El beneficio de crecer lejos de la ciudad

Niño jugando en la naturaleza

El contacto con ambientes naturales al aire libre durante la infancia se ha vinculado con beneficios a la salud física y, como revela un nuevo estudio, también a la salud mental.

El estudio, publicado en la revista International Journal of Environmental Health and Public Health, recolectó información de 3585 personas en cuatro ciudades de Europa: Barcelona, en España; Doetinchem, en Holanda; Kaunas, en Lituania; y Stoke-on-Trent, en el Reino Unido. El patrón que descubrieron los investigadores, de varias instituciones educativas de Europa, evidencia un vínculo profundo entre la naturaleza y la salud mental en seres humanos.

El estudio no demuestra directamente, cabe aclarar, una relación causativa entre naturaleza y salud mental pero su autor principal, Wilma Zijlema, de la Universidad de Barcelona, interpreta los resultados de dos formas. Por un lado, se ha visto que el contacto con la naturaleza reduce el exceso de tiempo invertido en reflexionar, un factor de riesgo en varios trastornos mentales. Además, se ha vinculado a la naturaleza con una mayor autoestima, mejor calidad de vida y un incremento en la actividad física, que va de la mano con una disminución del índice de masa corporal. O sea, la naturaleza es, en sí, benéfica. Por otro lado, para interpretar los resultados de este estudio, cabe recordar las desventajas de vivir en ciudades atiborradas de contaminantes y ruido. Varios tipos de contaminación del aire han sido ligados a retrasos en el desarrollo cognitivo infantil y psicosis en adultos.

Estos descubrimientos del presente estudio y otros en las últimas dos décadas encajan en la hipótesis llamada biofilia, el sentido humano de conexión innata con la naturaleza. Como especie inteligente, sugiere la biofilia, debemos entender que nuestra supervivencia depende de la pasión con que defendamos otras especies vivas. Una definición de biofilia arguye que el contacto con la naturaleza promueve ciertos cambios estructurales en el desarrollo del cerebro infantil que quizás no ocurran cuando crece en una ciudad. Evidencia de ello se publicó en un estudio del año pasado, realizado en 258 niños españoles con diferentes niveles de exposición a espacios verdes; los niños que vivían en áreas más verdes poseían diferentes volúmenes de materia gris y blanca en ciertas estructuras del cerebro y gozaban de mucha mejor memoria funcional.

Niños en la naturaleza

En pocas palabras, vivir en contacto con la naturaleza es saludable, para el cuerpo y la mente, pero la manera en que diseñamos las ciudades es dañina. ¿Cuál es el nivel mínimo adecuado de contacto con la naturaleza para gozar de sus beneficios? La distribución de recursos y viviendas en el mundo actual hacen imposible para muchos un contacto constante. Zijlema dice no tener cifras exactas pero que entre más, mejor. En el futuro debemos, afirma, planear las ciudades para que todos los niños tengan acceso libre y diario a espacios extensos de naturaleza urbana.

 

Autor: IIEH

Fuentes:

Baja exposición a la naturaleza durante la infancia está asociada con una peor salud mental en la edad adulta

Científicos descubren beneficio duradero por crecer fuera de la ciudad

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