Los hilos de la evolución: CAPÍTULO XXII
La evolución en el futuro
Con nuestro conocimiento de las hormonas, ¿no estamos al borde de tomar en nuestras propias manos el desarrollo de nuestros cuerpos, y del cerebro mismo? Con el estudio de los genes, ¿no vamos a controlar pronto el mecanismo de la herencia orgánica? Y con la inminente síntesis de albúminas, ¿no seremos capaces algún día de provocar lo que la Tierra parece ya no poder producir por sí sola: ¿una nueva ola de organismos, una neovida, artificialmente estimulada?
Teilhard de Chardin
22.1 El futuro de la tecnología en la evolución
El desarrollo tecnológico continúa a un ritmo sin precedentes, influyendo en campos tan diversos como la medicina, la comunicación, la computación, la robótica y más. Sin embargo, la complejidad inherente a la vida misma marca un límite, hasta dónde la tecnología puede alcanzar por sí sola. Por ejemplo, Sara Walker señala que incluso el micoplasma más pequeño es mucho más complejo que cualquier sistema que podamos crear en un laboratorio con nuestra tecnología actual.
Joseph Campbell, en su diálogo con Bill Moyers recogido en El poder del mito, reflexiona sobre cómo la tecnología, a pesar de su poder para cambiar nuestras vidas, no puede llenar el vacío espiritual o contestar preguntas fundamentales sobre el propósito y el significado de la vida. Esto nos recuerda que, aunque la tecnología avanza, no puede reemplazar aspectos fundamentales de la experiencia humana y, a menudo, no puede abordar problemas éticos y existenciales profundos.
22.2 Nuevos horizontes en ciencia médica

La ciencia médica está al borde de una revolución con el desarrollo de los anthrobots, entidades biológicas nuevas que nos ofrecen una visión radicalmente diferente de lo que podrían lograr nuestras células si se reiniciara su capacidad para formar organismos multicelulares sin las restricciones habituales impuestas por la embriogénesis. Esto abre un camino hacia la medicina personalizada, donde las propias células de un individuo podrían ser usadas para tratar enfermedades de manera más efectiva que con los medicamentos tradicionales, que tienen interacciones fijas y limitadas.
22.3 La era del Antropoceno: El impacto humano en el planeta
En la era del Antropoceno, los humanos han alcanzado un nivel de influencia sobre el planeta Tierra que rivaliza con las fuerzas naturales. Hemos cambiado los sistemas fundamentales del planeta y amenazado las condiciones necesarias para la vida. Este nuevo poder viene acompañado de una gran responsabilidad, la de gestionar conscientemente nuestro impacto ambiental a fin de preservar el planeta para las generaciones futuras.
22.4 Otras formas de computación
El crecimiento exponencial del poder de la computación digital, aunque impresionante, enfrentará eventualmente límites físicos y térmicos. Una alternativa emergente es la computación química, que utiliza reacciones químicas para realizar cálculos. Este enfoque aprovecha la lógica digital y química para resolver problemas complejos de manera más eficiente y podría superar los límites de la computación clásica.
22.5 El futuro de las ciudades
Geoffrey West1, discute el papel crítico que juegan las ciudades y la urbanización global en la determinación del futuro del planeta:
Las ciudades han emergido como la fuente de los mayores desafíos que el planeta ha enfrentado desde que los humanos se volvieron sociales. El futuro de la humanidad y la sostenibilidad a largo plazo del planeta están inextricablemente ligados al destino de nuestras ciudades. Las ciudades son el crisol de la civilización, los centros de innovación, los motores de creación de riqueza y los centros de poder, los imanes que atraen a individuos creativos y el estímulo para ideas, crecimiento e innovación. Pero también tienen un lado oscuro: son el principal lugar de crimen, contaminación, pobreza, enfermedades y consumo de energía y recursos. La rápida urbanización y el desarrollo socioeconómico acelerado han generado múltiples desafíos globales que van desde el cambio climático y sus impactos ambientales hasta las crisis incipientes en la disponibilidad de alimentos, energía y agua, la salud pública, los mercados financieros y la economía global.
La modernización y el buen funcionamiento de la ciudad ya no compete a la ingeniería, de ahora en adelante será un asunto social2.

Casi ninguno de los problemas, desafíos y amenazas que enfrentamos es nuevo. Todos ellos han estado con nosotros al menos desde los comienzos de la Revolución Industrial, y es solo debido a la tasa exponencial de urbanización que ahora han comenzado a sentirse como un tsunami inminente con el potencial de abrumarnos. Es en la misma naturaleza de la expansión exponencial que el futuro inmediato se nos presenta cada vez más rápidamente, potencialmente presentándonos desafíos imprevistos cuya amenaza reconocemos solo cuando es demasiado tarde. En consecuencia, solo relativa y recientemente nos hemos vuelto conscientes del calentamiento global, los cambios ambientales a largo plazo, las limitaciones de energía, agua y otros recursos, los problemas de salud y contaminación, la estabilidad de los mercados financieros, y así sucesivamente. Y aun cuando nos hemos preocupado, se ha presumido implícitamente que estas son aberraciones temporales que eventualmente se resolverán y desaparecerán. No sorprendentemente, la mayoría de los políticos, economistas y legisladores han continuado teniendo una visión bastante optimista a largo plazo de que nuestra innovación e ingenio triunfarán, como de hecho lo han hecho en el pasado. …, no estoy tan seguro.
