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La nutrición como un proceso sistémico

Guillermo Agudelo

Analizado desde el punto de vista de un sistema complejo,  el cuerpo se autoorganiza aprovechando la información que se libera en los eventos destructivos, y la nutrición, que básicamente es un proceso de transformación de materia en energía, abarca varios eventos, de los cuales unos son destructivos y otros constructivos.
La nutrición se inicia en la boca cuando el alimento es triturado, cortado y molido. Este evento es destructivo y libera la información para que el organismo vaya adaptando, a través del tiempo, las “herramientas” necesarias. Por ejemplo, la dentadura se ha transformado de acuerdo con la dureza de los alimentos que contiene la dieta habitual.
Una vez molido y mezclado con saliva, el bolo alimenticio es deglutido y llega al estomago donde entra en contacto con el jugo gástrico, el cual contiene ácido clorhídrico, destinado a destruir la estructura de las proteínas para dejar cadenas de aminoácidos fácilmente digeribles. Esto libera información para que el cuerpo genere –también a través del tiempo- las enzimas adecuadas que rompen las proteínas en cadenas más pequeñas, la cantidad adecuada de ácido clorhídrico, etc.
Después de un tiempo variable según el alimento, en el que las enzimas y el ácido clorhídrico actúan sobre los alimentos, el estomago vacía su contenido al intestino delgado. Inmediatamente el páncreas vierte al duodeno un jugo rico en bicarbonato y rico en enzimas, de las cuales algunas se utilizan para disgregar el almidón y el glicógeno hasta glucosa y maltosa, separar los triglicéridos en glicerol y ácidos grasos y reducir proteínas hasta aminoácidos y péptidos pequeños. Al igual que en los procesos anteriores, en estos eventos destructivos se adquiere por el cuerpo la información de la proporción necesaria de enzimas a liberar de acuerdo con la dieta habitual.
El siguiente paso es la absorción de los nutrientes, proceso altamente eficiente gracias a la fractalidad de la estructura que lo soporta. La mucosa está dispuesta en pliegues llamados “vellosidades” y cada una de las células tiene a su vez “microvellosidades”, lo que hace que el área de absorción  aumente en un factor de 600. Se supone que la absorción debe ser también selectiva, es decir, debe absorber bien los nutrientes y desechar las sustancias inútiles o dañinas. (bifurcaciones, pues las sustancias desechadas se integran a otros procesos)
Una vez que los nutrientes se encuentran dentro de las células de la mucosa intestinal, son enviados al espacio intercelular y de ahí pasan a los capilares venosos y linfáticos. Así es, esquemáticamente, el proceso desintegrador de la nutrición. A continuación, se lleva a cabo el proceso transformador y regulador, proceso constructivo que se efectúa en el hígado, donde los nutrientes son retenidos inicialmente, sintetizados en nuevas estructuras y luego liberados gradualmente a la circulación general. Todo este proceso de autoorganización está regido por reglas y leyes que permiten un cierto grado de libertad, es decir, las nuevas estructuras se sintetizan en una cierta cantidad y se liberan a la circulación de acuerdo a la información recibida según la cantidad de nutrientes adquiridos por el organismo.
En el caso de la glucosa, la mayor parte es retenida por el hígado, que la convierte en glucógeno y queda como reserva. El resto pasa a la sangre que la transporta a cada célula del organismo, las que la usan con fines energéticos. Muchos tejidos pueden usar glucosa, ácidos grasos o cuerpos cetónicos según estén disponibles, pero el sistema nervioso requiere específicamente glucosa, por lo que para mantener este prioritario sistema se necesita mantener una concentración adecuada de glucosa en la sangre.
En el caso de los aminoácidos, una parte es vertida gradualmente en la circulación sanguínea de donde pasa a las células que los sintetizan para producir las proteínas necesarias en ese momento y un gran número de otros compuestos como hormonas y neurotransmisores. El resto de los aminoácidos es utilizado para otras síntesis o convertido en glucosa. Las proteínas se recombinan, es decir son sintetizadas y degradadas en aminoácidos continuamente, para: a) convertirse en alguna de los miles de proteínas que hay en el organismo, b) convertirse en glucosa para proporcionar energía o c) convertirse en alguno de los compuestos nitrogenados que tienen gran importancia fisiológica.
Los ácidos grasos según su tamaño son absorbidos y enviados al hígado o convertidos de nuevo en triglicéridos por la mucosa intestinal y expulsados como quilomicrones por vía linfática, que los vierte finalmente a la sangre donde se rompen y liberan triglicéridos que a su vez se convierten en ácidos grasos. Dependiendo del tejido al que llegan, estos ácidos grasos se usan como fuente de energía o se almacenan.
Estas tres sustancias –ácidos grasos, proteínas e hidratos de carbono- son de naturaleza orgánica y las únicas de donde obtiene energía el organismo, y además tienen múltiples posibilidades metabólicas. Pero también el organismo necesita vitaminas, nutrimentos naturales presentes en cantidad suficiente en cualquier dieta correcta, y nutrientes inorgánicos para poder subsistir: el agua que es el nutriente que se requiere en mayor cantidad, ocho elementos –calcio, fósforo, sodio, potasio, cloro, magnesio,  azufre y hierro- que después del agua se requieren en mayor cantidad, y los llamados oligoelementos, cuyo requerimiento es en cantidades ínfimas, como manganeso, zinc, selenio, vanadio, etc.
El metabolismo es el conjunto de procesos químicos que tienen lugar en el organismo y mediante los cuales se sintetizan o se degradan sustancias empleadas en la regulación, crecimiento y reparación de los tejidos, y se obtiene la energía necesaria para el movimiento y para mantener dichos procesos.
El metabolismo es muy complejo en las células, y lo es mucho más en los organismos pluricelulares, pues en éstos el metabolismo de cada célula debe relacionarse armónicamente con el de las demás. Aparte de los mecanismos de control metabólico intracelulares, se precisan sistemas de control intercelular e intertisular (entre tejidos), como por ejemplo entre el sistema nervioso y el sistema endocrino que funcionan en estrecha colaboración.

