de 50 años (Serra MJ 2009); en USA en Febrero del 2009 se presentaron 638 efectos adversos graves: 544 convulsiones, 34 trombosis, 9 paros cardíacos y 51 alopecias (Lleida 2009); después de la inyección se produjeron 28 abortos (GineBlog 2009); 35 niñas sufrieron reacciones graves, dos siguen hospitalizadas (elPeriodico.Com 2009); en Balear una niña sufrió 14 convulsiones por día después de la vacunación (diariodemallorca.es 2009); científicos de España, Alemania y Canadá exigen la moratoria de la vacuna hasta obtener pruebas sólidas de la seguridad y eficiencia (La jornada 2009); su eficacia se determinará recién el 2025-2030 (cherada 2010); las vacunaciones son injustificadas y son un gran negocio ( Red Científica 2009) y el costo es elevado $ 1000 las 3 dosis.

El Dr. Bernat Soria Ministro de Sanidad de España expresa: “faltan estudios, sobran evidencias de sus efectos adversos y agota el presupuesto de salud pública”; el Dr. Carlos Alberto Dardet Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante, España y Director del Journal of Epidemiología and Community Health asegura que la vacuna contra el PVH es: Fraude?, Estafa?, Robo?; es el marketing del miedo; el investigador Juan Servas dice que es una tomadura de pelo a la salud de las mujeres.

La industria farmacéutica introdujo medicamentos dañinos a la salud: el etilestilbestrol que se usó entre las décadas del 40 al 70 en mujeres, especialmente embarazadas; se prohibió su uso porque se comprobó que originaba el carcinoma de células claras en la vagina de las mujeres y alteraciones morfológicas en el árbol genitourinario; los estrógenos que favorecía el carcinoma de mama; gracias a la investigación de la Women Health Iniciative (WHI) se suspendió su uso; la thalidomina, el edulcorante aspartamo y últimamente el uso masivo y obligatorio innecesario de la vacuna contra la gripe A en complicidad con la OMS (Forcades 2009). Entre el 2000-2003 la casi totalidad de las compañías farmacéuticas de USA pasaron por los tribunales acusados de prácticas fraudulentas y obligadas a pagar más de 2.2 billones de dólares; 4 de ellas reconocieron su responsabilidad por actuaciones criminales (http://www.scribd.com/doc/20359792/CRIMENES-FARMACEUTICOS-TERESA-FORCADES).

Por las razones invocadas solicito a su despacho, Señor Ministro, emitir una resolución declarando moratoria de la vacuna contra el papiloma virus humano, hasta que se determine su eficacia que será recién entre el 2025-2030;  que nuestras compatriotas no sean conejillo de indias de las transnacionales y el estado no dilapide sus magros recursos en una vacuna incierta, en etapa de experimentación y no comprobado su eficacia médica ni científica.

Atentamente
Dr. Godofredo Arauzo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Tel : 05164252052

Más información

http://www.iieh.com/index.php/sociedad/131-papilomavirus-urge-detener-las-vacunaciones

http://www.iieh.com/index.php/sociedad/132-papilomavirus-ipreparando-la-proxima-pandemia

http://www.iieh.com/index.php/sociedad/130-papilomavirus-icorrupcion-en-los-premios-nobel

Ingeniería Genética
Más peligros que ventajas

Miguel A. Altieri y Meter Rosset
Excelsior, 12 de julio 2000

LAS compañías biotecnológicas afirman que los organismos modificados genéticamente (OMG) son descubrimientos indispensables para alimentar al mundo, proteger el ambiente y reducir la pobreza en los países en desarrollo, pero esta opinión se apoya en dos suposiciones que cuestionamos: que el hambre se debe a una brecha entre la producción de alimentos y la densidad de población y que la ingeniería genética (IG) es la mejor forma de incrementar la producción agrícola y, por ende, de afrontar las necesidades futuras.
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PERO no hay relación entre el hambre en un país y su población, pues ahí están Bangladesh y Haití o Brasil e Indonesia y, como el mundo produce más alimento que nunca, se podría suministrar casi 2 kilos de comida por persona cada día, pero las verdaderas causas del hambre son pobreza, desigualdad y falta de acceso, pues muchos no pueden comprar el alimento y otros muchos no pueden producirlo. De la segunda suposición, la mayoría de las- innovaciones de la IG se han hecho para aumentar ganancias de las compañías y no la productividad, pues, por ejemplo, para ganar una mayor participación en el mercado, están los cultivos resistentes a los herbicidas, como los frijoles de soya Roundup Ready, de Monsanto, y semillas tolerantes al herbicida Roundup, también de Monsanto y, para vender las semillas, aunque se dañe un producto clave contra plagas, los cultivos Bt (bacillus thuringiensis) son transformados por la IG para producir su propio insecticida y venderlo.
Estas tecnologías buscan mayor dependencia de los agricultores de las semillas cubiertas por el "derecho de propiedad intelectual", induciéndolos a compradas, algo opuesto al derecho tradicional de los granjeros de reproducir o almacenar semillas. Pero integrar la industria química y la de semillas incrementa los gastos y disminuye utilidades, pues, por ejemplo, en Illinois, cultivar fríjol de soya resistente a herbicidas cuesta entre 40 y 60 dólares por acre y esto equivale a entre 35 y 40% de los costos variables y, hace tres años, el promedio era 26 dólares por acre, con 23% de los costos variables. Además, según experimentos recientes, del Departamento de Agricultura de EU, las semillas transformadas por IG no aumentan el rendimiento de los cultivos. Y aunque muchos científicos explican que ingerir OMG no es dañino, sí hay riesgos: las nuevas proteínas pueden actuar como alergenos o toxinas y alterar el metabolismo de la planta o el animal productores de alimento o reducir la calidad o el valor nutricional de éste, por ejemplo, una soya con menos isoflavones, que protegen a las mujeres de algunos tipos de cáncer. Aparte, las especies de plagas se adaptan rápidamente y desarrollan resistencia al insecticida incluido en la planta por la IG. También, la tendencia a sembrar una zona extensa con una sola variedad la hace muy vulnerable a cepas de agentes patógenos o a plagas de insectos y queda el problema de la "erosión genética " y el de que se debiliten paulatinamente las posibilidades de diversificar cultivos y se reduzca así la agrobiodiversidad.
Hay grandes incógnitas acerca del impacto de los OMG. Muchos ecologistas requieren una regulación apropiada que medie entre la experimentación y la autorización de los cultivos transgénicos, para asegurar una mejor evaluación' de sus consecuencias ambientales. Esto es crucial, pues muchos indicios sugieren que en el desarrollo de "cultivos resistentes" no sólo se deben comprobar los efectos directos en el insecto que es el objetivo, o en la maleza, sino también los efectos indirectos en la planta (por ejemplo, crecimiento nutritivo, cambios metabólicos), en el suelo y en los organismos que no son el objetivo. Y, aunque puede haber algunas aplicaciones útiles de la IG (como las variedades resistentes a la sequía o cultivos que eliminan la competencia de malezas), estas innovaciones tomarán no menos de 10 años para ser utilizadas, y si los granjeros pueden afrontar sus costos, esas variedades pueden incrementar la productividad entre 20 y 35%. El resto de los aumentos del rendimiento debe provenir del manejo agrícola  (IPS)

* Miguel A. Altieri, profesor asociado de la Universidad de California en Berkeley; Peter Rosset, director del Institute for Food and Development Policy.