Creemos que las grandes ciudades están llegando a lo que hemos llamado punto de culminación, pues la solución a los problemas que señala West podemos añadir la saturación vehicular, eliminación de desechos y más, ya no pueden ser solucionados por la ingeniería, por más que utilice nuevas tecnologías. Ahora la sustentabilidad de la grandes urbes depende de la sociedad que las habita. Además, hay que tomar en cuenta que se llega a un punto donde la entropía toma el mando.
22.6 Una nueva especie
La aceleración exponencial del ritmo de la evolución, impulsada por avances tecnológicos y científicos, es un fenómeno observable en la actualidad. La biotecnología, la inteligencia artificial y la cibernética están avanzando rápidamente, lo que podría llevar a una convergencia entre humanos y máquinas.
La fusión de humanos con la tecnología (humano-máquina) podría resultar en una nueva especie con capacidades mejoradas, tanto físicas como mentales. Estas mejoras podrían incluir mayor inteligencia, longevidad, fuerza y habilidades sensoriales. Los "cyborgs" podrían adaptarse y evolucionar en formas que los humanos biológicos no pueden.
Siguiendo nuestra analogía con la emergencia de nuevos taxones, el hombre-máquina podría diversificarse en múltiples formas, adaptándose a diferentes nichos y desafíos. Esto podría llevar a una expansión rápida y significativa de esta nueva especie, similar a cómo Homo sapiens se ha extendido por todo el planeta.
Con la emergencia de una especie tecnológicamente avanzada, Homo sapiens podría quedar relegado a un papel secundario. Esto podría manifestarse en varias formas, desde la coexistencia pacífica y cooperativa hasta potenciales conflictos y tensiones.
Esta bifurcación plantea profundas preguntas éticas y sociales. ¿Cómo se manejarán las diferencias entre humanos biológicos y hombre-máquina? ¿Qué derechos y responsabilidades tendrán cada grupo? ¿Cómo se garantizará la equidad y la justicia en un mundo con especies tan diferentes?
La teoría de los cambios de fase en la evolución sugiere que la emergencia del humano-máquina sería un evento disruptivo, transformando radicalmente la sociedad y la cultura humana. Esto podría implicar una reconfiguración de la economía, la política, la educación y otros aspectos fundamentales de la vida humana.
22.7. Desafíos filosóficos y éticos del posthumanismo
Finalmente, la posibilidad de un futuro posthumano3, donde la tecnología y la biología humana se fusionen, plantea preguntas profundas sobre la identidad y la autonomía. Proyectos como el Avatar, de la NASA4, sugieren un futuro donde la conciencia humana podría ser transferida a plataformas no biológicas, lo que podría resultar en beneficios como la superación de limitaciones físicas, pero también en riesgos significativos de desigualdad y pérdida de control sobre la tecnología.
También existe la posibilidad de que una élite de la humanidad dé un paso evolutivo al engendrar humanos-máquinas, que se volverían una nueva especie, dejando al resto de la humanidad sin posibilidades de evolucionar.
Notas
1. West, Geoffrey. SCALE. The Universal Laws of Growth, Sustainability, and the Pace of Life, in Organisms, Cities, Economics, and Companies. Edición Kindle. Geoffrey Brian West es un físico teórico británico y expresidente y profesor distinguido del Instituto Santa Fe. Es uno de los principales científicos que trabajan en un modelo científico de ciudades. Geoffrey Brian West es un físico teórico británico y expresidente y profesor distinguido del Instituto Santa Fe. Es uno de los principales científicos que trabajan en un modelo científico de ciudades.
2. Luis Vieites, en su discurso de aceptación a la Academia Mexicana de Ingeniería.
3. Y es que la tecnología ha conducido a una corriente cultural y filosófica, el transhumanismo, que apuesta por el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida del ser humano. El debate ético está en que los transhumanistas hablan de una sociedad sin enfermedades ni muertes. Para ello, no descartan alterar lo que denominan determinismo biológico y modificar el genoma humano. En su último término, y dado que los transhumanistas se sienten atrapados en el cuerpo equivocado, dibujan lo que sería una nueva raza, un individuo posthumano, sin cuerpo físico, un conjunto de datos, mentes unidas en una inteligencia colectiva; lo que ellos denominan “singularidad”.
4. El proyecto Avatar de la NASA es una iniciativa que busca desarrollar robots avanzados controlados remotamente por humanos en la Tierra para explorar y realizar tareas en entornos extraterrestres. La idea es crear "avatares" robóticos que puedan ser enviados a la Luna, Marte u otros destinos en el espacio, donde los operadores en la Tierra los controlen en tiempo real. Estos robots podrían realizar una variedad de tareas, desde exploración y recolección de muestras hasta la construcción de bases y mantenimiento de equipos, todo sin que los humanos tengan que enfrentar los riesgos del espacio profundo.