“Se podría imaginar una gigantesca orquesta de billones de músicos –las células- quienes deben ejecutar continuamente su parte en una sinfonía, que cambia según el momento y según las características de su ambiente. Si se desafina en la ejecución o se interviene antes o después de lo oportuno, con un sonido excesivo o insuficiente, esta compleja sinfonía se oiría mal o dejaría de escucharse. Coordinar a todas las células para que esta “sinfonía”,   metabolismo normal, no falle o se interrumpa, es garantizar la vida y prevenir la enfermedad y una muerte prematura. El coordinarla, al tiempo que se adapta la partitura a las condiciones cambiantes del ambiente, significa la supervivencia del individuo.”

Ahora se verán los cambios que la tecnología ha provocado en el metabolismo del homo sapiens y sus consecuencias.
Queremos aclarar que de ninguna manera estamos en contra de la tecnología, usted no estaría leyendo este trabajo si no fuera por ella. La tecnología no es per se ni constructiva ni destructiva, lo es la manera en que el ser humano hace uso de ella.
A partir del uso del fuego se iniciaron grandes cambios en el cuerpo humano. Seguramente los homínidos anteriores a este descubrimiento debían tener sistemas digestivos adaptados a los alimentos crudos. Pero esto cambió. Poco a poco el hombre ha ido reduciendo la ingesta de alimentos crudos con consecuencias significativas. Entre las más importantes está el hecho de que la cocción destruye las enzimas que participan normalmente en la predigestión de esos mismos alimentos. Al estar ausentes estas enzimas se estimula la secreción de nuestras propias enzimas digestivas. Esto tiene como consecuencia un incremento de trabajo para los órganos que producen nuestras enzimas digestivas -en especial el páncreas- una digestión difícil, una mala asimilación de los nutrimentos y un debilitamiento de nuestro potencial enzimático en general.
Al suavizarse los alimentos por la cocción, la dentadura inició un proceso de degeneración. Ya no se necesitaban fuertes colmillos para desgarrar o robustos molares para moler los duros alimentos crudos.
Pero estos cambios se fueron dando poco a poco hasta llegar a la revolución neolítica, donde un gran porcentaje de la población se dedicó a las actividades sedentarias. Esto trajo como consecuencia un cambio de dieta a un ritmo más acelerado y  una disminución drástica del ejercicio al cual los cuerpos estaban habituados, con el consiguiente desajuste enzimático, hormonal y energético. Sin embargo, estos cambios se fueron realizando en relativamente largos periodos temporales.
Al llegar la revolución industrial se inició un muy severo cambio alimenticio con la refinación de varios nutrimentos, pues este proceso, como casi todos los inventados por el hombre, “matan” literalmente los alimentos. Desde este punto de vista, se libera una información que no es aprovechada por el cuerpo. Además, se priva al organismo de nutrientes y sustancias complementarias como la fibra y se reducen otros como las vitaminas.
Estos procesos degenerativos de los alimentos antes de ser consumidos se han incrementado en forma exponencial: cambios de textura, añadido de miles de sustancias desconocidas para el cuerpo para conservar, mejorar la apariencia y hacer más “agradable” el sabor. Pero peor aún se introdujeron sustancias adictivas para garantizar el consumo de ciertos productos.
Se vio como la absorción es selectiva, desgraciadamente muchas de las sustancias nuevas que pueden ser dañinas o inútiles llegan a absorberse. ¿Quién puede asegurar que sustancias dañinas no puedan adherirse y reaccionar con la glucosa que nutre el cerebro? ¿Qué daño a largo plazo pueden provocar en el hígado algunas de las nuevas sustancias que se adicionan a los alimentos? Por supuesto que se puede argumentar que las preguntas anteriores no son válidas pues para que una sustancia pueda ser adicionada a un alimento debe pasar por pruebas que validen su inocuidad. Pero se ha visto, una y otra vez, que esto no funciona, pues las sustancias no pueden ser probadas a largo plazo. Además existen grupos de población más sensibles a ciertos aditivos alimenticios, por lo que las pruebas, entonces, tendrían que hacerse en grupos más extensos y por más largos períodos de tiempo. Sin embargo, esto equivale a que los productos salgan al mercado y que al participar grandes núcleos de población se genere un experimento que sólo se detiene cuando se ven afectados numerosos miembros de estos núcleos de la población.
Cualquier sustancia nueva que se introduzca al cuerpo es en potencia peligrosa, pues éste no posee la información necesaria para procesarla. No es conveniente extenderse más en este tema, pero se debe dejar en claro que de ninguna manera, y menos aun voluntariamente, se modificaran los procesos aludidos. Ya las grandes corporaciones que procesan alimentos, en hermosos e higiénicos laboratorios, estudian los métodos para cambiar la estructura molecular de muchos productos alimenticios y lograr un mayor atractivo, mayor adicción al producto, reducción en los tiempos de cocción, más agradable sabor, etc. ¿Y las consecuencias? No importan, pues será muy difícil probar que las hubiera, dado que, la mayoría de las veces, éstas se dan a largo plazo 
Creemos que para proteger nuestra salud, el mejor consejo lo ha dado el Dr. David Reuben en su libro Todo lo que usted siempre ha querido saber acerca  de la nutrición:
Comer lo menos posible de alimentos artificiales y lo más posible de alimentos naturales de la zona en que se habita. En próximas entregas iremos abundando en el porqué de la anterior recomendación y detallando los pormenores de una dieta adecuada.

Europa se nos muere… La reducción del gasto y el fin del Estado de Bienestar

Escrito por MICHAEL HUDSON (Nota 1)

