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Instituto de Investigación sobre la Evolución Humana

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Un estudio propone que los humanos son más flexibles de noche que otros primates diurnos

Gráfico de barras con la razón de actividad día/noche: gibones 35,6, lémures 2,42 y hadza 2,36.
Diagrama: IIEH, a partir de Samson (2026). Las barras son proporcionales a los valores publicados.

David Samson (Universidad de Toronto) cuestiona que los humanos sean primates estrictamente diurnos. Su estudio, publicado en Journal of Human Evolution en agosto de 2026, concluye que Homo sapiens conserva una fisiología circadiana diurna, pero reparte su actividad de forma inusualmente flexible a lo largo de las 24 horas. Esa pauta se llama catemeral.

El autor hizo dos análisis comparativos. En el primero usó actigrafía en 10 especies de primates, entre ellas cazadores-recolectores hadza de Tanzania, gibones y siete especies de lémures. En el segundo comparó la razón de actividad día/noche en 24 especies de primates con análisis filogenético.

Los hadza estuvieron activos una media de 52,31 minutos por hora de día y 24,10 minutos por hora de noche. Su razón día/noche es 2,36, muy cercana a la de los lémures (2,42) y muy inferior a la de los gibones (35,60). Entre los primates, el volumen endocraneal predice de forma positiva la flexibilidad diaria.

Samson propone la «teoría del sueño social». La vigilancia en grupo, el fuego y el refugio habrían permitido un sueño flexible y de buena calidad, y habrían redistribuido la actividad en el ciclo de 24 horas.

Límites: la comparación humana se basa en un solo grupo, los hadza, y la teoría es una propuesta, no una conclusión establecida. Samson advierte además de que la luz artificial nocturna y el trabajo por turnos pueden superar esa flexibilidad y dañar la salud.