Quieren ríos sin polución

Por Jennifer Mc Namara
Reforma, México, 26 de junio de 2017

Un río contaminado es un problema con afluentes infinitas y tapar sólo uno de sus deltas no basta para detenerlo. La manera de solucionar una problemática tan compleja es con una visión no sólo técnica, sino ecosistémica, explica la investigadora Úrsula Oswald.

En México, el problema del agua es esencial. Oswald señala que 80 por ciento de las enfermedades en México y el 50 por ciento de la mortalidad infantil se relacionan con agua contaminada. No es fácil abordar la limpieza de un río cuando involucra a la población civil, al Gobierno y a la iniciativa privada.

Oswald es experta en el fenómeno del agua en México. Es académica del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM y ha estudiado desde psicología y antropología hasta ecología para echar mano de todos los ramales del conocimiento posibles a fin de enfrentar la problemática del agua.

"El agua y el alimento son mis dos obsesiones. Estoy convencida de que, si tengo agua limpia y tengo comida limpia y sana en casa, puedo vivir tranquilamente", relata.

Su primer contacto con el tema ambiental fue en Madagascar, donde se formó como médico.

"La gente se moría por falta de agua, había hambruna por falta de agua, había mal manejo de agua, había inundaciones, había huracanes: todo el tiempo me enfrentaba al tema del agua. En términos médicos, hay que dar agua limpia. Punto".

Tras terminar su doctorado en ecología, llegó a México a dar un curso de África comparada. Se quedó en el País por las posibilidades que ofrecía la biodiversidad mexicana.

Se estableció en Morelos. Ahí, colaboró en el estudio y salvamento del río Yautepec. Como parte de esto, logró plantar 150 millones de árboles en la zona del afluente.

Fue la primera Secretaria de Desarrollo Ambiental en Morelos, en 1994; las problemáticas que surgen alrededor del río Yautepec son su gran proyecto.

Cuenta que, cuando había una emergencia con el río, lo primero que le preguntaba a quien estuviera a cargo era: "¿A qué huele?, ¿la gente sonríe?". Su formación como médico le permitía hacer una primera evaluación desde la química básica.
"Uno sabe que con el monóxido de carbono probablemente la gente tiene una cara relajada; con ácido sulfhídrico, pues, obviamente, apesta a huevos podridos", explica. "De antemano ya doy una recomendación para salvar la vida de la gente".
Oswald explica que no basta con limpiar los ríos, sino adelantarse al desastre: "El principio de Río 94, 'El que contamina paga', no sirve. Necesitamos prevenir la contaminación".

Eso le queda claro con lo mucho que ha cambiado su entorno como consecuencia del calentamiento global. "De veras, yo tenía enfrente de su casa un ahuehuete de mil 500 años y se lo llevó el río. Fue cuando dije: 'Esto sí es cambio climático'", cuenta.
La investigadora explica que es primordial el ordenamiento municipal e involucrar a la gente.

"Estas zonas son muy desamparadas y ahorita están sufriendo porque mucha de la gente que está regresando de los Estados Unidos se asienta, siguen talando y siguen afectando lo que yo llamo la fábrica del agua".

Ante un problema tan complejo, ¿los ríos de México tienen esperanza?, se le pregunta.

"Yo tengo la experiencia cuando estudiaba el río Rin. En aquel tiempo uno podía echar una película ¡y se revelaba! A tal grado estaba la contaminación. Hoy es un río absolutamente transparente, donde uno puede nadar. (Entonces) se puede: con leyes, con recursos, con aplicaciones, con rigor. Y con un proyecto integral".

Caudales peligrosos

El agua contaminada representa un riesgo para la salud.
                                             80%
de las enfermedades se relacionan con agua contaminada.
                                             50%
de la mortalidad infantil se vincula con agua contaminada.
                                            140
acuíferos en México están sobreexplotados.

Fuente: Water Resources in Mexico. Úrsula Oswald