Domingo, 04 de Julio de 2010

De la crisis fiscal se culpa a las matemáticas de la demografía de una población en trance de envejecimiento, no a los gastos exponencialmente disparados en servicio de deudas, préstamos basura y fraude financiero masivo, gastos a los que tiene que subvenir el gobierno con rescates.
Lo que realmente está causando el estrangulamiento financiero y fiscal, huelga decirlo, es el hecho de que la financiación pública resulta ahora necesaria para compensar al sector financiero de las pérdidas que tendrá año tras año, a medida que los préstamos entren en mora en unas economías sobreendeudadas que se hunden más y más en el mar de la quiebra técnica de los deudores.
Cuando los políticos permiten que el sector financiero lleve la voz cantante, la preferencia natural de éste es convertir a la economía en un saquito de todo a cien. Y muchas veces, los políticos se ponen en cabeza. Eso es lo que significan las palabras “desahucio”, “penalización” o “liquidación”, de la mano siempre de “dinero razonable”, “confianza empresarial” y las consecuencias usuales: “deflación por deuda” y “servidumbre por deuda”.
Alguien tiene que acabar perdiendo en el asunto de los malos préstamos, y lo que los banqueros quieren es que sea la economía la que cargue con las pérdidas, a fin de “salvar el sistema financiero”. Desde el punto de vista del sector financiero, la economía ha de gestionarse para mantener la liquidez bancaria, y no el sistema financiero para servir a la economía. El gasto social del gobierno (el gasto en cualquier cosa que no sean rescates bancarios y subsidios financieros), así como el ingreso personal disponible, han de ser drásticamente recortados para evitar que se deprecie el gasto de deuda. El flujo de caja de las empresas ha de servir para pagar a los acreedores, no para emplear a más trabajadores y para hacer inversiones de capital a largo plazo.
La economía ha de ser sacrificada para subsidiar la fantasía según la cual las deudas pueden ser devueltas con sólo que los bancos puedan reponerse “por entero” y comenzar a prestar de nuevo (es decir, volver a hundir a la economía en deudas todavía mayores, causando una deflación por deuda aún más grave).
Esto no es la tradicional guerra de clases del siglo XIX, empresarios industriales contra trabajadores, aunque eso es también parte de lo que está pasando ahora. Es sobre todo una guerra del sector financiero contra la economía “real”: contra los empresarios industriales y contra los trabajadores.
La realidad subyacente es, en efecto, que las pensiones no pueden pagarse, o al menos, que no pueden pagarse con ganancias financieras. En los últimos 50 años, las economías occidentales han fantaseado con la idea de pagar a los jubilados a partir de ganancias puramente financieras (D-D’, como dirían los marxistas), no a partir de una economía en expansión (D-M-D’, utilizando trabajo para producir más mercancías). El mito era que las finanzas tomarían la forma de activos productivos, capaces de incrementar la formación de capital y la contratación laboral. La realidad es que la forma que toman las finanzas es la de las deudas (y las apuestas). Sus ganancias se hacían, por consiguiente, a costa del conjunto de la economía: eran extractivas, no productivas. La riqueza en la cúspide rentista encogía la base de la pirámide. Así pues, alguien tiene que dar. La cuestión es: ¿qué forma tomará ese “dar”? ¿Y quién será el que dé, y quiénes los receptores?
