Megatormentas solares

Megatormentas solares

Las tormentas solares en la fotósfera del Sol pueden llegar a ser tan violentas que impactarían nuestra civilización profundamente.

Aunque en el campo de la cosmología se considera que el Sol es una estrella más bien tranquila, ahora se sabe que en un pasado no demasiado lejano azotó nuestro planeta con erupciones enormes. ¿Puede ocurrir de nuevo en un futuro cercano? De vez en cuando, nuestra estrella local produce inmensas fulguraciones de partícilas y radiación que alcanzan la Tierra. Durante los últimos 150 años, científicos de todo el mundo han estudiado estos fenómenos, así como la manera en que afectan nuestro planeta, y se han enfocado en un evento único, conocido como el evento Carrington: La tormenta geomagnética solar de 1859.

Durante el evento Carrington, a finales agosto, se pudieron observar auroras en latitudes inesperadas, hasta Colombia misma. El pico de intensidad de la mayor llamarada solar se produjo a principios de septiembre y provocó el fallo de los telégrafos en toda Europa y Norteamérica. El campo magnético terrestre se deformó pro completo y permitió la entra de partículas solares a nuestra atmósfera. Si este evento no fue más desastroso para nuestra civilización es todavía estábamos en pininos tecnológicos. Si sucediera hoy, no funcionarían los satélites, las comunicaciones, y los apagones ocurrirían a nivel planetario, interrumpidos durantes semanas.

En aquel entonces, a finales de 1859, se pensó que se trataba de un evento único pero en 1921 otra tormenta solar visitó nuestro planeta. Hoy en día se reconoce al evento Carrington como una alarma que anuncia la venida de catástrofes futuras. Ahora bien, tanto la tormenta de 1859 como la de 1921, se sabe hoy, son de poca monta comparadas con un evento antiguo apenas reconocido hace 10 años: una megatormenta de proporciones pantagruélicas ocurrió en el año 775, una que pudo haber sido hasta 100 veces más fuerte.

Esta megatormenta histórica fue tan severa que los científicos han concluido que se trata de “una en cada diez mil años”; una superfulguración que fue eyectada del Sol. Un golpe directo de tal fenómeno hoy en día despedazaría nuestra sociedad moderna, global y conectada permanentemente. Pero, en fin, se trata de eventos extraordinariamente inusuales, ¿cierto? Tal vez no.

Super-llamarada solar. NASA

Diferentes investigadores han estado analizando los anales geoquímicos de la Tierra en eras recientes y encontraron ya la evidencia de otros dos supereventos. Lograron datarlos gracias a la dendrocronología, el cálculo del tiempo basado en la cantidad de carbono 14 en los anillos de crecimiento de los árboles. Un estudio publicado en Nature Communications el mes pasado describió el hallazgo y sus fechas: 7176 aec y 5259 aec.

Así, grupos humanos recolectores, al final de la última edad de hielo, experimentaron ya versiones exponenciales del evento de Carrington. A este nivel superior de fulguraciones solares se les ha llamado eventos Miyake, en reconocimiento de Fusa Miyake, de la Universidad de Nagoya, descubridor del evento del año 775. A la fecha, entonces, se han identificado tres eventos Miyake en los últimos diez mil años. La coaturoa de este estudio, Alexandra Bayliss, detalla su alcance actual: “Hay 12 mil años de Holoceno que hacer y solamente llevamos el 16%, es un problema de tiempo y dinero”.

Aunque en promedio se producen fulguraciones solares cada 50 años, no se ha producido una fuerte durante 500 años y la última normal registrada ocurrió en noviembre de 1960. Cabe añadir que el evento Carrington no tuvo la intensidad necesaria para dejar huellas en los anillos arbóreos de crecimiento.

 

Autor: Jonathan O'Callaghan

Fuentes: Superfulguraciones solares azotaron la Tierra hace menos de 10 mil años y pueden volver a ocurrir

Anillos revelan dos eventos fuertes de protones solares hace 9200 y 7280 años

Traducciones: IIEH

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