El gobierno griego no se ha mostrado dispuesto a hacer que los ricos paguen impuestos. Así que los trabajadores tienen que llenar el hiato fiscal, permitiendo a su gobierno socialista que recorte las pensiones, la asistencia sanitaria, la educación y otros gastos sociales: todo para rescatar al sector financiero de un crecimiento exponencial de deuda insatisfecha, rescate que resulta imposible de realizar en la práctica. La economía es sacrificada en el altar de un sueño imposible. Sin embargo, en vez de centrarse en el problema de un crecimiento exponencial del volumen de títulos bancarios de deuda que no se puede pagar, los lobistas bancarios –y los políticos del G20, cuyas campañas electorales dependen de sus fondos— lo que hacen es promover el mito de que el problema es demográfico: una población envejecida abatida sobre la Seguridad Social y los fondos públicos de pensiones. Y se dice a los políticos que  lo que tienen que hacer es servirse de su poder y recaudar impuestos y crear crédito, pero no para pagar pensiones y asistencia social, sino para rescatar a un sector financiero abrumado por la acumulación títulos de deuda crecientemente insatisfecha.
Letonia ha sido presentada como el niño modelo de lo que la UE recomienda a Grecia y a otros países meridionales de la UE en dificultades: los recortes drásticos del gasto público en educación y sanidad han reducido los salarios del sector público en un 30%, y siguen cayendo todavía. Los precios de la propiedad de la vivienda han caído un 70%, y los propietarios y sus familiares cofirmantes de las hipotecas han entrado en quiebra técnica [deben más al banco de lo que ahora valen sus viviendas; T.], hundiéndose en una vida de servidumbre por deuda si no toman sus bártulos y emigran del país. [1]
La extravagante pretensión de esos recortes en el presupuesto público para enfrentarse al  declive económico pos-burbuja es que eso restaurará la “confianza”. Es como si la autodestrucción fiscal pudiera inspirar confianza, y no, como es el caso, empujar a los inversores a huir del euro. La lógica parece la de la vieja guerra de clases, haciendo retroceder las agujas del reloj a la filosofía de dura disciplina fiscal de una época que se creía superada: hacer retroceder la seguridad social, las pensiones públicas, el gasto público en educación y otras necesidades sociales básicas, y sobre todo, incrementar el desempleo para empujar a los salarios a la baja. Algo que hizo explícito el Banco Central de Letonia –tenido por “modélico   en punto a retraer la economía por los banqueros centrales de la UE—.
Es una lógica autodestructiva. Exacerbar el declive económico reducirá la recaudación fiscal, empeorando aún más los déficits presupuestarios en una catastrófica espiral bajista. La experiencia de Letonia muestra que la respuesta a la retracción económica es la emigración del trabajo calificado y la fuga de capitales. Lo cierto es que la política europea de retracción económica planificada choca frontalmente con el primer axioma de los libros de texto de política económica, y es a saber: que los votantes actúan conforme al propio interés y que las economías prefieren crecer, no destruirse a sí propias. Hoy, las democracias europeas –y hasta los partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas— concurren al poder con una plataforma programática en materia fiscal y financiera que se opone derechamente a los intereses del grueso de los votantes y aun al de los industriales.
La explicación, huelga decirlo, es que la planificación económica no la hacen hoy en día los representantes surgidos de las elecciones. La autoridad planificadora ha sido abandonada en manos de los bancos centrales “independientes”, quienes, a su vez, actúan como lobistas de bancos comerciales que venden su producto: deuda. Desde el punto de vista de los bancos centrales, el “problema económico” es cómo mantener solventes a los bancos comerciales y a otras entidades financieras en una economía pos-burbuja; cómo pueden éstos cobrar deudas, el volumen de las cuales está harto más allá de la capacidad de pago de muchas gentes de a pié en un ambiente de mora e impago crecientes.
Y la respuesta es que los acreedores sólo pueden cobrar a costa de la economía. El excedente económico subsistente tiene que ir para ellos, no para la inversión de capital, no para la contratación laboral, no para el gasto social.
Tal es el problema de la óptica financiera. Es miope y cortoplacista: es predatoria. Ante la disyuntiva de intervenir los bancos para promover la economía, o destruir la economía para beneficiar a los bancos, los bancos siempre optarán por la primera alternativa. Y lo mismo los políticos subvencionados por los bancos.
Los gobiernos precisan de sumas gigantescas para rescatar a los bancos de sus malos préstamos. Pero no pueden seguir tomando prestado a causa de las presiones sobre la deuda pública. De manera que las pérdidas derivadas de las malas deudas tienen que cargarse a los trabajadores y a la industria. La coartada narrativa es que los rescates públicos permitirán a los bancos volver a prestar de nuevo y reinflar el préstamo piramidal à la Ponzi de la economía de la burbuja. Pero el volumen de la quiebra técnica es demasiado grande, y no hay paso franco alguno que permita el tránsito a reinflar la burbuja. Las economías están todas anegadas de deuda. Las rentas de los bienes raíces, los flujos de caja de las empresas y el poder público recaudatorio del fisco ya no pueden soportar ulteriores empréstitos, no importa cuánta riqueza transfieran los gobiernos a los bancos. Los precios de los activos se han desplomado hasta el territorio de la quiebra técnica. La deflación por deuda ha retraído los mercados, los beneficios empresariales y los flujos de caja. La dinámica del “milagro del interés compuesto” ha culminado en quiebras y concursos de acreedores que reflejan la incapacidad en que se hallan los deudores de sostener el crecimiento exponencial de las cargas financieras requeridas por la “solvencia financiera”.
Si el sector financiero sólo puede ser rescatado recortando el gasto social en Seguridad Social, atención sanitaria y educación y avilantándose a más ventas privatizadoras, la gran pregunta es: ¿vale la pena? Sacrificar de este modo a la economía violaría los valores sociales de equidad y justicia de la mayoría de la gente, los valores profundamente arraigados en la filosofía de la Ilustración.
Este es el problema político. ¿Cómo pueden persuadir los banqueros a los votantes para que aprueben eso en un sistema democrático? Es necesario orquestar y manipular sus percepciones. Su miseria ha de pintarse con los colores de lo deseable, como un paso ineludible hacia la prosperidad venidera. 
Medio siglo de planes de austeridad fracasados impuestos por el FMI a desdichados países deudores del Tercer Mundo deberían haber destruido para siempre la idea de que la austeridad es la vía a la prosperidad. Una generación cuyo currículo académico ha sido purgado a conciencia ha borrado prácticamente todo vestigio de que hubo en otro tiempo una filosofía económica alternativa a esta teoría contrailustrada, patrocinada por los rentistas. La teoría clásica del valor y de los precios reflejaba la teoría de la propiedad fundada en el trabajo de John Locke. La riqueza de una persona debería ser lo que esa persona creara merced a su propio trabajo y a su propia industria, no merced a apuestas financieras basadas en información obtenida desde dentro o merced a privilegios especiales.
Por eso digo que Europa se nos muere. Si no cambia su trayectoria, la Unión Europea sucumbirá a un golpe de estado financiero que habrá de llevarse por delante los tres últimos siglos de filosofía social de ascendencia ilustrada. La cuestión es si disolver la Unión es la única manera de recuperar sus ideales democrático-sociales y emanciparse de los bancos que han tomado el control de sus órganos de planificación central.

 


(Nota 1) Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).  Publicado como  “El golpe de Estado financiero contra el Estado Democrático y Social de Derecho en Europa: la distopía de la “Nueva Austeridad”, Michel Hudson, SP, Madrid.
(al texto)


PAPILOMAVIRUS:

Hospitalizadas dos niñas en Valencia tras ser vacunadas contra el virus del papiloma humano

Sanidad inmoviliza el lote sospechoso de haber causado "efectos adversos"

El Pais.com
EFE - Valencia / Madrid - 09/02/2009

Dos niñas de 14 años se encuentran ingresadas en el Hospital Clínico de Valencia, una en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y otra en una habitación en planta, tras recibir la vacuna contra el virus del papiloma humano, causante del cáncer de cérvix, han informado fuentes de la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana, que han indicado que las dos menores están "estables" y que en ambos casos los efectos adversos tras la inoculación de la vacuna fueron "inmediatos". Lo ocurrido guardaría relación con el lote NH52670 de la marca Gardasil, cuya inmovilización ha sido ordenada por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

VIRUS Y LOCURA (CIENTÍFICA)

Máximo Sandín


Un nuevo “avance científico” ha sido anunciado por los medios de comunicación; un nuevo uso para los fármacos antivirales: El tratamiento “contra la esquizofrenia”. Según la revista Schizophrenia Research (1): “la exposición al virus común que causa el herpes labial puede ser parcialmente responsable de la disminución de las regiones del cerebro y la pérdida de capacidad de concentración, memoria, coordinación de movimientos y destreza ampliamente observado en los pacientes con esquizofrenia". La oportuna aparición de un virus en un órgano, al parecer, deteriorado, abre un nuevo camino para la industria farmacéutica: Estos hallazgos podrían derivar en nuevas formas de tratamiento o de prevención del deterioro cognitivo "que normalmente acompaña a la enfermedad, incluida la terapia con fármacos antivirales", explican los autores.
Como continuación de la desastrosa e indiscriminada lucha contra las bacterias, que ha conducido a una imparable expansión de la resistencia bacteriana a los antibióticos, se ha desatado la lucha contra los virus. Parece que el fármaco estrella de los laboratorios farmacéuticos para el Siglo XXI serán los antivirales. Y tienen un enorme campo de aplicación. Como todos sabemos, cualquier enfermedad de confuso diagnóstico ha sido producida por “un virus”. Por tanto, “hay que combatirlos”. Por ejemplo, el famoso antirretroviral Tamiflu es un inhibidor de la enzima neuramidasa, uno de los dos “antígenos de superficie” (el otro es la hemaglutinina) que porta el virus en su cápsida. En niños tratados con con Tamiflu se han producido problemas neurológicos, a veces muy graves (en Japón se han producido suicidios relacionados con este problema) (2).  La neuramidasa es una enzima implicada en el desarrollo y mantenimiento de la vaina de mielina de las neuronas en mamíferos (3) por lo que el efecto inhibidor es inmediato en niños (en adultos, habrá que esperar…).
En el genoma humano se han identificado entre 90.0000 y 300.0000 secuencias derivadas de virus, fundamentalmente de retrovirus (4),  pero también existen virus ADN. Concretamente, el genoma del Herpesvirus 6A está integrado en los telómeros de los cromosomas humanos (5). La variabilidad de las cifras es debida a que depende de que se tengan en consideración virus completos o secuencias parciales derivadas de virus. Estas secuencias son “componentes permanentes del transcriptoma humano(6), es decir, son partes constituyentes de nuestro genoma y se expresan en todos los tejidos (6).  Incluso las secuencias virales que codifican para la cápsida se han mostrado activas en procesos biológicos fundamentales (3, 7, 8).  Especialmente abundante y relevante es la actividad de las secuencias de origen retroviral en el proceso de desarrollo embrionario (9), es decir en la formación de nuestros tejidos y órganos.  La inferencia coherente de estos fenómenos sería la siguiente: Si los tumores sólidos son un desencadenamiento de un proceso embrionario (10, 11) producido por algún tipo de “agresión ambiental”, la asociación de virus con el cáncer no sería de causa, sino de consecuencia. Lo tumores emiten partículas virales (12). Y la asociación de virus con tejidos dañados o enfermos tendría la misma causa. Se han “diagnosticado” asociaciones verdaderamente absurdas de virus con enfermedades de un evidente origen ambiental, degenerativo o autoinmune, como el síndrome de fatiga crónica, artritis. Alzheimer, tumor de próstata… Incluso, se ha descrito, sin comprenderla, la activación de un virus endógeno como consecuencia de un tratamiento con un fármaco, el Natalizumab contra la esclerosis múltiple, que “despertaba un virus dormido en los riñones” cuya “malignización” desencadenaba una Leucoencefalopatía Multifocal Progresiva.
La guerra contra los virus, desatada, fundamentalmente, por las empresas que financian de un modo creciente la investigación biológica “aplicada” (es decir, con fines comerciales) se ha convertido en un sinsentido totalmente a espaldas de los conocimientos derivados  de la investigación “básica”, es decir, la verdadera investigación científica. La elaboración de vacunas (otro gran negocio para estas empresas) cultivando virus en embriones de pollo (12) o, las más “modernas”, que utilizan líneas celulares para el cultivo (13),  son verdaderas fábricas de virus híbridos (por no hablar de las vacunas “transgénicas”) cuyos potenciales peligros pueden ser de una extremada gravedad (14, 15, 16).  Y la tendencia demencial del uso de “antivirales” para todo tipo de enfermedades a las que se diagnostica de una forma espuria un origen viral es un nuevo ataque a componentes fundamentales del organismo, de la vida. Cada día son más abundantes los datos científicos que nos muestran que vivimos literalmente inmersos en una inconcebible cantidad de bacterias y virus (17, 18) que cumplen funciones esenciales en todos los ecosistemas (19, 20) y que han cumplido papeles fundamentales en los procesos de la evolución de la vida (21, 22), y que su aspecto “patógeno” es el resultado de alguna desestabilización de sus funciones naturales  Es una guerra suicida contra la Naturaleza. Una guerra contra nosotros mismos. 
La verdadera “patología mental” es la del pensamiento que domina en la concepción de la Naturaleza.  Una concepción que han incrustado en el cerebro de los científicos y que ve a la Naturaleza como un campo de batalla en el que todos sus componentes son “competidores”. Pero no nos preocupemos, las grandes multinacionales farmacéuticas nos van a defender de “nuestros peores competidores”. Tras la derrota en la lucha contra las bacterias ha comenzado la lucha contra los virus. La madre de todas las batallas. ¿Tal vez la lucha final?


Fecha de publicación Junio 2010

REFERENCIAS

1.- David J. Schretlen, Tracy D. Vannorsdall, Jessica M. Winicki, Yaser Mushtaq, Takatoshi Hikida, Akira Sawa, Robert H. Yolken, Faith B. Dickerson  and Nicola G. Cascella. (2010) Neuroanatomic and cognitive abnormalities related to herpes simplex virus type 1 in schizophrenia. Schizophrenia Research Volume 118, Issues 1-3, May 2010, Pages 224-231.
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2.- Agencia EFE (30/7/2009).  Alta tasa de efectos secundarios en niños que recibieron Tamiflu contra la gripe A.
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3.- Megumi Saito, Carmen Sato-Bigbee and Robert K. Yu. (2008).  Neuraminidase Activities in Oligodendroglial Cells of the Rat Brain. Journal of Neurochemistry Volume 58 Issue 1, Pages 78 – 82.
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4.- Lower, R., J. Lower, and R. Kurth. (1996). The viruses in all of us: characteristics and biological significance of human endogenous retrovirus sequences. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 93:5177-5184.
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5.- Arbucklea, J. H. Et al., (2010). The latent human herpesvirus-6A genome specifically integrates in telomeres of human chromosomes invivo and in vitro. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0913586107.
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6.- Seifarth, W. et al., (2005). Comprehensive Analysis of Human Endogenous Retrovirus Transcriptional Activity in Human Tissues with a Retrovirus-Specific Microarray. J Virol. 2005; 79(1): 341–352.
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9.- Andersson, A.- C., et al. (2002). Developmental Expression of HERV-R (ERV3) and HERV-K in Human Tissue. Virology Volume 297, Issue 2, Pages 220-225
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10.- Kho, A. T. et al., (2004). Conserved mechanisms across development and tumorigenesis revealed by a mouse development perspective of human cancers. Genes Dev.; 18(6): 629–640.
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12.- Seifarth, W. et al., (1995). Retrovirus-like particles released from the human breast cancer cell line T47-D display type B- and C-related endogenous retroviral sequences. J. Virol.,  Vol 69, No. 10, 6408-6416.
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18.- Williamson, K.E., et al., (2003). Sampling Natural Viral Communities from Soil for Culture-Independent Analyses. Applied and Environmental Microbiology, Vol. 69, No. 11, p. 6628-6633
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20.- Suttle, C. A. (2005). Viruses in the sea. Nature 437, 356-361.
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21.- Gupta, R. S. 2000. The natural evolutionary relationships among prokaryotes. Crit. Rev. Microbiol. 26: 111-131.
(al texto)
22.- Villarreal, L. P. (2004). Viruses and the Evolution of Life. ASM Press, Washington.
(al texto)

SALUD. Virus y Vacunas: sobre la gripe A, las vacunas y los antivirales

LA GRIPE, LAS VACUNAS Y LOS ANTIVIRALES

Publicado por: Gabriel Camacho
en Artículos Medicina Integrativa

Septiembre 2009

Mednews ha tenido conocimiento de que la revista Discovery DSALUD (www.dsalud.com) -referencia mundial hoy en el mundo de habla hispana- dará a conocer el próximo 21 de septiembre un amplio dossier en el que se analiza en profundidad lo que hay realmente detrás de la gripe A y que puede resumirse en los siguientes puntos:

PAPILOMAVIRUS:

La vacuna contra VPH: el conflicto de interés

Asa Cristina Laurell
La Jornada
México - 04/03/2009

La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) volvió a ser noticia durante el mes pasado. El País, ABC, Rebelión, CBS News y CNN reportaron efectos secundarios graves y muertes asociadas con la vacunación masiva realizada en Estados Unidos y España. En febrero de 2009 se habían reportado 10 mil 151 reacciones adversas al Sistema de Notificación de Eventos Adversos en Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés), en el cual participan el Centro para el Control de Enfermedades y la Administración de Alimentación y Drogas, instituciones estadunidenses. Las reacciones muy graves, por lo que 458 pacientes tuvieron que ser hospitalizados y 29 fallecieron.